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hermanogitano
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Las enseñanzas de la Biblia a la luz - El conocimiento que lleva a vida eterna
Catégorie :
Blog Religion
Date de création :
27.12.2007
Dernière mise à jour :
04.05.2008
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¿Quién es Jesucristo?

Posté le 04.04.2008 par hermanogitano
En el mundo hay muchas personas famosas. Algunas son muy conocidas en su propia comunidad, ciudad o nación, y otras en el mundo entero. Pero el hecho de que usted sepa el nombre de alguien famoso no significa que conozca a esa persona, es decir, que esté enterado de los detalles de su pasado o de cómo es en realidad.

Aunque ya han pasado unos dos mil años desde que Jesucristo vivió en la Tierra, en todo el mundo se habla de él. Sin embargo, existe mucha confusión sobre quién fue en realidad. Algunos dicen que fue tan solo un hombre bueno. Otros piensan que no fue más que un profeta. Y hay quienes creen que Jesús es Dios y debemos adorarlo. ¿Será esto cierto?

Es importante que usted sepa la verdad sobre Jesús. ¿Por qué? Porque la Biblia dice: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3). En efecto, conocer la verdad sobre Jehová Dios y sobre Jesucristo puede llevarle a vivir para siempre en un paraíso terrestre (Juan 14:6). Además, Jesús dio el mejor ejemplo de cómo se debe vivir y tratar al prójimo (Juan 13:34, 35). En el primer capítulo de este libro vimos cuál es la verdad acerca de Dios. Veamos ahora lo que enseña la Biblia acerca de Jesucristo.

Mucho antes de que Jesús naciera, la Biblia predijo la llegada del enviado de Dios, el llamado Mesías o Cristo. Los títulos Mesías (derivado de una palabra hebrea) y Cristo (derivado de una palabra griega) significan “Ungido”. De modo que el enviado prometido sería ungido, es decir, nombrado por Dios para ocupar una posición especial. En otros capítulos de este libro veremos con más detalle que el Mesías tiene un importantísimo papel en el cumplimiento de las promesas divinas. También veremos que Jesús puede bendecirnos incluso hoy en día. Seguramente, ya antes de que Jesús naciera, muchas personas se preguntaban: “¿Quién será el Mesías?”.

En el siglo primero de nuestra era, los discípulos de Jesús de Nazaret estaban totalmente convencidos de que él era el Mesías predicho (Juan 1:41). Uno de ellos, Simón Pedro, le dijo sin rodeos: “Tú eres el Cristo” (Mateo 16:16). Ahora bien, ¿por qué estaban tan seguros aquellos discípulos de que Jesús era en verdad el Mesías prometido? ¿Y por qué podemos estar seguros nosotros?

Los profetas de Dios que vivieron antes que Jesús predijeron muchos detalles que ayudarían a identificar al Mesías. Por poner una comparación: suponga que usted tuviera que ir a buscar a un desconocido a una concurrida estación de autobuses o de trenes, o a un aeropuerto. ¿Verdad que le vendría bien conocer algunas características de la persona? Pues bien, mediante los profetas bíblicos, Jehová dio una descripción bastante detallada de lo que haría el Mesías y de las cosas que le sucederían. De este modo, las personas fieles podrían reconocerlo sin ninguna duda cuando vieran cumplirse todas esas profecías.

Veamos un par de ejemplos. El primero es el siguiente: más de setecientos años antes de que ocurriera, el profeta Miqueas predijo que el enviado prometido nacería en Belén, un pequeño pueblo de la tierra de Judá (Miqueas 5:2). Pues bien, ¿dónde nació Jesús? Justo en ese lugar (Mateo 2:1, 3-9). El segundo ejemplo es la profecía de Daniel 9:25, que con muchos siglos de antelación permitía calcular el año exacto en que se presentaría el Mesías: el año 29 de nuestra era. El cumplimiento de estas y otras profecías demuestra que Jesús era el Mesías prometido.

A finales del año 29 se demostró aún más claramente que Jesús era el Mesías. Fue entonces cuando él le pidió a Juan el Bautista que lo bautizara en el río Jordán. Jehová había prometido a Juan que le daría una señal para que pudiera reconocer al Mesías, y se la dio en el bautismo de Jesús. La Biblia relata: “Después que Jesús fue bautizado, inmediatamente salió del agua; y, ¡mire!, los cielos se abrieron, y él vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él. ¡Mire! También hubo una voz desde los cielos que decía: ‘Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado’” (Mateo 3:16, 17). Cuando Juan vio y escuchó aquello, no tuvo ninguna duda de que Jesús era el enviado de Dios (Juan 1:32-34). Aquel día, cuando el espíritu santo —es decir, la fuerza activa de Dios— se derramó sobre él, Jesús llegó a ser el Mesías, o Cristo, la persona elegida para ser Caudillo y Rey (Isaías 55:4).

Las profecías bíblicas que se han cumplido y el testimonio que Jehová mismo dio prueban claramente que Jesús era el Mesías prometido. Pero la Biblia contesta otras dos preguntas importantes sobre Jesucristo: de dónde vino y qué clase de persona fue.

La Biblia enseña que Jesús vivió en el cielo antes de venir a la Tierra. Por ejemplo, además de predecir que el Mesías nacería en Belén, el profeta Miqueas indicó que su origen tuvo lugar en “tiempos tempranos” (Miqueas 5:2). De hecho, el propio Jesús dijo en muchas ocasiones que antes de nacer como hombre había vivido en el cielo (Juan 3:13; 6:38, 62; 17:4, 5). Allí era una criatura espiritual que disfrutaba de una relación especial con Jehová.

Por muchas razones, Jesús es el hijo más querido de Jehová. La Biblia lo llama “el primogénito de toda la creación”, pues él fue lo primero que Dios creó (Colosenses 1:15). Otra cosa que lo hace especial es el hecho de ser el “Hijo unigénito” (Juan 3:16). Esto significa que es el único a quien Dios creó directamente. También es el único que colaboró con Jehová en la creación de todas las demás cosas (Colosenses 1:16). Además, se le llama “la Palabra” (Juan 1:14). Este título muestra que era el encargado de hablar en nombre de su Padre. Seguramente daba mensajes e instrucciones a los demás hijos de Dios, tanto a ángeles como a seres humanos.

¿Es el Hijo primogénito igual a Dios, como algunos creen? Eso no es lo que la Biblia enseña. Como vimos en el párrafo anterior, el Hijo fue creado. Por lo tanto, es obvio que tuvo un principio, mientras que Jehová no tiene ni principio ni fin (Salmo 90:2). Al Hijo unigénito ni siquiera se le ocurrió tratar de igualarse a su Padre. La Biblia enseña claramente que el Padre es mayor que el Hijo (Juan 14:28; 1 Corintios 11:3). Solo Jehová es el “Dios Todopoderoso” (Génesis 17:1). Por consiguiente, no tiene igual.

Jehová y su Hijo primogénito disfrutaron de una relación muy estrecha durante millones y millones de años, mucho antes de la creación de las estrellas y la Tierra. ¡Qué gran amor deben de haberse tenido! (Juan 3:35; 14:31.) Este Hijo querido era tal como su Padre. Por esa razón, la Biblia dice que él es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). En efecto, igual que los hijos suelen parecerse a sus padres de muchas maneras, este Hijo celestial de Dios también reflejaba las cualidades y la personalidad de su Padre.

El Hijo unigénito de Jehová dejó voluntariamente el cielo para venir a la Tierra y ser hombre. Pero quizá usted se pregunte: “¿Cómo fue posible que un espíritu naciera como ser humano?”. Pues bien, Jehová realizó un milagro. Hizo que la vida de su Hijo primogénito, que estaba en el cielo, pasara a la matriz de una virgen judía llamada María. Puesto que no intervino ningún padre humano, ella dio a luz un hijo perfecto, al que puso por nombre Jesús (Lucas 1:30-35).

Todo lo que Jesús hizo y dijo mientras estuvo en la Tierra nos ayuda a conocerlo bien. Y, lo que es más, por medio de él podemos conocer mejor a Jehová. ¿De qué manera? Recuerde que este Hijo es la viva imagen de su Padre. Por eso le dijo a uno de sus discípulos: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). En los cuatro libros de la Biblia que se conocen como los Evangelios —Mateo, Marcos, Lucas y Juan—, hallamos mucha información sobre la vida, las obras y las cualidades de Jesucristo.

A Jesús se le llamaba “Maestro” (Juan 1:38; 13:13). ¿Qué era lo que enseñaba? Principalmente, proclamaba el mensaje de “las buenas nuevas del reino”, es decir, las buenas noticias sobre el Reino de Dios. Este gobierno regirá toda la Tierra desde el cielo y derramará un sinfín de bendiciones sobre los seres humanos que sean fieles a Dios (Mateo 4:23). ¿De quién procedía este mensaje? Jesús mismo lo dijo: “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que me ha enviado”, o sea, a Jehová (Juan 7:16). El Hijo sabía que su Padre deseaba que la gente oyera las buenas nuevas del Reino de Dios. En el capítulo 8 veremos más detalles acerca de este gobierno y de lo que logrará.

