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hermanogitano
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Las enseñanzas de la Biblia a la luz - El conocimiento que lleva a vida eterna
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Blog Religion
Date de création :
27.12.2007
Dernière mise à jour :
04.05.2008
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Disfrute de su vida de familia

Posté le 23.03.2008 par hermanogitano
¿Es de veras posible que las familias sean felices?

¿De qué manera?

¿Conoce familias tan felices y unidas como las que ve en este tratado? Por todas partes las familias se están disgregando. El divorcio, la inseguridad laboral y los problemas a que se enfrentan los padres sin cónyuge se hallan entre las causas de la crisis. Una experta en el campo familiar se lamentó: “Hoy todo el mundo está enterado de las predicciones sobre la desaparición de la familia”.

¿Por qué se ven asediadas las familias de la actualidad por problemas tan graves? ¿De qué manera podemos disfrutar de la vida familiar?

El origen de la familia

Para responder a estas preguntas, es necesario conocer el origen del matrimonio y la familia, pues si son obra de un Autor —un Creador—, los miembros de las familias deben acudir a él en busca de guía, ya que sin duda conocerá mejor que nadie cómo podemos disfrutar de la vida de familia.

Es de interés que muchas personas creen que la estructura familiar no tiene Autor. La obra The Encyclopedia Americana explica: “Algunos doctos se inclinan a ver el origen del matrimonio en las uniones relacionadas con el apareamiento de los animales que antecedieron al hombre”. Sin embargo, Jesucristo habló de la creación del hombre y la mujer. Citó como autoridad el antiguo registro bíblico, y dijo: “Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre”. (Mateo 19:4-6.)

Jesucristo tiene razón. Un Dios inteligente creó a los primeros seres humanos y dispuso lo necesario para que tuvieran una vida de familia feliz. Dios unió en matrimonio a la primera pareja y dijo que el hombre ‘tenía que adherirse a su esposa, y tenían que llegar a ser una sola carne’. (Génesis 2:22-24.) Por consiguiente, ¿podrían deberse los problemas familiares de la actualidad al seguimiento de estilos de vida contrarios a las normas que el Creador ha expuesto en su Palabra, la Biblia?

¿Cómo se puede tener éxito?

Como seguramente sabrá, el mundo moderno difunde como ideales el egoísmo y la realización de la potencialidad personal. “La codicia es saludable —dijo un financiero a un grupo de estadounidenses que iban a graduarse de la universidad—. Uno puede ser codicioso y, con todo, estar satisfecho de sí mismo.” No obstante, la búsqueda de bienes materiales no conduce al éxito. De hecho, el materialismo está entre las más grandes amenazas a la vida de familia, pues interfiere en las relaciones humanas y priva a las personas de tiempo y recursos. En contraste, considere tan solo lo que muestran dos proverbios bíblicos sobre qué es fundamental para ser feliz:

“Más vale comer verduras con amor, que carne de res con odio”.

“Más vale comer pan duro y vivir en paz que tener muchas fiestas y vivir peleando.”

(Proverbios 15:17; 17:1, Versión Popular.)

Palabras enérgicas, ¿verdad? ¡Tan solo piense en lo diferente que sería el mundo si todas las familias se atuvieran a estas pautas importantes! La Biblia también da consejo útil sobre cómo deben tratarse los miembros de la familia. Fíjese solo en unas cuantas instrucciones que da:

Esposos: ‘Amen a sus esposas como a su propio cuerpo’. (Efesios 5:28-30.)

Un consejo sencillo, ¡pero muy práctico! La Biblia también manda al esposo que ‘asigne honra a su esposa’. (1 Pedro 3:7.) Para ello, ha de mostrarle consideración especial, lo que abarca ser tierno y comprensivo e infundir un sentido de seguridad. Así mismo, ha de apreciar sus opiniones y escucharla. (Compárese con Génesis 21:12.) ¿No está de acuerdo usted en que las familias se beneficiarían si los esposos trataran a sus esposas con el mismo interés amoroso con que les gustaría que los trataran a ellos? (Mateo 7:12.)

Esposas: ‘Tengan profundo respeto a sus esposos’. (Efesios 5:33.)

La esposa contribuye a que la familia sea feliz si ayuda a su esposo a desempeñar sus serias responsabilidades. Este proceder se conforma a los deseos de Dios, que le dio la mujer para que fuera “una ayudante, como complemento de él”. (Génesis 2:18.) ¿Se da cuenta usted de lo beneficioso que es para la vida familiar que la esposa muestre respeto a su esposo apoyando sus decisiones y colaborando con él en alcanzar las metas familiares?

