En Juan 1:1 la Traducción del Nuevo Mundo dice: “La Palabra era un dios”. En muchas traducciones esa expresión se vierte sencillamente: “El Verbo era Dios”, y se usa para apoyar la doctrina de la Trinidad. No sorprende que a los trinitarios no les guste la versión que presenta la Traducción del Nuevo Mundo. Pero Juan 1:1 no se adulteró para probar que Jesús no es el Dios Todopoderoso. Los testigos de Jehová, y muchas otras personas, habían cuestionado el escribir “dios” con mayúscula aquí mucho antes de que apareciera la Traducción del Nuevo Mundo, que procura verter con exactitud el idioma original. Cinco traductores de la Biblia al alemán emplean también la frase “un dios” en ese versículo. Por lo menos otros 13 traductores han usado expresiones como “de naturaleza divina” o “de naturaleza parecida a la de Dios”. Esas maneras de verter esto concuerdan con otras partes de la Biblia que muestran que en el cielo Jesús sí es un dios en el sentido de que es divino. Pero Jehová y Jesús no son el mismo ser, el mismo Dios. (Juan 14:28; 20:17.)
El nombre personal de Dios
En Lucas 4:18, según la Traducción del Nuevo Mundo, Jesús aplicó a sí mismo una profecía de Isaías cuando dijo: “El espíritu de Jehová está sobre mí”. (Isaías 61:1.) Muchos se oponen al uso del nombre Jehová en ese pasaje. No obstante, ese es solo uno de los más de 200 lugares donde aparece ese nombre en la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas, el llamado Nuevo Testamento. Es cierto que no ha sobrevivido ningún manuscrito griego antiguo del “Nuevo Testamento” que contenga el nombre personal de Dios. Pero el nombre se incluyó en la Traducción del Nuevo Mundo por razones bien fundadas, no simplemente por capricho. Y otros han seguido un derrotero parecido. Tan solo en alemán, por lo menos 11 versiones emplean “Jehová” (o la transliteración del hebreo, “Yahveh”) en el texto del “Nuevo Testamento”, mientras que cuatro traductores añaden el nombre entre paréntesis después de “Señor”. Más de 70 traducciones al alemán lo usan en sus notas o comentarios.
En Israel el nombre de Dios se pronunció sin restricción por más de mil años. Ese es el nombre que aparece con más frecuencia en las Escrituras Hebreas (“Antiguo Testamento”), y no hay prueba convincente de que no fuera conocido por el público en general o de que su pronunciación se hubiera olvidado en el primer siglo de nuestra era común, cuando se inspiró a varios judíos cristianos para que escribieran los libros del “Nuevo Testamento”. (Rut 2:4.)
Wolfgang Feneberg comenta lo siguiente en la revista jesuita Entschluss/Offen (abril de 1985): “[Jesús] no ocultó de nosotros el nombre de su padre YHWH, sino que nos lo encomendó. De lo contrario es inexplicable por qué dice la primera petición de la Oración del Señor: ‘¡Sea santificado tu nombre!’”. Feneberg señala también que “en manuscritos para judíos de habla griega que precedieron al cristianismo, el nombre de Dios no se parafraseaba kýrios [Señor], sino que se escribía en forma del tetragrámaton [YHWH] en caracteres hebreos o hebreos arcaicos. [...] Hallamos evocaciones del nombre en los escritos de los Padres de la Iglesia; pero ellos no se interesan en él. Al traducir este nombre kýrios (Señor), los Padres de la Iglesia estaban más interesados en atribuir la grandeza del kýrios a Jesucristo”. La Traducción del Nuevo Mundo restablece el nombre en el texto de la Biblia dondequiera que hay razón bien fundada y erudita para hacerlo. (Véase el apéndice 1D de la Biblia con Referencias.)
Algunos critican la forma “Jehová”, que la Traducción del Nuevo Mundo usa al verter el nombre de Dios. En los manuscritos hebreos el nombre aparece sencillamente como cuatro consonantes, YHWH, y muchos insisten en que la pronunciación correcta es “Yahveh” (“Yavé”), no “Jehová”. Por consiguiente, opinan que el usar “Jehová” es un error. Pero en verdad los eruditos de ningún modo están de acuerdo en que la forma “Yahveh” represente la pronunciación original. La realidad es que aunque Dios conservó la escritura de su nombre “YHWH” más de 6.000 veces en la Biblia, no conservó la pronunciación de este nombre que Moisés oyó en el monte Sinaí. (Éxodo 20:2.) Por lo tanto, la pronunciación no es lo más importante en la actualidad.