¿Dónde enseñaba Jesús? En cualquier lugar donde hubiera gente: tanto en el campo como en las ciudades, los pueblos, los mercados y las casas. Jesús no se sentaba a esperar a que las personas acudieran a él, sino que iba a buscarlas (Marcos 6:56; Lucas 19:5, 6). ¿Por qué dedicó tanto tiempo y esfuerzo a predicar y enseñar? Porque esa era la voluntad de su Padre, y Jesús siempre la cumplió (Juan 8:28, 29). Pero había otra razón, y era que sentía compasión por las multitudes que iban a verlo (Mateo 9:35, 36). Los líderes religiosos deberían haberles enseñado la verdad sobre Dios y sus propósitos, pero las habían dejado abandonadas. Sin embargo, Jesús sabía cuánto necesitaban escuchar el mensaje del Reino.

Jesús fue un hombre tierno, cariñoso y de gran corazón. Trataba a la gente con sencillez y amabilidad, y hasta los niños se sentían cómodos a su lado (Marcos 10:13-16). No mostraba favoritismo. Odiaba la corrupción y la injusticia (Mateo 21:12, 13). En una época en la que se mostraba poco respeto y consideración a las mujeres, él las trató con dignidad (Juan 4:9, 27). Jesús era humilde de verdad. En cierta ocasión les lavó los pies a los apóstoles, una tarea que solían realizar los criados de menor categoría.

Jesús sentía compasión por las personas que sufrían, como lo demostró especialmente cuando realizó curaciones milagrosas con el poder del espíritu de Dios (Mateo 14:14). Por ejemplo, un leproso lo buscó y le dijo: “Si tan solo quieres, puedes limpiarme”. Jesús sintió en su propio corazón el sufrimiento de aquel hombre. Compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: “Quiero. Sé limpio”. ¡Y el enfermo sanó! (Marcos 1:40-42.) ¿Se imagina usted cómo debió sentirse aquella persona?

Jesús es el mejor ejemplo de obediencia y lealtad a Dios. En toda circunstancia permaneció fiel a su Padre celestial, a pesar de soportar todo tipo de oposición y sufrimientos. Rechazó con firmeza las tentaciones de Satanás (Mateo 4:1-11). Hubo un tiempo en que algunos de sus propios parientes no creyeron en él. Incluso llegaron a decir: “Ha perdido el juicio” (Marcos 3:21). Pero Jesús no se desanimó y siguió efectuando la obra de Dios. Cuando sus adversarios lo insultaron y agredieron, siempre supo contenerse y no intentó hacerles daño (1 Pedro 2:21-23).

Jesús fue fiel hasta la muerte, una muerte cruel y dolorosa a manos de sus enemigos (Filipenses 2:8). Piense en lo que soportó el último día de su vida como hombre. Tuvo que aguantar que las autoridades lo arrestaran, que testigos falsos lo acusaran, que jueces corruptos lo condenaran, que la gente se burlara de él y que los soldados lo torturaran. Clavado en el madero, exclamó con su último aliento: “¡Se ha realizado!” (Juan 19:30). Tres días después, su Padre celestial lo resucitó como criatura espiritual (1 Pedro 3:18). Al cabo de pocas semanas regresó al cielo, donde “se sentó a la diestra de Dios” a la espera de recibir el poder para reinar (Hebreos 10:12, 13).

¿Qué logró Jesús al permanecer fiel hasta el final? Su muerte abrió el camino para que podamos vivir eternamente en un paraíso terrestre, tal como Jehová se propuso desde un principio.

Blog en youtube

Posté le 04.04.2008 par hermanogitano
En http://fr.youtube.com/user/YoanCortesDiaz ay videos de testigos Cristianos de Jehova entre ellos videos de biografias de testigos de Jehova y de su predicacion mundial y de su vida diaria y tambien videos de las profecias Biblicas y tambien videos de musica cristiana y tambien de los triangolos violetas, tambien videos de el universo y tambien del catolicismo... a no perderse !!!

La larga línea de testigos de Dios

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
Más de 2.700 años atrás el profeta Isaías también pronunció la siguiente invitación: “Busquen a Jehová mientras pueda ser hallado. Clamen a él mientras resulte estar cerca. Deje el inicuo su camino, y el hombre dañino sus pensamientos; y regrese a Jehová, quien tendrá misericordia de él, y a nuestro Dios, porque él perdonará en gran manera”. (Isaías 55:6, 7.)

Siglos después el apóstol cristiano Pablo explicó lo siguiente a los griegos de Atenas que estaban “entregados [...] al temor a las deidades [mitológicas]”: “[Dios] hizo de un solo hombre toda nación de hombres, para que moren sobre la entera superficie de la tierra, y decretó los tiempos señalados y los límites fijos de la morada de los hombres, para que busquen a Dios, por si buscaban a tientas y verdaderamente lo hallaban, aunque, de hecho, no está muy lejos de cada uno de nosotros”. (Hechos 17:22-28.)

Ciertamente Dios no estaba lejos de sus creaciones humanas Adán y Eva. Les hablaba y les comunicaba sus mandamientos y deseos. Además, Dios no se ocultó de Caín ni de Abel, hijos de Adán y Eva. Aconsejó a Caín cuando este, lleno de odio, mostró envidia con relación al sacrificio que su hermano ofreció a Dios. Caín, sin embargo, en vez de efectuar un cambio en su forma de adorar, mostró una intolerancia religiosa llena de celos y asesinó a su hermano Abel. (Génesis 2:15-17; 3:8-24; 4:1-16.)

Abel, por su fidelidad a Dios hasta la muerte, llegó a ser el primer mártir. También fue el primer testigo de Jehová y el precursor de una larga línea de testigos que se mantuvieron íntegros a través de la historia. Por eso Pablo pudo decir: “Por fe Abel ofreció a Dios un sacrificio de mayor valor que el de Caín, por la cual fe se le dio testimonio de que era justo, pues Dios dio testimonio respecto a sus dádivas; y por ella, aunque murió, todavía habla”. (Hebreos 11:4.)
En esa misma carta a los hebreos Pablo da una lista de hombres y mujeres fieles (como Noé, Abrahán, Sara y Moisés) que, por su registro de integridad, llegaron a formar una ‘gran nube de testigos [griego: mar·tý·ron]’ que han sido ejemplo y fuente de estímulo para otros que quieren conocer y servir al Dios verdadero. Fueron hombres y mujeres que estaban en relación con Jehová Dios. Lo habían buscado y lo habían hallado. (Hebreos 11:1–12:1.)

Entre aquellos testigos sobresalió Uno descrito en el libro de Revelación: “Jesucristo, ‘el Testigo Fiel’”. Jesús es otra prueba clara del amor de Dios, pues como escribió Juan: “Nosotros mismos hemos contemplado —y de ello estamos dando testimonio— que el Padre ha enviado a su Hijo como Salvador del mundo. Cualquiera que haga la confesión de que Jesucristo es el Hijo de Dios, Dios permanece en unión con el tal y él en unión con Dios. Y nosotros mismos hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene en nuestro caso”. Jesús, quien nació judío, fue testigo verdadero y murió como mártir en fidelidad a su Padre, Jehová. A través de las edades los verdaderos seguidores de Cristo serían también testigos de él y del Dios verdadero, Jehová. (Revelación 1:5; 3:14; 1 Juan 4:14-16; Isaías 43:10-12; Mateo 28:19, 20; Hechos 1:8.)

La profecía de Isaías indicó que un regreso al Dios verdadero, Jehová, sería un rasgo de “la parte final de los días”, o lo que otras partes de la Biblia llaman “los últimos días”. En vista de la diversidad y la confusión religiosas que hemos considerado en este libro, surge la pregunta: ¿Quiénes en estos últimos días en que vivimos han buscado realmente al Dios verdadero, para servirle “con espíritu y con verdad”? Para contestar esa pregunta, primero tenemos que dirigir nuestra atención a ciertos sucesos del siglo XIX. (Isaías 2:2-4; 2 Timoteo 3:1-5; Juan 4:23, 24.)

En 1870 un joven devoto, Charles Taze Russell (1852-1916), empezó a hacer muchas preguntas en cuanto a las enseñanzas tradicionales de la cristiandad. En su juventud él trabajaba en la tienda de ropa para caballeros de su padre en la bulliciosa ciudad industrial de Allegheny (ahora parte de Pittsburgo), Pensilvania, E.U.A. Era de antecedentes religiosos presbiterianos y congregacionales. Sin embargo, le perturbaban enseñanzas como las de la predestinación y el tormento eterno en un infierno de fuego. ¿Por qué dudaba de estas doctrinas básicas de algunas religiones de la cristiandad? Escribió: “Un Dios que usara su poder para crear a seres humanos de los que hubiera preconocido y predestinado que habrían de ser atormentados eternamente no podría ser sabio, justo ni amoroso. Se guiaría por una norma inferior a la de muchos hombres”. (Jeremías 7:31; 19:5; 32:35; 1 Juan 4:8, 9.)