Cónyuges: “Mantengan la fidelidad de las relaciones entre esposos”. (Hebreos 13:4, La Nueva Biblia, Latinoamérica, 1989.)

Sin duda, la vida familiar sale ganando con la fidelidad. El adulterio suele destrozar a las familias. (Proverbios 6:27-29, 32.) Por ello, la Biblia da esta sabia admonición: “Goza con la esposa de tu juventud [...], no te deleites con una extraña”. (Proverbios 5:18-20, La Biblia. La Casa de la Biblia, 1992.)

Padres: ‘Entrenen a sus hijos conforme al camino para ellos’. (Proverbios 22:6.)

Cuando los padres dedican tiempo y atención a los hijos, la vida familiar forzosamente mejora. Por esta razón, la Biblia invita a los padres a enseñar a sus hijos buenos principios ‘cuando se sienten en su casa y cuando anden por el camino y cuando se acuesten y cuando se levanten’. (Deuteronomio 11:19.) La Biblia también dice que los padres deben disciplinar a sus hijos en muestra de su cariño. (Efesios 6:4.)

Hijos: “Hijos, sean obedientes a sus padres en unión con el Señor”. (Efesios 6:1.)

Es cierto, joven, que en este mundo ingobernable no siempre es fácil obedecer a los padres. Sin embargo, ¿no crees que es sabio hacer lo que nos manda el Autor de la familia? Él sabe qué es lo mejor para lograr una vida de familia más feliz. Por eso, esfuérzate por obedecer a tus padres. Decídete a evitar las muchas tentaciones a obrar mal que presenta el mundo. (Proverbios 1:10-19.)

Al grado que cada miembro de la familia ponga en práctica el consejo de la Biblia, la vida familiar saldrá beneficiada. Su familia no solo disfrutará de una vida mejor en la actualidad, sino que tendrá ante sí un futuro maravilloso en el nuevo mundo que Dios promete. (2 Pedro 3:13; Revelación 21:3, 4.) Por ello, adquieran la costumbre de estudiar la Biblia en familia. Millones de familias de toda la Tierra han visto muy útil la guía del libro bellamente ilustrado Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la Tierra.

A menos que se indique lo contrario, todas las citas de la Biblia se hacen de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras.

La fiestas paganas

Posté le 21.03.2008 par hermanogitano
Vamos a hablar de la Navidad.

En http://es.wikipedia.org/wiki/Navidad se dice :
" Los orígenes de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, se ubican en las costumbres de los pueblos de la antigüedad que celebraban durante el solsticio del invierno (desde el 21 de diciembre), alguna fiesta relacionada al dios o los dioses del sol, como Apolo y Helios (en Grecia y Roma), Mitra (en Persia), Huitzilopochtli (en Tenochtitlan), entre otros. Algunas culturas creían que el dios del sol nació el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. En otras culturas se creía que el dios del sol murió ese día, sólo para volver a otro ciclo. "

Hablemos tambien del Año nuevo
En http://fr.wikipedia.org/wiki/Jour_de_l%27an se dice :
("Le nouvel an est une fête d'origine païenne qui vit le jour vers 46 avant notre ère, sous l'impulsion de Jules César qui décida que le 1er janvier serait le jour de l'an. Les Romains dédiaient ce jour à Janus, dieu païen des portes et des commencements. Le mois de janvier doit son nom à Janus, qui avait deux visages : l'un vers l'avant, l'autre vers l'arrière.")
Lo que significa en Espagnol que : la fiesta del año nuevo es pagana y que nacio en el año 46 de nuestra era y que fue Julio Cesar quien la creo. Los romanos se sirvieron de eso dia para dedicarselo al dios pagano "Jano" el portero supremo en el cielo y en la Tierra.

Hablemos tambien de la semana santa :
Aunque en teoría conmemora la muerte y resurrección de Jesús, tiene muchas costumbres paganas, como por ejemplo, las procesiones. Según Las Grandes Religiones Ilustradas, mucho antes de Cristo, los babilonios “colmaban a las imágenes sagradas de mil atenciones [...]. Se cubrían las estatuas con ricas vestiduras, se las adornaba con collares, brazaletes y anillos; descansaban en lechos suntuosos y se las sacaba en procesión”. También es famoso en algunos países el “conejo de Pascua”. La Enciclopedia Católica reconoce que este “es un símbolo pagano y siempre ha sido un emblema de fertilidad”.
En http://es.wikipedia.org/wiki/Pascua se dice :
El huevo de pascua se origina en el huevo que participa en los ritos del Séder pascual, que simboliza el duro corazón del Faraón que no dejaba salir al pueblo hebreo. Posteriormente, los cristianos tomaron la idea del huevo y lo tomaron como la salida de la nueva vida (resurrección).Diversos pueblos (chinos, egipcios, hindúes, persas, galos, romanos) han adorado al huevo como símbolo universal de la vida.