En Europa la forma “Jehová” o “Jehovah” se ha reconocido extensamente por siglos y se emplea en muchas Biblias, hasta en traducciones judías. Aparece un sinnúmero de veces en edificios, monedas y otros objetos, además de en obras impresas y en muchos himnos religiosos. Por eso, en lugar de tratar de representar la pronunciación hebrea original, la Traducción del Nuevo Mundo en todos sus diferentes idiomas emplea la forma del nombre de Dios que se acepta por lo común. Esto es precisamente lo que otras versiones de la Biblia hacen con los demás nombres que aparecen en la Biblia.
¿A qué se debe la crítica severa?
La Biblia de Lutero se atrajo crítica porque fue producida por un hombre que puso al descubierto los defectos de la religión tradicional de su tiempo. Aquella traducción abrió el camino para que la gente común viera la verdad de mucho de lo que él dijo. De igual manera, se critica la Traducción del Nuevo Mundo por ser publicada por los testigos de Jehová, quienes con franqueza declaran que muchas de las doctrinas de la cristiandad no se hallan en la Biblia. La Traducción del Nuevo Mundo —en realidad cualquier Biblia— hace esto patente.
De hecho, la Traducción del Nuevo Mundo es una obra erudita. En 1989 el profesor Benjamin Kedar, de Israel, dijo: “En mi investigación lingüística con relación a la Biblia hebrea y sus traducciones, frecuentemente me refiero a la edición en inglés de lo que se conoce como la Traducción del Nuevo Mundo. Al hacerlo, cada vez veo confirmado que esta obra refleja un esfuerzo sincero por entender el texto con la mayor exactitud posible. Este da prueba de un amplio dominio del idioma original al traducir las palabras originales a un idioma secundario de modo entendible, sin desviarse innecesariamente de la estructura específica del hebreo. [...] Toda declaración lingüística permite alguna latitud de interpretación o traducción. Por eso, en cualquier caso la solución lingüística puede ser discutible. Pero nunca he encontrado en la Traducción del Nuevo Mundo la intención guiada por prejuicio de leer en el texto algo que no está en él”.
Millones de lectores de la Biblia por todo el mundo usan la Traducción del Nuevo Mundo porque es una traducción que emplea lenguaje moderno y vierte los términos bíblicos con exactitud. La Biblia completa se puede obtener ahora en 9 idiomas, y las Escrituras Griegas Cristianas por sí solas en otros 2; esta versión se está preparando en otras 20 lenguas. Una traducción exacta requiere años de trabajo esmerado, pero nuestro anhelo es que la Traducción del Nuevo Mundo aparezca con el tiempo en todos esos diferentes lenguajes, para que ayude a muchas más personas a adquirir mejor entendimiento de “la palabra de vida”. (Filipenses 2:16.) Porque ya ha ayudado a millones de personas a lograr eso, verdaderamente es digna de recomendación.
[Notas a pie de página]
En Apocalipsis (Revelación) 1:20, la Nueva Biblia Española vierte el mismo verbo como sigue: “Las siete estrellas significan [ei·sín] los ángeles de las siete iglesias”. También las versiones Moderna, Reina-Valera y muchas otras vierten “significa” [es·tín] en Mateo 12:7.
Jürgen Becker, Jeremias Felbinger, Oskar Holtzmann, Friedrich Rittelmeyer y Siegfried Schulz. Emil Bock lo vierte: “un ser divino”. Véanse también las traducciones en inglés Today’s English Version, The New English Bible, Moffatt, Goodspeed.
Las versiones de Johann Babor, Karl F. Bahrdt, Petrus Dausch, Wilhelm M. L. De Wette, Georg F. Griesinger, Heinrich A. W. Meyer, Friedrich Muenter, Sebastian Mutschelle, Johann C. F. Schulz, Johann J. Stolz y Dominikus von Brentano. Las de August Dächsel, Friedrich Hauck, Johann P. Lange y Ludwig Reinhardt tienen el nombre entre paréntesis.
[Testigos Cristianos de Jehová]