Durante los últimos años de su adolescencia Russell empezó a estudiar la Biblia semanalmente con un grupo de jóvenes. Empezaron a analizar las enseñanzas bíblicas sobre otros asuntos, como los de la inmortalidad del alma y el sacrificio de rescate de Cristo y Su segunda venida. En 1877, a la edad de 25 años, Russell vendió su parte del negocio próspero de su padre y emprendió una carrera de predicar de tiempo completo.

En 1878 Russell tuvo un gran desacuerdo con uno de sus colaboradores, quien había rechazado la enseñanza de que la muerte de Cristo pudiera hacer expiación por los pecadores. En su refutación Russell escribió: “Cristo logró varias cosas buenas para nosotros al morir y resucitar. Fue nuestro sustituto en la muerte; murió el justo por los injustos... todos eran injustos. Jesucristo por la gracia de Dios experimentó la muerte por todo hombre. [...] Llegó a ser el autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen”. Continuó: “Redimir es volver a comprar. ¿Qué volvió a comprar Cristo para todos los hombres? La vida. La perdimos por la desobediencia del primer Adán. El segundo Adán [Cristo] la volvió a comprar con su propia vida”. (Marcos 10:45; Romanos 5:7, 8; 1 Juan 2:2; 4:9, 10.)

Porque siempre fue vigoroso apoyador de la doctrina del rescate, Russell se separó totalmente del que había sido su colaborador. En julio de 1879 Russell comenzó a publicar Zion’s Watch Tower and Herald of Christ’s Presence, una revista que, en español, hoy se conoce por todo el mundo como La Atalaya (Anunciando el Reino de Jehová). En 1881 él y otros cristianos dedicados establecieron una sociedad bíblica no lucrativa. Fue llamada Zion’s Watch Tower Tract Society (Sociedad de Tratados la Torre del Vigía de Sión), conocida hoy como Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania (Sociedad de Biblias y Tratados la Torre del Vigía, de Pensilvania), la agencia jurídica que obra a favor de los testigos de Jehová. Desde el mismo principio Russell insistió en que no se harían colectas al reunirse las congregaciones ni se solicitarían de la gente contribuciones mediante las publicaciones Watch Tower. Las personas que junto con Russell estudiaron profundamente la Biblia llegaron a ser conocidas sencillamente como Estudiantes de la Biblia.

El resultado del estudio bíblico de Russell y sus asociados fue que rechazaron las enseñanzas de la cristiandad sobre una misteriosa “Santísima Trinidad”, un alma humana inherentemente inmortal y el tormento eterno en un infierno de fuego. También rechazaron la idea de que se necesitara una clase clerical separada que hubiera sido adiestrada en algún seminario. Querían regresar a los orígenes humildes del cristianismo y tener superintendentes o ancianos que estuvieran capacitados espiritualmente para guiar a las congregaciones sin idea de recibir salario ni remuneración. (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9.)

Mientras investigaban la Palabra de Dios, aquellos Estudiantes de la Biblia se interesaron mucho en las profecías de las Escrituras Griegas Cristianas sobre “el fin del mundo” y la “venida” de Cristo. (Mateo 24:3, KJ.) Al investigar el texto griego, descubrieron que la “venida” de Cristo era en realidad una “pa·rou·sí·a” o presencia invisible. Por lo tanto, Cristo había dado a sus discípulos información sobre lo que probaría que él se hallaba invisiblemente presente en el tiempo del fin, no sobre una venida visible futura. Junto con este estudio, aquellos Estudiantes de la Biblia tenían un deseo intenso de entender la cronología bíblica relacionada con la presencia de Cristo. Sin comprender todos los detalles, Russell y sus asociados se dieron cuenta de que la fecha de 1914 sería crucial en la historia humana. (Mateo 24:3-22; Lucas 21:7-33.)

Russell sabía que tenía que efectuarse una extensa obra de predicar. Estaba al tanto de aquellas palabras de Jesús que escribió Mateo: “Y estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. (Mateo 24:14; Marcos 13:10.) La actividad de aquellos Estudiantes de la Biblia antes de 1914 se caracterizó por un sentido de urgencia. Ellos creían que su actividad culminaría en aquel año, y por eso les parecía que debían hacer todo esfuerzo posible por ayudar a otros a conocer “estas buenas nuevas del reino”. Con el tiempo los discursos bíblicos de C. T. Russell se publicaron en miles de periódicos de todo el mundo.

En 1916, a la edad de 64 años, Charles Taze Russell murió de repente mientras efectuaba una gira de predicación por los Estados Unidos. ¿Qué les sucedería ahora a los Estudiantes de la Biblia? ¿Cesaría su movimiento como si hubieran sido seguidores de un simple hombre? ¿Cómo se encararían con las dificultades de la I Guerra Mundial (1914-1918), una matanza en que pronto se implicarían los Estados Unidos?

En estas palabras de W. E. Van Amburgh, ejecutivo de la Sociedad Watch Tower, vemos representada la reacción de la mayoría de los Estudiantes de la Biblia: “Esta gran obra mundial no es la obra de una sola persona. Es demasiado grande para eso. Es la obra de Dios y no cambia. Dios ha utilizado a muchos siervos en el pasado y, sin duda, utilizará a muchos en el futuro. No estamos consagrados a un hombre, ni a la obra de un hombre, sino a hacer la voluntad de Dios, como Él nos la revelará por Su Palabra y por su guía providencial. Dios todavía está al timón”. (1 Corintios 3:3-9.)

En enero de 1917 Joseph F. Rutherford, abogado y estudiante concienzudo de la Biblia, fue electo presidente —el segundo— de la Sociedad Watch Tower. Era de personalidad dinámica, y nada lo intimidaba. Sabía que el Reino de Dios tenía que predicarse. (Marcos 13:10.)

La Sociedad Watch Tower organizó asambleas en los Estados Unidos en 1919 y 1922. Después de la persecución que experimentaron durante la I Guerra Mundial en los Estados Unidos, sucedió algo que casi se pareció a un Pentecostés para los pocos miles de Estudiantes de la Biblia de aquel tiempo. (Hechos 2:1-4.) En vez de ceder al temor al hombre, respondieron con mayor vigor aún a la llamada bíblica de salir a predicar a las naciones. En 1919 la Sociedad Watch Tower produjo una revista hermana de La Atalaya que en inglés se llamó The Golden Age (La edad de oro), y que en español es conocida hoy por todo el mundo como ¡Despertad! Esta ha sido un instrumento vital para ayudar a la gente a conocer el significado de los tiempos en que vivimos y edificar confianza en la promesa del Creador de que habrá un nuevo mundo pacífico y seguro.

Durante los años veinte y treinta los Estudiantes de la Biblia recalcaron con intensidad creciente el antiguo método cristiano de predicar: ir de casa en casa. (Hechos 20:20.) Cada creyente tenía la responsabilidad de testificar al mayor número posible de personas sobre el gobierno de Cristo como Rey. Por la Biblia llegaron a ver claramente que la gran cuestión ante la humanidad era la de la soberanía universal, y que Jehová Dios la resolvería aplastando a Satanás y todas sus ruinosas obras en la Tierra. (Romanos 16:20; Revelación 11:17, 18.) Con esta cuestión como fondo, comprendieron que la salvación del hombre estaba en lugar secundario respecto a la vindicación de Dios como el Soberano que por derecho debe gobernar. Por lo tanto, en la Tierra tendría que haber testigos fieles que estuvieran dispuestos a testificar en cuanto a los propósitos y la supremacía de Dios. ¿Cómo se satisfizo esta necesidad? (Job 1:6-12; Juan 8:44; 1 Juan 5:19, 20.)

En julio de 1931 los Estudiantes de la Biblia celebraron una asamblea en Columbus, Ohio, y los miles que estuvieron presentes en ella adoptaron una resolución. En esta aceptaron gozosamente “el nombre que la boca del Señor Dios ha pronunciado”, y declararon: “Deseamos ser conocidos como, y llamados por, el nombre de ‘testigos de Jehová’”. Desde aquella fecha se ha conocido a los testigos de Jehová por todo el mundo, no solo por sus creencias distintivas, sino también por su celoso ministerio de casa en casa y en las calles. (Véanse las páginas 356, 357.) (Isaías 43:10-12; Mateo 28:19, 20; Hechos 1:8.)

En 1935 los Testigos entendieron con mayor claridad puntos relacionados con los que componen la clase celestial del Reino, que gobernarán con Cristo, y los que serán sus súbditos en la Tierra. Ya sabían que los cristianos ungidos a quienes se llama para que gobiernen con Cristo desde los cielos serían solo 144.000. Por eso, ¿qué esperanza tendría el resto de la humanidad? Un gobierno necesita súbditos que justifiquen su existencia. Este gobierno celestial, el Reino, tendría también millones de súbditos obedientes aquí en la Tierra. Estos serían la “gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas”, que claman: “La salvación se la debemos a nuestro Dios [Jehová], que está sentado en el trono, y al Cordero [Cristo Jesús]”. (Revelación 7:4, 9, 10; 14:1-3; Romanos 8:16, 17.)