Acerca de Halloween, http://es.wikipedia.org/wiki/Halloween dice :
La historia del Halloween se remonta a hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, precisamente el día 31 de octubre de nuestro calendario. El ganado era llevado de los prados a los establos para el invierno. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Para evitarlo, los poblados celtas ensuciaban las casas y las "decoraban" con huesos, calaveras y demás cosas desagradables, de forma que los muertos pasaran de largo asustados. De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas en la actual víspera de todos los santos y también los disfraces.[...]Se dice que las brujas utilizaban los cráneos de las víctimas humanas y las adornaban con velas en su interior. Pero realmente el origen de las calabazas fueron los nabos, que se vaciaban para introducir una brasa en su interior, e iluminar el camino a los muertos que venían a la tierra esa noche.[...]

La prueba mas grande que esas festas no son cristianas es que en la Biblia nunca se dice que los primeros cristianos la celebraran.
Solo se habla de conmemorar la murte de Cristo.
Lo demas viene de origenes paganas y empujadas por Satanas el Diablo para que dejemos de servir a Dios correctamente.

El rescate, el mayor regalo de Dios

Posté le 21.03.2008 par hermanogitano
¿Cual es el mejor regalo que usted ha recibido? Un regalo no tiene que ser caro para ser valioso. Al fin y al cabo, su verdadera importancia no siempre depende de cuánto haya costado. Más bien, es valioso para usted si lo hace feliz o si llena una verdadera necesidad en su vida.

De los muchos obsequios que pudieran hacerle, hay uno que supera a todos los demás. Es un regalo de Dios para la humanidad. Es cierto que Jehová nos ha dado muchas cosas, pero la más importante es el rescate: el sacrificio de su Hijo, Jesucristo (Mateo 20:28). Como veremos en este capítulo, el rescate es el regalo más valioso que hemos recibido, pues nos da la oportunidad de ser inmensamente felices y de obtener lo que de verdad necesitamos. En realidad, es la mayor prueba del amor que Jehová nos tiene a cada uno de nosotros.

¿QUÉ ES EL RESCATE?

En pocas palabras, el rescate es el medio que Jehová emplea para liberar, o salvar, del pecado y la muerte a la humanidad (Efesios 1:7). La clave para entender esta enseñanza bíblica está en lo que sucedió en el jardín de Edén. Solo si comprendemos qué fue lo que Adán perdió al pecar, nos haremos una idea del gran valor que tiene para nosotros el rescate.

Cuando Jehová creó a Adán, le dio algo valiosísimo: la vida humana perfecta. Piense en lo que eso significaba para él. Con un cuerpo y una mente perfectos, nunca se enfermaría, envejecería ni moriría. Además, disfrutaba de una relación especial con Jehová. La Biblia dice que Adán era “hijo de Dios” (Lucas 3:38). Por lo tanto, entre Dios y Adán existía una relación muy estrecha, como la que existe entre un padre cariñoso y su hijo. En efecto, el Creador se comunicaba con su hijo terrestre, le encargaba tareas que lo harían feliz y le explicaba qué esperaba de él (Génesis 1:28-30; 2:16, 17).

Adán fue hecho “a la imagen de Dios” (Génesis 1:27). Esto no quiere decir que tuviera la misma apariencia que Dios. Como aprendimos en el capítulo 1 de este libro, Jehová es un espíritu invisible (Juan 4:24). De modo que él no tiene un cuerpo de carne y hueso. Por lo tanto, Adán estaba hecho a la imagen de Dios en otro sentido, en el sentido de que había sido creado con cualidades como las que tiene Dios: amor, sabiduría, justicia y poder, entre otras. Además, era como su Padre en otro importante aspecto: tenía libre albedrío, es decir, podía tomar sus propias decisiones. Así que no era ninguna máquina, que solo puede hacer aquello para lo que ha sido fabricada o programada. Al contrario, podía decidir por sí mismo y escoger entre el bien y el mal. Si hubiera elegido obedecer a Dios, habría vivido para siempre en el Paraíso terrestre.

Está claro que Adán pagó muy cara la desobediencia a Dios, pues fue condenado a muerte. Aquel pecado le costó la vida humana perfecta con todos sus beneficios (Génesis 3:17-19). Por desgracia, Adán no solo la perdió para él, sino también para sus futuros descendientes. La Palabra de Dios dice: “Por medio de un solo hombre [es decir, Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12). En efecto, todos nosotros hemos heredado de Adán el pecado. Por eso, la Biblia explica que Adán nos ha “vendido” junto con él, haciéndonos esclavos del pecado y la muerte (Romanos 7:14). Para Adán y Eva no existía ninguna esperanza, pues ellos habían desobedecido a Dios por voluntad propia. Sin embargo, ¿qué sucedería con sus descendientes, entre ellos nosotros?

Jehová decidió salvar a la humanidad mediante el rescate. ¿En qué consiste un rescate? Básicamente, en dos cosas. En primer lugar, es el precio que se paga para recuperar una cosa o liberar a una persona, como un rehén, por ejemplo. En segundo lugar, en la Biblia, un rescate es el precio que cubre, o paga, el costo de algo, como los daños sufridos por una persona. Por ejemplo, si alguien provocaba un accidente, tenía que pagar la cantidad justa que correspondía al valor de los daños producidos.

Tal como hemos visto, Adán nos causó a todos nosotros una enorme pérdida. ¿Cómo sería posible cubrir el costo de tal pérdida y liberarnos de la esclavitud del pecado y la muerte? Veamos el rescate que proporcionó Jehová y de qué manera puede beneficiarle a usted.

¿CÓMO PROPORCIONÓ JEHOVÁ EL RESCATE?

Lo que se perdió fue una vida humana perfecta. Por eso, para recuperarla no bastaba con ofrecer la vida de ningún ser humano imperfecto (Salmo 49:7, 8). Se necesitaba un rescate que tuviera un valor equivalente a lo que se había perdido. Así lo señalaba el principio de justicia perfecta que se expone en la Palabra de Dios. De acuerdo con ese principio, había que entregar “alma [...] por alma” (Deuteronomio 19:21). Por lo tanto, ¿qué podría cubrir o pagar el valor del alma, o vida, humana perfecta que Adán perdió? El “rescate correspondiente” que se necesitaba era otra vida humana perfecta (1 Timoteo 2:6).

¿Cómo proporcionó Jehová el rescate? Envió a la Tierra a un ser perfecto, uno de sus hijos espirituales. Pero no envió a cualquiera de ellos, sino al que más amaba: su Hijo unigénito (1 Juan 4:9, 10). Este dejó de buena gana su hogar celestial (Filipenses 2:7). Como vimos en el capítulo anterior, Jehová realizó un milagro al hacer que la vida de su Hijo pasara a la matriz de María. Gracias al espíritu santo de Dios, Jesús nació como ser humano perfecto, libre de la condena del pecado (Lucas 1:35).

¿Cómo es posible que un solo hombre fuera el rescate de muchos, sí, de millones de seres humanos? Pues bien, ¿cómo llegaron todos ellos a ser pecadores? Recuerde que Adán pecó y de este modo perdió una posesión muy valiosa: la vida humana perfecta, una posesión que ya no pudo pasar a sus descendientes. Lo único que pudo transmitirles fue el pecado y la muerte. Jesús, a quien la Biblia llama “el último Adán”, tenía una vida humana perfecta y nunca pecó (1 Corintios 15:45). En cierto modo, Jesús tomó el lugar de Adán para salvarnos. Obedeció a la perfección a su Padre y sacrificó, o entregó, su vida perfecta. Así pagó el precio necesario para cubrir el pecado de Adán y nos dio una esperanza a sus descendientes (Romanos 5:19; 1 Corintios 15:21, 22).

La Biblia relata en detalle los sufrimientos que soportó Jesús antes de morir. Con gran crueldad, lo azotaron y lo clavaron en un madero de tormento, condenándolo a una muerte horrible (Juan 19:1, 16-18, 30; consulte el apéndice, páginas 204 a 206). ¿Por qué tuvo que sufrir tanto? Como veremos en otro capítulo, Satanás ha puesto en duda que haya un solo ser humano que permanezca fiel a Jehová si se le somete a prueba. Al aguantar fielmente a pesar de aquel terrible sufrimiento, Jesús dio la mejor respuesta posible al desafío de Satanás. Demostró que un hombre perfecto, que tenga libre albedrío, puede ser totalmente fiel a Jehová, sin importar las dificultades que le cause el Diablo. ¡Cuánto tuvo que alegrarse Dios al ver la lealtad de su amado Hijo! (Proverbios 27:11.)