Lo que entendieron entonces sobre la gran muchedumbre ayudó a los testigos de Jehová a ver que tenían ante sí una tarea tremenda: hallar y enseñar a los millones de personas que buscaban al Dios verdadero y que formarían la “gran muchedumbre”. Aquello significaría una campaña docente internacional. Requeriría oradores y ministros adiestrados. Se necesitarían escuelas. En todo esto reflexionó el siguiente presidente de la Sociedad Watch Tower.

En 1931 no llegaban a 50.000 los Testigos, y trabajaban en menos de 50 países. Los sucesos de los años treinta y cuarenta dificultaron la predicación. En aquellos tiempos surgieron el fascismo y el nazismo, y estalló la II Guerra Mundial. En 1942 murió J. F. Rutherford. La Sociedad Watch Tower necesitaría un liderato vigoroso que diera mayor impulso a la predicación de los testigos de Jehová.

En 1942, a la edad de 36 años, Nathan H. Knorr fue electo presidente de la Sociedad Watch Tower, el tercero de la corporación. Era un organizador enérgico que percibió claramente la importancia de que las buenas nuevas se predicaran por todo el mundo con la mayor rapidez posible, aunque las naciones todavía estaban envueltas en la II Guerra Mundial. Esto lo llevó a trazar inmediatamente un plan para una escuela de misioneros, a la que se llamó Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower. Los primeros cien estudiantes —todos ministros que servían de tiempo completo— se matricularon en enero de 1943. Por casi seis meses efectuaron un estudio intenso de la Biblia y de asuntos ministeriales relacionados con ella antes de que se les enviara a sus asignaciones, que principalmente fueron países extranjeros. Hasta 1990 se han graduado 89 clases, y miles de ministros han partido de Galaad para servir por todo el mundo.

En 1943 solo había 126.329 Testigos, y predicaban en 54 países. A pesar de la furiosa oposición del nazismo, el fascismo, el comunismo y la Acción Católica, así como de las llamadas democracias durante la II Guerra Mundial, para 1946 la cantidad de los testigos de Jehová había alcanzado un máximo de más de 176.000 predicadores del Reino. Cuarenta y cuatro años después, había casi cuatro millones activos en más de 200 países, islas y territorios. No hay duda de que su clara identificación por nombre y hechos ha contribuido a que se les conozca por todo el mundo. Pero hay otros factores que han influido mucho en su eficacia. (Zacarías 4:6.)

Los testigos de Jehová celebran reuniones semanales para estudiar la Biblia en sus Salones del Reino, los lugares de reunión de sus más de 60.000 congregaciones por toda la Tierra. Estas reuniones no son para ritos ni despliegues emocionales, sino para adquirir conocimiento exacto de Dios, su Palabra y sus propósitos. De modo que los testigos de Jehová se reúnen tres veces por semana para adquirir más entendimiento de la Biblia y para adiestrarse en predicar y enseñar a otros el mensaje bíblico. (Romanos 12:1, 2; Filipenses 1:9-11; Hebreos 10:24, 25.)

Por ejemplo, una de las reuniones que se celebran a mediados de semana es la Escuela del Ministerio Teocrático, en la cual pueden matricularse los miembros de la congregación. Las sesiones de esta escuela son presididas por un anciano o superintendente cristiano capacitado que ayuda a adiestrar a hombres, mujeres y niños en el arte de enseñar y de expresarse en armonía con los principios bíblicos. El apóstol Pablo declaró: “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno”. En sus reuniones cristianas los Testigos también aprenden a expresar el mensaje del Reino “con genio apacible y profundo respeto”. (Colosenses 4:6; 1 Pedro 3:15.)

En otro día los Testigos también se reúnen para oír un discurso bíblico de 45 minutos al que sigue una consideración de una hora por la congregación (mediante preguntas y respuestas) de un tema bíblico sobre la enseñanza o el comportamiento cristianos. Los miembros de la congregación pueden participar con toda libertad. Además, cada año los Testigos asisten a tres reuniones de mayor tamaño por de uno a cuatro días, donde por lo general miles de Testigos se reúnen para escuchar discursos bíblicos. Como resultado de estas reuniones gratuitas, y otras, cada Testigo profundiza su conocimiento de las promesas de Dios con relación a esta Tierra y a la humanidad y adquiere una excelente educación en moralidad cristiana. El seguir las enseñanzas y el ejemplo de Cristo Jesús pone a cada uno en más estrecha relación con el Dios verdadero, Jehová. (Juan 6:44, 65; 17:3; 1 Pedro 1:15, 16.)

Si los testigos de Jehová tienen reuniones y se organizan para predicar, es lógico que haya quienes lleven la delantera entre ellos. Sin embargo, no tienen ninguna clase clerical que reciba pago ni ponen a ningún líder carismático en un pedestal. (Mateo 23:10.) Jesús dijo: “Recibieron gratis; den gratis”. (Mateo 10:8; Hechos 8:18-21.) En cada congregación hay ancianos y siervos ministeriales capacitados en sentido espiritual, muchos de los cuales tienen su empleo seglar y su propia familia, y estos llevan la delantera voluntariamente en enseñar y dar guía a la congregación. Este es precisamente el dechado que suministraron los cristianos del primer siglo. (Hechos 20:17; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:1-10, 12, 13.)

¿Cómo se nombra a estos ancianos y siervos ministeriales? Se les nombra bajo la supervisión de un cuerpo gobernante de ancianos ungidos procedentes de diversos países cuya función es paralela a la del cuerpo de los apóstoles y ancianos de Jerusalén, quienes llevaban la delantera en la congregación cristiana primitiva. Como consideramos en el capítulo 11, ningún apóstol tenía la primacía sobre los demás. Llegaban a sus decisiones como colectividad, como cuerpo, y estas eran respetadas por las congregaciones esparcidas por todo el antiguo mundo romano. (Hechos 15:4-6, 22, 23, 30, 31.)

El mismo arreglo funciona para el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová hoy día. Estos celebran reuniones semanales en su sede mundial en Brooklyn, Nueva York, y entonces se envían de allí instrucciones a los comités de las sucursales de todo el mundo que superentienden la actividad ministerial en cada país. Al seguir el ejemplo de los cristianos primitivos, los testigos de Jehová han podido abarcar porciones enormes de la Tierra con su predicación de las buenas nuevas del Reino de Dios. Esa obra continúa por todo el mundo. (Mateo 10:23; 1 Corintios 15:58.)

Durante el siglo XX los testigos de Jehová han prosperado por toda la Tierra. Lo han hecho hasta en países donde han estado proscritos. Estas proscripciones han procedido principalmente de gobiernos que no han entendido la posición de neutralidad que adoptan los testigos de Jehová en cuanto a las lealtades políticas y nacionalistas de este mundo. (Véase el recuadro de la página 347.) Sin embargo, en esos países decenas de miles de personas se han vuelto al Reino de Dios como la única esperanza verdadera de paz y seguridad para la humanidad. La mayoría de las naciones han recibido un magnífico testimonio, y ahora hay millones de Testigos activos en todas partes. (Véase la tabla de la página 361.)

Con su amor cristiano y su esperanza de “un nuevo cielo y una nueva tierra”, los testigos de Jehová esperan en el futuro cercano estremecedores acontecimientos de alcance mundial que pronto pondrán fin a toda injusticia, corrupción e iniquidad en esta Tierra. Por eso seguirán visitando a su prójimo en un esfuerzo sincero por atraer al Dios verdadero, Jehová, a las personas de corazón recto. (Revelación 21:1-4; Marcos 13:10; Romanos 10:11-15.)

Un regreso al Dios verdadero

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
“Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí.” (Juan 13:34, 35.)

Con esas palabras Jesús estableció una norma que sirve para juzgar a los que dicen que son sus verdaderos seguidores. El amor cristiano tendría que vencer toda división racial, tribual y nacional. Requeriría que los verdaderos cristianos ‘no fueran parte del mundo’, tal como Jesús ‘no fue, ni es, parte del mundo’. (Juan 17:14, 16; Romanos 12:17-21.)

¿Cómo muestra el cristiano que él ‘no es parte del mundo’? Por ejemplo, ¿cómo debería actuar con relación a la turbulencia política, revolucionaria y guerrera de nuestros tiempos? El apóstol cristiano Juan escribió en conformidad con las palabras de Jesús citadas arriba: “Todo el que no se ocupa en la justicia no se origina de Dios, tampoco el que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio, que debemos tener amor unos para con otros”. Y Jesús mismo explicó por qué sus discípulos no pelearon para librarlo a él, así: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado [...] Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente”. Aun cuando la vida de Jesús estuvo en juego, aquellos servidores no se envolvieron en resolver la controversia con guerra como acostumbra hacerlo el mundo. (1 Juan 3:10-12; Juan 18:36.)