¿Cómo se pagó el rescate? El día 14 del mes judío de nisán del año 33 de nuestra era, Dios permitió que ejecutaran a su Hijo, que era perfecto y, por lo tanto, no tenía pecado. De esta forma, Jesús sacrificó “una vez para siempre” su vida humana perfecta (Hebreos 10:10). Al tercer día de su muerte, Jehová lo resucitó como criatura espiritual. En los cielos, Jesús presentó a su Padre el valor de su vida humana perfecta, la cual había ofrecido en sacrificio para rescatar a los descendientes de Adán (Hebreos 9:24). Jehová aceptó el valor del sacrificio de Jesús, y así aquel sacrificio sirvió como el rescate necesario para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado y la muerte (Romanos 3:23, 24).

¿CÓMO PUEDE BENEFICIARLE A USTED EL RESCATE?

Gracias al rescate podemos disfrutar de maravillosas bendiciones a pesar de ser pecadores. Veamos algunos beneficios presentes y futuros del mayor regalo que Dios nos ha hecho.

El perdón de los pecados. Como hemos heredado la imperfección, para nosotros es una verdadera lucha hacer el bien. Todos pecamos, sea con nuestras palabras o con nuestras obras. Pues bien, gracias al sacrificio de Jesús podemos obtener “el perdón de nuestros pecados” (Colosenses 1:13, 14). Sin embargo, para ello debemos arrepentirnos de corazón. También tenemos que pedirle humildemente a Jehová que nos perdone tomando como base nuestra fe en el sacrificio de su Hijo (1 Juan 1:8, 9).

Una conciencia limpia ante Dios. La conciencia culpable nos deja sin esperanza y con el sentimiento de que no valemos nada. Pero gracias al rescate, Jehová nos perdona y tiene la bondad de permitir que, aun siendo imperfectos, lo adoremos con la conciencia limpia (Hebreos 9:13, 14). De este modo, tenemos confianza para hablar con él, o sea, para orarle con toda libertad (Hebreos 4:14-16). Además, al mantener la conciencia limpia, disfrutamos de tranquilidad mental, nos sentimos bien con nosotros mismos y somos más felices.

La esperanza de vivir eternamente en un paraíso terrestre. “El salario que el pecado paga es muerte”, dice Romanos 6:23. Ahora bien, ese mismo versículo añade: “Pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor”. En el capítulo 3 de este libro vimos las bendiciones del Paraíso terrestre que se aproxima (Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). Todas esas bendiciones, incluida la de vivir para siempre con salud perfecta, serán posibles porque Jesús murió por nosotros. Para recibirlas, debemos demostrar que agradecemos el regalo del rescate.

¿CÓMO PUEDE USTED MOSTRAR SU AGRADECIMIENTO?

¿Por qué debemos estar profundamente agradecidos a Jehová por el rescate? Pues bien, un regalo es más valioso cuando la persona que lo hace ha tenido que sacrificar tiempo, energías o dinero para dárnoslo. Además, nos conmueve porque es una prueba del amor sincero que nos tiene. Por lo tanto, el rescate es el regalo más valioso de todos, ya que Dios hizo el mayor de los sacrificios. “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito”, dice Juan 3:16. El rescate es la prueba más sobresaliente del amor que Jehová nos tiene. También es prueba de cuánto nos ama Jesús, quien estuvo muy dispuesto a entregar la vida por nosotros (Juan 15:13). En efecto, el regalo del rescate debe convencernos de que Jehová y su Hijo nos quieren a cada uno de nosotros (Gálatas 2:20).

Entonces, ¿de qué maneras demostrará usted que agradece el regalo divino del rescate? Para empezar, conozca mejor a Aquel que lo dio, Jehová (Juan 17:3). Puede lograrlo si estudia la Biblia con la ayuda de esta publicación. Cuanto más conozca a Jehová, más lo amará. Y cuanto más lo ame, más deseará complacerlo (1 Juan 5:3).

Tenga fe en el rescate. Jesús mismo dijo: “El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). ¿Cómo podemos ejercer, o demostrar, fe en Jesús? No solo con palabras. Como indica Santiago 2:26, “la fe sin obras está muerta”. En efecto, la fe verdadera se demuestra con obras. Una manera de probar que tenemos fe en Jesús es haciendo lo posible por imitarlo, tanto en lo que decimos como en lo que hacemos (Juan 13:15).

Asista a la celebración anual de la Cena del Señor. La noche del 14 de nisán del año 33, Jesús estableció una celebración especial que la Biblia llama “la cena del Señor” (1 Corintios 11:20; Mateo 26:26-28). También se la conoce como la Conmemoración de la muerte de Cristo. La estableció Jesús para ayudar a sus apóstoles y a todos los cristianos verdaderos a recordar algo importante: al morir, él entregó como rescate su alma, es decir, su vida humana perfecta. Jesús mismo se refirió a esta celebración cuando dio este mandato: “Sigan haciendo esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). La Conmemoración nos recuerda el gran amor que Jehová y Jesús nos han mostrado haciendo posible el rescate. Al asistir a esta celebración anual, también demostramos nuestro agradecimiento por el rescate.

22 El rescate es un regalo de incalculable valor que nos hace Jehová (2 Corintios 9:14, 15). De hecho, puede beneficiar incluso a las personas que han muerto pues Jesus dijo en Juan 11:25 “. . .El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir. . .”

Catolicismo. La prueba de su fornication con los reyes

Posté le 18.03.2008 par hermanogitano
Revelación 17:1-2 “. . .Y uno de los siete ángeles que tenían los siete tazones vino y habló conmigo, y dijo: “Ven, te mostraré el juicio sobre la gran ramera que se sienta sobre muchas aguas, 2 con quien los reyes de la tierra cometieron fornicación, . . .”


Que piensa usted de esta foto arriba ?

Verdad que concuerda con el versiculo antes citado ?

Si haces parte de la iglesia de la cristiandad, seguramente te duele ver esto.
Pero sepas y entiendas que aunque sea difficil, merece la pena.

Revelación 18:4-8 “. . .Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas. 5 Porque sus pecados se han amontonado hasta llegar al cielo, y Dios ha recordado sus actos de injusticia. 6 Páguenle a ella así como ella misma pagó, y háganle a ella el doble, sí, el doble del número de las cosas que ella hizo; en la copa en que ella vació una mezcla, vacíenle a ella el doble de la mezcla. 7 Al grado que ella se glorificó a sí misma y vivió en lujo desvergonzado, a ese grado denle tormento y lamento. Porque sigue diciendo en su corazón: ‘Estoy sentada [como] reina, y no soy viuda, y nunca veré lamento’. 8 Por eso, en un solo día vendrán sus plagas: muerte y lamento y hambre, y será quemada por completo con fuego, porque fuerte es Jehová Dios que la juzgó.”

Es muy difficil irse de esa secta; pero o es eso o es morir con ella.

A BUEN ENTENDIDO !

Que hacer cuando un testigo de Jehova te habla ?

Posté le 17.03.2008 par hermanogitano
Cual es la mejor forma de tratar un tJ que te aborda en tu casa o en las calles o por cualquier otro medio ?

Primeramente, no tendrias que juzgar a las personas antes de escuchar, pues eso seria prueba de tontedad de tu parte.

Tambien es interessante saber que los testigos de Jehova no cobran dinero cuando van a predicar.

Tambien el hecho que siempre tienen una Biblia en la mano para mostrate pasajes Biblicos es prueba de sinceridad en sus palabras.

Entonces, que hacer ?

Veamos lo que han dicho de ellos personas que no comparten sus ensenanzas.

En una conferencia de líderes religiosos en España se hizo la siguiente observación: “Quizá [las iglesias] descuiden con exceso lo que precisamente constituye la preocupación máxima de los Testigos: la visita domiciliaria, que entra dentro de la metodología apostólica de la iglesia primitiva. Mientras las iglesias, en no pocas ocasiones, se limitan a construir sus templos, tocar las campanas para atraer a la gente y a predicar en el interior de los lugares de culto, [los Testigos] siguen la táctica apostólica de ir de casa en casa y de aprovechar todas las ocasiones de testimonear”. (El Catolicismo, Bogotá, Colombia, 14 de septiembre de 1975, pág. 14.)

En Zimbabue, la administradora de unas instalaciones donde los testigos de Jehová celebraron su asamblea de distrito se expresó en estos términos: “Veo a algunos Testigos recogiendo papeles y limpiando los inodoros. El lugar ha quedado más limpio que antes. Sus adolescentes se rigen por principios morales. Quisiera que el mundo entero estuviera lleno de testigos de Jehová”.