Más de 700 años antes de Cristo, Isaías había profetizado que gente de todas las naciones acudiría a la adoración verdadera de Jehová y no aprendería más la guerra. Dijo: “Y en la parte final de los días tiene que suceder que la montaña de la casa de Jehová llegará a estar firmemente establecida por encima de la cumbre de las montañas, [...] y a ella tendrán que afluir todas las naciones. Y muchos pueblos ciertamente irán y dirán: ‘Vengan, y subamos a la montaña de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y él nos instruirá acerca de sus caminos, y ciertamente andaremos en sus sendas’. Porque de Sión saldrá ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él ciertamente dictará el fallo entre las naciones y enderezará los asuntos respecto a muchos pueblos. Y tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra”. (Isaías 2:2-4.)

De todas las religiones del mundo, ¿cuál ha sobresalido entre las demás respecto a satisfacer estos requisitos? ¿Quiénes han rehusado aprender la guerra a pesar de enfrentarse a castigos como las prisiones, los campos de concentración y sentencias de muerte?

A los testigos de Jehová se les conoce por todo el mundo porque individualmente adoptan una postura de neutralidad cristiana por los dictados de su conciencia. Han aguantado prisiones, campos de concentración, tortura, deportaciones y persecución durante todo el siglo XX por negarse a sacrificar su amor y unidad como congregación mundial de cristianos que han sido atraídos a Dios. En la Alemania nazi, durante los años 1933-1945 unos mil Testigos murieron y miles fueron llevados a prisión porque rehusaron cooperar con el esfuerzo de guerra de Hitler. De igual manera, bajo Franco en la España fascista del pasado centenares de jóvenes Testigos fueron a prisión y muchos pasaron como promedio diez años cada uno en prisiones militares por negarse a aprender la guerra. En varios países, muchos jóvenes testigos de Jehová languidecen en prisión hasta el día de hoy debido a su postura de neutralidad cristiana. Sin embargo, los testigos de Jehová no interfieren en los programas militares de los gobiernos. La firme neutralidad cristiana de los Testigos en asuntos políticos ha constituido parte constante de sus creencias durante todos los conflictos y las guerras del siglo XX. Esto los sella como verdaderos seguidores de Cristo y los separa de las religiones de la cristiandad. (Juan 17:16; 2 Corintios 10:3-5.)

Por su apego a la Biblia y al ejemplo de Cristo los testigos de Jehová dan prueba de que practican la adoración del Dios verdadero, Jehová. Han llegado a apreciar el amor de Dios como se reflejó en la vida y el sacrificio de Jesús. Comprenden que el resultado del verdadero amor cristiano es una hermandad mundial indivisible... por encima de las divisiones políticas, raciales y nacionales. En otras palabras, el cristianismo es más que simplemente internacional; es supranacional, pues va más allá de los límites, la autoridad o los intereses nacionales. Ve a la raza humana como una sola familia con un progenitor en común y con un Creador en común, Jehová Dios. (Hechos 17:24-28; Colosenses 3:9-11.) Mientras que casi toda otra religión se ha envuelto en guerras —fratricidas y homicidas— los testigos de Jehová han mostrado que toman a pecho la profecía de Isaías 2:4, citada anteriormente.

La religion Catolica y los Egipcios

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
Inmortalidad del alma

Los Egipcios tenían su idea de un alma inmortal. Antes de que el alma pudiera llegar a un lugar de felicidad tenía que ser pesada contra Maat, la diosa de la verdad y la justicia, simbolizada por la pluma de la verdad. Anubis, el dios de cabeza de chacal, u Horus, el halcón, ayudaban en el proceso. Si el alma recibía la aprobación de Osiris, seguía adelante para disfrutar de felicidad con los dioses. (Veasé en la foto de arriba)

Imagenes

Tambien, los Egipcios tenian imagenes en su vida diaria. dioses de los Egipcios eran Hapi, Heqt, Tot, Ptah, Hator, Apis, Reshpu, Min y Ra entre otros. Heqt era una diosa con forma de rana, Hator tenia forma de vaca, Apis el toro, Banaded el carnero, Sebek el cocodrilo y Ra era un dios-sol. (Véasé tambien en http://hermanogitano.centerblog.net/4509896-La-catolica-de-Occidente-y-el-budismo-de-Oriente)

Acerca de la cruz, si mira atentamente en la foto arriba, vera que el dios Anubis sosteniendo una cruz. Tambien arriba ay varios con una cruz en la pierna.

Jehová nos recompensará

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
"[Jehová] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor" (Revelacion. 21:4).

¡Qué promesa tan alentadora!
Nada de lo que perdamos voluntaria o involuntariamente en este mundo por servir a Jehová puede compararse con la maravillosa vida que él concederá a sus siervos fieles que aguantan el sufrimiento.
Ningún sufrimiento que aún tengamos que aguantar impedirá que disfrutemos de la vida eterna en el nuevo mundo de Dios.
Las condiciones que allí reinarán compensarán de sobra todo lo que hayamos padecido. Isaías 65:17, 18 dice: “Las cosas anteriores no serán recordadas, ni subirán al corazón.
Pero alborócense y estén gozosos para siempre en lo que voy a crear”.
Y Santiago escribió: “Pronunciamos felices a los que han aguantado” (Sant. 5:11).
Así es, si aguantamos fielmente los sufrimientos, obtendremos muchos beneficios tanto ahora como en el futuro.

El temor de Dios nos ayuda a afrontar los problemas

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
"Haz rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él, y él mismo obrará" (Sal. 37:5).

Demostramos que tememos a Dios confiando en su promesa de ayudarnos cuando tenemos problemas.
Pero eso no significa que en vez de hacer lo posible por resolverlos, se los dejemos a Jehová para que él se encargue de ellos.
Después de pedir ayuda a Dios, David no se quedó cruzado de brazos.
Más bien, empleó las capacidades físicas y mentales que Jehová le había dado y afrontó el problema (1 Sam. 21:10-15).
Sin embargo, sabía que el ser humano no puede depender solo de sus propias fuerzas.
Y así es como nosotros debemos verlo.
Una vez que hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance, dejemos el resto en manos de Jehová.
La verdad es que, muchas veces, lo único que podemos hacer es confiar en él.
Entonces es cuando el temor de Dios se convierte en algo mucho más real. Sin duda, estas sinceras palabras de David son muy alentadoras: “La intimidad con Jehová pertenece a los que le temen” (Sal. 25:14).

La católica de Occidente y el budismo de Oriente

Posté le 03.04.2008 par hermanogitano
Superficialmente las muchas religiones de hoy día parecen diferir mucho unas de otras. Sin embargo, si las despojamos de las cosas que son sencillamente adornos y añadiduras posteriores, o si les quitamos las distinciones que son el resultado del clima, el idioma, las particularidades de su tierra nativa y otros factores, es sorprendente cuán similares resultan ser la mayoría de ellas.

Por ejemplo, muchísimas personas pensarían que difícilmente pudiera haber dos religiones más diferentes que la católica romana de Occidente y el budismo de Oriente. Pero ¿qué vemos cuando eliminamos las diferencias que pudieran atribuirse al idioma y la cultura? Si mantenemos la objetividad, tendremos que admitir que las dos tienen muchas cosas en común. Tanto el catolicismo como el budismo observan muchos ritos y ceremonias. Entre las cosas comunes a ambas están el uso de velas, incienso, agua bendita, el rosario, imágenes de santos, salmodias y devocionarios, hasta la señal de la cruz. Ambas religiones tienen órdenes de monjes y monjas y se caracterizan por el celibato de los sacerdotes, vestidura especial, días de fiesta sagrados, alimentos especiales. Esta lista ciertamente no está completa, pero sirve para ilustrar el punto. La cuestión es: ¿A qué se debe que dos religiones que parecen tan diferentes tengan tantas cosas en común?

(Arriba en la foto : La diosa Kwan Yin con un enfante en el brazo )

La comparación de estas dos religiones es iluminadora, y lo mismo puede hacerse con otras religiones. Cuando hacemos eso, descubrimos que ciertas enseñanzas y creencias son casi universales entre ellas. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con doctrinas como las siguientes: el alma humana es inmortal, hay una recompensa celestial para todos los buenos, tormento eterno para los inicuos en un infierno, existe un purgatorio, hay un dios trino y uno o una divinidad compuesta de muchos dioses, y una diosa a quien se llama madre de dios o reina del cielo. Sin embargo, además de estas doctrinas hay muchas leyendas y mitos que también son generales. Por ejemplo, hay leyendas de que el hombre cayó del favor divino en un intento ilícito por alcanzar la inmortalidad, de que se necesitan sacrificios para expiar el pecado, de la búsqueda de un árbol de la vida o una fuente de la juventud, de dioses y semidioses que vivieron entre los humanos y produjeron prole sobrehumana, y de un diluvio catastrófico que devastó a casi toda la humanidad. (Para una comparación detallada de las diversas leyendas diluvianas de diferentes pueblos, sírvase ver el libro Ayuda para entender la Biblia, publicado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc., 1987, página 450.)