El profesor Anatoly P. Zilber, presidente del Departamento de Cuidados Intensivos y Anestesiología de la Universidad de Petrozavodsk y del Hospital Republicano de Carelia (Rusia), hizo este elogio de los testigos de Jehová: “No abusan del alcohol ni fuman ni actúan con codicia ni incumplen sus promesas ni dan falso testimonio [...]. En vez de formar una secta misteriosa, son buenos ciudadanos”. Luego añade: “Son gente respetable y feliz, que se interesa en la historia, la literatura, el arte y la vida en todos sus aspectos”. Después de enumerar los avances que estos cristianos han motivado en la cirugía sin sangre, el profesor dice: “Modificando las palabras de Voltaire, podríamos decir que si los testigos de Jehová no existieran, sería necesario inventarlos”.

Un diputado escribió: “Contrario a las insinuaciones que a veces se oyen, no parece que [los testigos de Jehová] representen el más mínimo peligro para las instituciones del Estado. Son ciudadanos pacíficos, concienzudos y respetuosos para con las autoridades”.

Ahora lean lo que dice a continuacion :

Giacomo Castelli vive en un apartamento de Antofagasta, ciudad del norte de Chile que cuenta con una población de unos ciento setenta mil habitantes. El pasado mes de junio, estando en su balcón, observó a un grupo de personas que había en un parque. “Lo increíble fue constatar que lolos y lolas [adolescentes] reían y disfrutaban junto a sus padres en perfecta comunión”, escribió en una carta dirigida al periódico El Mercurio. Para cerciorarse de que aquella escena tan poco común era real, decidió bajar al parque y satisfacer su curiosidad.

“Había otra sorpresa preparada para mí: cuando algunas de las familias terminaron su almuerzo, todos [y] cada uno de sus miembros [comenzaron] a recoger lo que, evidentemente por casualidad, habían tirado al césped para depositarlo en sendas bolsitas de basura [...].

”Quise saber quiénes eran esas personas ‘extrañas’ —siguió diciendo en la carta—. Me acerqué a una jovencita preciosa que perfectamente podría ser reina de lo que quisiera y me contestó muy dulcemente: ‘somos testigos cristianos de Jehová y estamos reunidos en el Estadio Regional en una asamblea’.” Un buen grupo de los más de tres mil asistentes a aquella asamblea de circuito había ido al parque durante el intermedio del mediodía para almorzar.

‘Soy muy católico, apostólico y romano —añadió el redactor de la carta—; soy asiduo asistente a la santa misa e incluso hice una peregrinación a Lourdes, en Francia, años atrás.

’Sin embargo, y en honor a mi profunda formación cristiana, debo preguntarme con toda honradez: ¿qué tienen ellos que nosotros, los católicos, la religión mayoritaria de Chile, no tengamos? ¿Por qué aquellos lolos y lolas parecían tan a gusto con sus padres mientras mis hijas huyen de mí cuando tan sólo les propongo salir juntos?’

“¿Por qué nuestros niños católicos son violentos, vociferan, juegan a los [Power Rangers] golpeando a otros niños, [...] mientras ellos son pacíficos, sanamente alegres y ecológicos?, ¿por qué, nosotros los católicos, no podemos reunirnos en asambleas como las de ellos, sin caer en el odioso comercio que rodea nuestras más santas manifestaciones religiosas como son La Tirana, Andacollo y otras?”

El señor Castelli concluyó su carta al periódico planteando la pregunta: “¿Llegaremos nosotros, los que nos consideramos católicos y cristianos[,] a ser algún día como ellos? Que Dios y la Virgen nos ayuden a lograrlo”.

Ahora piense un momento y digase si seria tan grave que usted dejara a esas personas un poco de vuestro tiempo para que ellos os explique unas cuantas de las buenas nuevas que nos promete Dios por medio de la Biblia.
Verdad que no?
;-)

[Testigos Cristianos de Jehová]