¿A qué conclusión llegamos al considerar todo esto? Notamos que los que creían en estos mitos y leyendas vivían a gran distancia geográfica unos de otros. Su cultura y sus tradiciones diferían y los distinguían. Sus costumbres sociales no estaban relacionadas unas con otras. Sin embargo, en el terreno religioso creían en ideas tan similares. Aunque no todos estos pueblos creían en todas las cosas que hemos mencionado, todos creían en algunas de ellas. La pregunta obvia es: ¿Por qué? Parecería que existía un conjunto común de creencias del cual cada religión sacó sus creencias básicas, algunas más, otras menos. Al pasar el tiempo estas ideas básicas acumularon adornos y modificaciones, y de ellas se desarrollaron otras enseñanzas. Pero el esquema básico se distingue con claridad.

El Tetragrámaton

Posté le 02.04.2008 par hermanogitano
( Arriba : El Nombre de Dios Jehová, en una Iglesia Católica Romana en St. Martinskirche at Olten, Suiza (1521) )

El término Jehová se discute principalmente por tres motivos, su origen, si corresponde a la pronunciación original, y si es correcto su uso en idiomas como el español.

Para muchos el término Jehová se considera una traducción, e incluso otros grupos han postulado que no tendría relación con el nombre en hebreo. En cambio otros lo han calificado como la forma más común y frecuente de traducción a idioma español que usamos al traducir otros nombres del hebreo a idiomas como el español, en el que se realiza el cambio de Y a J; y otros grupos incluso indican que sería la pronunciación original.

El término dentro de las iglesias cristianas se caracteriza por ser defendido principalmente por las iglesias protestantes, mientras que entre quienes lo rechazan o critican se encuentra la iglesia católica y personas afines a ella.

Con respecto al uso del término Jehováh (Jehová), la Enciclopedia Católica explica:
"Algunos eruditos han sostenido recientemente que la palabra Jehováh data sólo del año 1520. Drusisus pone a Peter Galatinus como el inventor de la palabra Jehováh, y a Fagius como propagador en el mundo de los eruditos y comentadores. Pero los escritores del siglo dieciséis, católicos y protestantes están perfectamente familiarizados con la palabra. Galatinus mismo pone la forma como conocida y recibida en su tiempo. Además, Drusius la descubrió en Porchetus, un teólogo del siglo catorce. Finalmente la palabra es encontrada incluso en la Pugio fidei de Raymund Martin, una obra escrita cerca de 1270. Probablemente la introducción del nombre de Jehováh predata incluso a R. Martin. [...] No sorprende entonces que esta forma haya sido considerada como la verdadera pronunciación del Nombre Divino por eruditos como Michaelis, Sier y otros."

“Jehová”, o “Jehovah”, ha llegado a ser extensamente conocido como el nombre de Dios hasta en contextos NO bíblicos.

* Franz Schubert compuso la música para el poema lírico titulado “La Omnipotencia”, escrito por Johann Ladislav Pyrker, en el cual el nombre Jehová aparece dos veces.
* También se utiliza al fin de la última escena de la ópera “Nabucco”, de Giuseppe Verdi.
* Además, el oratorio “El rey David”, del compositor francés Arthur Honegger, da prominencia al nombre Jehová, y el renombrado autor francés Victor Hugo lo usó en más de 30 obras suyas. Tanto él como Lamartine escribieron poemas que llevaron el título Jehová.
* En el libro Deutsche Taler ('el tálero alemán'), publicado en 1967 por el Banco Federal de Alemania, hay una ilustración de una moneda de las más antiguas con el nombre “Jehovah”, un Reichstaler de 1634 del ducado de Silesia. Respecto a lo representado en el reverso de la moneda, dice: “Bajo el radiante nombre JEHOVAH, levantándose de en medio de nubes, hay un escudo coronado que lleva el blasón silesiano”.
* En un museo de Rudolstadt, Alemania Oriental, puede verse sobre el cuello de la armadura que usaba Gustavo Adolfo II, un rey sueco del siglo XVII, el nombre JEHOVAH en letras mayúsculas.
* El nombre de Jehová aparece en un monasterio de Bordesholm, Alemania;
* En una moneda alemana con fecha de 1635;
* Sobre la puerta de una iglesia en Fehmarn, Alemania.
* En una lápida de 1845 en Harmannschlag, Baja Austria.
* El escritor inglés Robert Graves, en su novela histórica Rey Jesús, conjetura una pronunciación similar a [ʒjevoā] ([yievoáa]), basado en los comentarios de varios autores, entre ellos el mitógrafo Cayo Julio Higinio (Fábulas 277), el padre de la Iglesia Clemente de Alejandría, Orígenes y Filón de Biblos.

Así, por siglos la forma Jehová (Jehovah) ha sido la forma de pronunciar el nombre de Dios que cuenta con reconocimiento internacional, y la gente que oye esta forma del nombre reconoce instantáneamente de quién se habla. Como dijo el profesor Oehler: “Este nombre ahora ha llegado a estar más naturalizado en nuestro vocabulario, y no puede ser reemplazado”. (Theologie des Alten Testaments [Teología del Antiguo Testamento]).

El profesor francés Gérard Gertoux —quien se presenta como especialista en el tetragrámaton, y que además fue presidente de la Association Biblique de Recherche d'Anciens Manuscrits (Asociación Bíblica de Investigación de Manuscritos Antiguos)— considera que la pronunciación más cercana sería [Y.eH.oW.aH] y que la forma Yahweh sólo sería una manera teológica y no lingüística de transliterar el nombre usada en contra de la verdadera pronunciación.

Veamos la traduccion que han hecho todos los tradictores de la Biblia :

YAEL convertido en JOEL
YEHUDA convertido en JUDAS
YEHESHUA convertido en JOSUE
YUSUF convertido en JOSEPH
YUNUS convertido en JONAS
YESUS convertido en JESUS

Éste es el comentario de los traductores de la American Standard Version (Versión Normal Americana) de 1901:
“[Los traductores] llegaron a la convicción unánime de que una superstición judía, que consideraba al Nombre Divino como demasiado sagrado para pronunciarlo, ya no debe dominar en la versión en inglés del Antiguo Testamento, ni en ninguna otra [...] Este Nombre Conmemorativo, explicado en Éx. III, 14, 15, y enfatizado vez tras vez como tal en el texto original del Antiguo Testamento, designa a Dios como el Dios personal, como el Dios del pacto, el Dios de la revelación, el Libertador, el Amigo de su pueblo [...] Este nombre personal, con su caudal de asociaciones sagradas, se restaura ahora al lugar a que tiene derecho indiscutible en el texto sagrado”.

De modo similar, en el prólogo de la Elberfelder Bibel original alemana leemos:
“Jehova. Hemos retenido este nombre del Dios del Pacto de Israel porque el lector ha estado acostumbrado a él por años”.

Steven T. Byington, traductor de The Bible in Living English (La Biblia en inglés vivo), explica por qué usa el nombre de Dios:
“La grafía y la pronunciación no son de gran importancia. Lo que es de gran importancia es mantener claro el punto de que éste es un nombre personal. Hay varios textos que no pueden ser entendidos debidamente si traducimos este nombre por un sustantivo común como ‘Señor’ o, mucho peor, un adjetivo sustantivado [por ejemplo: el Eterno]”.

El caso de otra traducción, por J. B. Rotherham, es interesante. Él usó el nombre de Dios en su traducción, pero prefirió la forma Yahweh. Sin embargo, en una obra posterior, Studies in the Psalms (Estudios sobre los Salmos), publicada en 1911, regresó a la forma Jehovah. ¿Por qué? Explica:
“JEHOVAH.—El empleo de esta forma inglesa del nombre Conmemorativo (Éxo. 3:18) en la actual versión del Salterio no brota de duda alguna en cuanto a que la pronunciación más correcta sea Yahwéh; más bien, únicamente de evidencia práctica, seleccionada personalmente, de lo deseable que es mantener la comunicación con el oído y el ojo públicos en un asunto de esta clase, en que lo principal es la intención de que se reconozca fácilmente el nombre Divino”.

En la introducción de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con Referencias), en español, edición de 1987,editada por los Testigos de Jehová se da la siguiente razón para el uso del nombre divino:
MÉTODO: Puesto que la Biblia expone la sagrada voluntad del Señor Soberano del universo, sería una gran ofensa —en realidad, una afrenta a su majestad y autoridad— eliminar o esconder su singular nombre divino, que aparece claramente en el texto hebreo casi 7.000 veces como יהוה (YHWH). Por lo tanto, la característica principal de esta traducción es que restituye el nombre divino al lugar que legítimamente le corresponde en el texto en español. Esto se ha realizado empleando 6.973 veces en las Escrituras Hebreas y 237 veces en las Escrituras Griegas Cristianas la forma “Jehová”, de aceptación general en español

Puesto que Jehova y Yahveh son aceptables, es importante usarlo.

Zacarías 13:9 “. . .Y ciertamente traeré la tercera [parte] por el fuego; y realmente los refinaré como al refinar la plata, y los examinaré como al examinar el oro. Ella, por su parte, invocará mi nombre, y yo, por mi parte, le responderé. Ciertamente diré: ‘Es mi pueblo’, y ella, a su vez, dirá: ‘Jehová es mi Dios’.””

Jesus dijo : (Juan 17:6) “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo. . . .”

Tambien dijo : (Juan 17:26) “. . .Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos.”

El salmista escribio : (Salmo 9:10) “. . .Y los que conocen tu nombre confiarán en ti, porque ciertamente no dejarás a los que te buscan, oh Jehová.”

[Las enseñansas de la Biblia a la luz]

Las transfusiones de sangre... ¿hay riesgos?

Posté le 01.04.2008 par hermanogitano
Lo primero que trata de hacer la persona pensadora que tiene que someterse a un procedimiento médico de importancia es determinar tanto los posibles beneficios como los riesgos implicados. ¿Qué se puede decir respecto a las transfusiones de sangre? Estas son en la actualidad uno de los instrumentos principales de la medicina. Puede que muchos médicos que se interesan genuinamente por sus pacientes no vacilen en transfundir sangre. La transfusión ha sido llamada la dádiva de la vida.

Millones de personas han donado o aceptado sangre. Para 1986-1987 Canadá tuvo 1.300.000 donantes de una población de 25.000.000. “[En] el año más reciente de que tenemos cifras, entre 12.000.000 y 14.000.000 de unidades de sangre se usaron en transfusiones tan solo en los Estados Unidos” (The New York Times, 18 de febrero de 1990).

“Siempre se han conectado con la sangre posibilidades ‘mágicas’ —señala la Dra. Louise J. Keating—. Durante los primeros 46 años del suministro de sangre, tanto los médicos como el público la consideraron más segura de lo que en realidad era” (Cleveland Clinic Journal of Medicine, mayo de 1989). ¿Qué situación existía entonces, y cuál ahora?

Hasta 30 años atrás se dio el siguiente aviso a patólogos y al personal de los bancos de sangre: “¡La sangre es dinamita! Puede hacer mucho bien o mucho mal. La mortalidad por transfusiones de sangre equivale a la ocasionada por el éter anestésico o la apendicectomía. Se dice que por cada 1.000 a 3.000 o posiblemente 5.000 transfusiones hay aproximadamente una muerte. En el área de Londres se ha informado una muerte por cada 13.000 botellas de sangre transfundidas” (New York State Journal of Medicine, 15 de enero de 1960).

¿Se han eliminado desde entonces los peligros, de modo que ahora se pueda transfundir sin riesgos la sangre? Francamente, cada año centenares de miles de personas experimentan reacciones adversas a las transfusiones de sangre, y muchas personas mueren. Lo ya dicho quizás le haga pensar en las enfermedades que la sangre transmite. Antes de examinar ese aspecto, considere ciertos riesgos menos conocidos.

A principios del siglo XX la investigación científica permitió al hombre comprender más profundamente la maravillosa complejidad de la sangre. Los científicos aprendieron que hay diferentes tipos de sangre. Para las transfusiones es crítico determinar compatibilidad sanguínea entre el donante y el paciente. Si alguien con sangre del tipo A recibe el tipo B, puede experimentar una grave reacción hemolítica. El resultado puede ser la destrucción de glóbulos rojos y la muerte rápida del paciente. Aunque el tipaje sanguíneo y la prueba cruzada son ahora procedimientos rutinarios, ocurren errores. Cada año muere gente por reacciones hemolíticas.

Los hechos muestran que la cuestión de la incompatibilidad va mucho más allá de los relativamente pocos tipos de sangre entre los cuales los hospitales buscan compatibilidad. ¿Por qué? Pues bien, en su artículo “La transfusión de sangre: usos, abusos y peligros”, el Dr. Douglas H. Posey, hijo, escribe: “Casi 30 años atrás Sampson describió la transfusión de sangre como un procedimiento relativamente peligroso [...] [Desde entonces,] por lo menos otros 400 antígenos han sido identificados y caracterizados en los glóbulos rojos. No hay duda de que ese número seguirá aumentando, porque la membrana del glóbulo rojo es extremadamente compleja” (Journal of the National Medical Association, julio de 1989).

Los científicos estudian ahora el efecto que tiene en las defensas o sistema inmunológico del cuerpo la sangre transfundida. ¿Qué pudiera significar eso para usted o para un pariente suyo que necesite cirugía?

“De cada 100 transfusiones, aproximadamente 1 va acompañada de fiebre, escalofríos o urticaria. [...] De cada 6.000 transfusiones de glóbulos rojos, aproximadamente 1 produce una reacción hemolítica a la transfusión. Esta es una grave reacción inmunológica que puede ocurrir de repente o quizás tardar unos días después de la transfusión; puede producir un fallo [renal] agudo, choque, coagulación intravascular y hasta muerte.”—Conferencia de los Institutos Nacionales de Sanidad (NIH) estadounidenses, 1988.

Cuando los médicos trasplantan un corazón, un hígado u otro órgano, el sistema inmunológico del que lo recibe pudiera detectar el tejido ajeno y rechazarlo. Sin embargo, una transfusión es trasplantar un tejido. Hasta sangre que haya sido “debidamente” comparada para determinar compatibilidad puede causar supresión del sistema inmunológico. En una conferencia de patólogos se señaló que centenares de publicaciones médicas “han relacionado las transfusiones de sangre con respuestas inmunológicas” (“Se acumulan las pruebas contra las transfusiones”, Medical World News, 11 de diciembre de 1989).

Una de las tareas principales del sistema inmunológico de su cuerpo es detectar las células malignas (de cáncer) y destruirlas. Si se suprimiera la inmunidad, ¿podría llevar eso al cáncer y la muerte? Note dos informes:

La revista en inglés Cancer (15 de febrero de 1987) dio los resultados de un estudio hecho en los Países Bajos: “En los pacientes de cáncer del colon el resultado de las transfusiones fue un significativo efecto adverso en la supervivencia a largo plazo. De este grupo, solo el 48% de los que habían recibido transfusiones alcanzó una supervivencia general acumulativa de 5 años, en contraste con el 74% que correspondió a los pacientes que no las habían recibido”. Médicos de la Universidad de California del Sur examinaron a 100 pacientes a quienes se operó de cáncer. “La proporción en que reapareció todo cáncer de la laringe fue de 14% para los que no habían recibido sangre y 65% para los que la habían recibido. Para el cáncer de la boca, la faringe y la nariz o los senos frontales, la tasa de reaparición fue de 31% sin transfusiones y 71% con transfusiones” (Annals of Otology, Rhinology & Laryngology, marzo de 1989).

El científico danés Niels Jerne fue copartícipe del premio Nobel de medicina en 1984. Cuando se le preguntó por qué había rechazado una transfusión de sangre, dijo: “La sangre de uno es como sus huellas digitales: no hay dos tipos de sangre exactamente iguales”

¿Qué indican esos estudios con relación a las transfusiones? En su artículo “Transfusiones de sangre y cirugía por cáncer”, el Dr. John S. Spratt llegó a esta conclusión: “Puede que sea necesario que el cirujano que combate el cáncer desista de usar sangre” (The American Journal of Surgery, septiembre de 1986).

Otra tarea importante de su sistema inmunológico es defenderle de infecciones. Por eso, no es raro que ciertos estudios muestren que los pacientes que reciben sangre son más propensos a las infecciones. El Dr. P. I. Tartter efectuó un estudio sobre cirugía del colon y el recto. De los pacientes que recibieron transfusiones, el 25% desarrolló infecciones, en comparación con el 4% de los que no recibieron transfusiones. Informa él: “La asociación de las transfusiones de sangre con complicaciones infecciosas se dio antes, durante o después de cada operación [...] El riesgo de infecciones postoperatorias aumentó en relación progresiva con la cantidad de unidades de sangre administradas” (The British Journal of Surgery, agosto de 1988). Los concurrentes a una reunión de la Asociación Estadounidense de Bancos de Sangre en 1989 aprendieron esto: Mientras que el 23% de los que recibieron sangre de donantes durante cirugía de reemplazo de cadera desarrollaron infecciones, entre los que no recibieron sangre no hubo ningún caso de infección.

Sobre este efecto de las transfusiones de sangre el Dr. John A. Collins escribió: “Ciertamente sería irónico ver que un ‘tratamiento’ con tan poca prueba a su favor después empeorara uno de los principales problemas de esos pacientes” (World Journal of Surgery, febrero de 1987).

El que la sangre porte enfermedad preocupa a médicos concienzudos y a muchos pacientes. ¿Qué enfermedad? Francamente, no podemos pensar en una sola; son muchas, en realidad.

Después de considerar las enfermedades más conocidas, la obra de 1982 Techniques of Blood Transfusion (Técnicas de la transfusión de sangre) considera “otras enfermedades infecciosas relacionadas con las transfusiones”, tales como la sífilis, la infección por citomegalovirus y la malaria. Entonces dice: “Hay informes de que hay otras enfermedades que se transmiten por la transfusión de sangre, entre ellas infecciones por el virus herpético, mononucleosis infecciosa (el virus de Epstein-Barr), toxoplasmosis, tripanosomiasis [enfermedad del sueño africana y enfermedad de Chagas], leishmaniosis, brucelosis [fiebre de Malta], tifus, filariasis, sarampión, salmonelosis y fiebre de las garrapatas del Colorado”.

En realidad la lista de esas enfermedades sigue creciendo. Usted quizás haya visto titulares como este: “¿Enfermedad de Lyme por una transfusión? Es poco probable, pero los peritos se preocupan”. ¿Está libre de riesgos la sangre del donante que tuviera la enfermedad de Lyme? A varios funcionarios de sanidad se les preguntó si aceptarían tal sangre. “Todos respondieron que no, aunque ninguno recomendó que se descartara la sangre de los donantes.” ¿Qué debe pensar el público de la sangre conservada que peritos mismos no aceptarían? (The New York Times, 18 de julio de 1989.)

Otra causa de preocupación es que la sangre que se obtiene en un país donde abunda cierta enfermedad pudiera usarse en un lugar muy distante de allí, donde ni el público ni los médicos están al tanto del peligro. Hoy, cuando tanta gente viaja, incluso refugiados e inmigrantes, aumenta el riesgo de que en un producto de la sangre se transporte una enfermedad extraña.

Además, un especialista en enfermedades infecciosas advirtió: “Quizás haya que examinar la sangre conservada para impedir la transmisión de varios desórdenes que antes no se veían como infecciosos, entre ellos la leucemia, el linfoma y la enfermedad de Alzheimer” (Transfusion Medicine Reviews, enero de 1989).

Aunque estos riesgos asustan a cualquiera, otros han creado más extenso temor.

“El SIDA ha cambiado para siempre lo que los médicos y los pacientes piensan de la sangre. Y no es malo que sea así, dijeron médicos reunidos en los Institutos Nacionales de Sanidad para una conferencia sobre las transfusiones de sangre” (Washington Post, 5 de julio de 1988).

La pandemia del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) ha hecho que la gente se dé cuenta del peligro de adquirir enfermedades infecciosas mediante la sangre. Hay millones infectados con el SIDA ahora. Se esparce sin control. Y en casi todo caso causa la muerte.

La causa del SIDA es el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, designado en inglés HIV), que puede ser esparcido por la sangre. La plaga moderna del SIDA se descubrió en 1981. El mismísimo año siguiente peritos de sanidad reconocieron que era probable que el virus se transmitiera por productos derivados de la sangre. Ahora se admite que la industria de la sangre respondió con lentitud, aun después que por ciertos exámenes se podía identificar la sangre que llevaba los anticuerpos del VIH. Finalmente, en 1985, empezó a examinarse la sangre de donantes*, pero ni siquiera entonces se aplicó el examen a los productos sanguíneos ya conservados.

Después se le aseguró al público: ‘Ahora no hay riesgo en la sangre conservada’. Pero más tarde se reveló que hay un peligroso “período de incertidumbre” en cuanto al SIDA. Después que alguien queda infectado, pueden pasar meses antes de que produzca anticuerpos que se puedan detectar. Sin saber que lleva el virus del SIDA, esa persona pudiera donar sangre que, al examinarse, no daría indicaciones de tener el virus. Esto ha sucedido. ¡Hay quienes han desarrollado el SIDA tras de recibir transfusiones de sangre de personas en esa condición!

El cuadro se fue haciendo más sombrío aún. La revista The New England Journal of Medicine (1 de junio de 1989) informó sobre “infecciones de HIV ocultas”. Quedó establecido que la gente puede portar el virus del SIDA por años sin que ello se pueda determinar por los exámenes indirectos actuales. Algunos quisieran restar importancia a estos casos diciendo que son raros, pero estos prueban “que el riesgo de la transmisión del SIDA vía la sangre y sus componentes no puede eliminarse por completo” (Patient Care, 30 de noviembre de 1989). La conclusión perturbadora es esta: No se puede confiar en que el resultado negativo de un examen pruebe que uno esté en salud. ¿Cuántos recibirán todavía el SIDA por transfusiones de sangre?

Puede que gente que viva en un edificio de apartamentos oiga desde su apartamento el sonido de un zapato que da contra el suelo en el piso de arriba; pensando que alguien se retira para dormir, esperan oír el sonido del otro zapato al caer. En cuanto al problema de la sangre, ¡nadie sabe cuántos más de estos mortíferos zapatos caerán!

El virus del SIDA fue designado VIH, pero algunos peritos lo llaman ahora VIH 1. ¿Por qué? Porque hallaron otro virus del tipo SIDA (VIH 2). Este puede causar síntomas del SIDA, y se ha esparcido mucho en algunas áreas. Además, “no se detecta consecuentemente por los exámenes para el SIDA que ahora se emplean aquí —informa el periódico The New York Times (27 de junio de 1989)—. Los nuevos hallazgos [...] hacen más difícil para los bancos de sangre estar seguros de que una donación esté libre de riesgos”.

¿Y qué se puede decir de parientes distantes del virus del SIDA? Una comisión presidencial de los Estados Unidos dijo que de un virus de ese tipo “se cree que es la causa de leucemia/linfoma de linfocitos T en adultos y de una grave enfermedad neurológica”. Este virus ya está en la sangre de la población donante y puede esparcirse mediante la sangre. La gente tiene derecho a preguntarse: ‘¿Cuán eficiente es el examen de los bancos de sangre con relación a estos otros virus?’.

El Dr. Knud Lund-Olesen escribió: “Puestoque [...] personas que pertenecen a grupos que representan un gran riesgo para otras se ofrecen como donantes porque entonces se las examina automáticamente para determinar si tienen el SIDA o no, creo que hay razón para no ser prestos en aceptar transfusiones de sangre. Los testigos de Jehová las han rechazado por muchos años. ¿Será que vieron el futuro?”—Ugeskrift for Læger, 26 de septiembre de 1988.

En realidad, solo con el tiempo se sabrá cuántos virus portados por la sangre están ocultos en la sangre conservada. “Los desconocidos pudieran ser mayor causa de preocupación que los conocidos —escribe el Dr. Harold T. Meryman—. Será difícil asociar con las transfusiones, y aun más difícil detectar, los virus transmisibles que tienen períodos de incubación de muchos años. Ciertamente el grupo VTLH es solo el primero de estos que ha salido a la luz” (Transfusion Medicine Reviews, julio de 1989). “Como si no bastara con lo lamentable de la epidemia del SIDA, [...] recientemente se han propuesto o descrito algunos riesgos de la transfusión que se han evidenciado durante los años ochenta. No exige gran imaginación predecir que existen otras graves enfermedades virales que son transmitidas por transfusiones homólogas” (Limiting Homologous Exposure: Alternative Strategies [Cómo limitar la exposición homóloga: otras estrategias], 1989).

Ya se han dejado caer tantos “zapatos” que los Centros para el Control de las Enfermedades recomiendan “precauciones universales”. Es decir, ‘los que atienden a los enfermos deben suponer que todos los pacientes pudieran infectar a otros con el VIH y otros patógenos portados por la sangre’. Con buena razón esas personas, y también el público, están reexaminando su punto de vista sobre la sangre.

Karl Landsteiner descubrió que las personas tenían diferente tipo de sangre y que las transfusiones no eran compatibles entre personas de diferente tipo. Para informacion, el actor Kevin Peter Hall murio por una transfusion de sangre (murio por el SIDA).

Tambien, Silvino Alonso, de 79 años, murió tras recibir sangre de un grupo erróneo tras ser sometido con éxito a una operación de cadera en el hospital de Bellvitge el pasado 3 de noviembre. Han abierto un expediente informativo sobre el caso, que también investiga en paralelo un juzgado de L'Hospitalet de Llobregat a instancias de la familia del fallecido.La consellería que dirige Marina Geli analizará en qué punto pudo fallar el procedimiento que se sigue en casos de transfusiones de sangre y que está previsto en un protocolo sanitario que es, en principio, muy seguro.Los familiares de Silvino Alonso, de 79 años, aseguran que el hombre falleció por una supuesta negligencia médica al practicársele una transfusión de sangre de un grupo equivocado, tras una operación de cadera que superó sin problemas.La muerte del paciente se produjo cuando recibió dos transfusiones de un grupo sanguíneo incompatible con el suyo, lo que le provocó una insuficiencia renal aguda y dos paros cardíacos que le llevaron a la muerte.La familia, que reclama que se depuren responsabilidades y se inhabilite a los autores del error, acusa al Hospital Universitario de Bellvitge de negligencia médica y de homicidio involuntario y para ello han llevado ante el juez como prueba el informe de una de las doctoras que atendieron a Alonso y donde supuestamente se reconoce la negligencia.

* Todavía no podemos suponer que se esté examinando toda la sangre. Por ejemplo, hay informes de que para comienzos de 1989 el 80% de los bancos de sangre del Brasil no estaban bajo el control del gobierno ni estaban tratando de determinar si había o no SIDA en la sangre.

[Testigos Cristianos de Jehová]
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