El juicio de la infame ramera

Posté le 17.03.2008 par hermanogitano
‘Ramería’ en nuestros tiempos

Al entremeterse en la política, la gran ramera ha causado indecible dolor a la humanidad. Por ejemplo, considere los hechos tras la subida de Hitler al poder en Alemania... feos hechos que algunos quisieran arrancar de los libros de historia. En mayo de 1924 el Partido Nazi tenía 32 escaños en el Reichstag o parlamento alemán. Para mayo de 1928 tenía solo 12 escaños. Sin embargo, en 1930 la Gran Depresión económica se extendió por el mundo; aprovechando la situación, los nazis se recuperaron notablemente, pues obtuvieron 230 de los 608 escaños en las elecciones alemanas de julio de 1932. Poco después, el ex canciller Franz von Papen, Caballero Papal, acudió en ayuda de los nazis. Según unos historiadores Von Papen tenía la visión de un nuevo Sacro Imperio Romano. Su propio corto tiempo en el puesto de canciller había sido un fracaso, de modo que ahora esperaba obtener poder mediante los nazis. Para enero de 1933 había logrado que los amos de las industrias apoyaran a Hitler, y por astutas intrigas se aseguró de que Hitler llegara a ser el canciller alemán el 30 de enero de 1933. Él mismo fue hecho vicecanciller, y Hitler lo usó para conseguir el apoyo de sectores católicos de Alemania. Dentro de dos meses de haber obtenido el poder, Hitler disolvió el parlamento, envió a miles de líderes de la oposición a campos de concentración y empezó una franca campaña de opresión contra los judíos.

El 20 de julio de 1933 el Vaticano desplegó su interés en el poder en ascenso del nazismo cuando el cardenal Pacelli (quien después llegó a ser el papa Pío XII) firmó en Roma un concordato entre el Vaticano y la Alemania nazi. Von Papen firmó el documento como representante de Hitler, y Pacelli confirió allí a Von Papen la elevada condecoración papal de la Gran Cruz de la Orden de Pío. En su libro Satan in Top Hat (Satanás en sombrero de copa), Tibor Koeves escribe sobre esto: “El concordato fue una gran victoria para Hitler. Le dio el primer apoyo moral que había recibido del mundo, y de la fuente más ensalzada”. El concordato requería que el Vaticano dejara de apoyar al Partido Central Católico alemán, y así aprobaba el “estado totalitario” de un solo partido de Hitler. Además, su artículo 14 declaró: “El nombramiento de arzobispos, obispos y otros por el estilo se emitirá solo después que el gobernador, instalado por el Reich, se haya asegurado debidamente de que no existen dudas respecto a puntos políticos generales”. Para fines de 1933 (proclamado “Año Santo” por el papa Pío XI), el apoyo del Vaticano se había convertido en un factor importante en el empuje de Hitler hacia la dominación mundial.

Aunque unos cuantos sacerdotes y algunas monjas protestaron contra las atrocidades de Hitler —y sufrieron por ello—, el Vaticano y la Iglesia Católica y su ejército de clérigos dieron apoyo activo o tácito a la tiranía nazi, que para ellos era un baluarte contra el avance del comunismo mundial. Cómodo en el Vaticano, el papa Pío XII dejó que la tremenda matanza de judíos y las crueles persecuciones lanzadas contra los testigos de Jehová y otros siguieran adelante sin crítica de su parte. Es irónico que el papa Juan Pablo II, al visitar a Alemania en mayo de 1987, glorificara la postura antinazi de un sacerdote sincero. ¿Qué hacían los otros miles de miembros del clero alemán durante el reinado de terror de Hitler? Una carta pastoral emitida por los obispos católicos alemanes en septiembre de 1939, al principio de la II Guerra Mundial, nos ilumina sobre este punto. Dice, en parte: “En esta hora decisiva exhortamos a nuestros soldados católicos a cumplir su deber en obediencia al Caudillo y estar dispuestos a sacrificar su entera individualidad. Hacemos un llamado a los Fieles para que se unan en fervientes oraciones para que la Divina Providencia conduzca esta guerra al éxito bendito”.

Esa diplomacia católica ilustra la clase de ramería en que ha participado la religión durante los pasados 4.000 años al enamorar al Estado político para adquirir poder y ventajas. Relaciones religioso-políticas como esas han promovido guerras, persecuciones y mucho dolor humano. ¡Cuán alegre puede estar la humanidad de que pronto Jehová expresará su juicio contra la gran ramera! ¡Que se ejecute pronto!

Sentada sobre muchas aguas

La Babilonia antigua estaba sentada sobre muchas aguas... el río Éufrates y una gran cantidad de canales. Estos la protegían y a la vez eran una fuente de comercio que producía riquezas, hasta que en una sola noche se secaron. (Jeremías 50:38; 51:9, 12, 13.) Babilonia la Grande también espera que “muchas aguas” la protejan y enriquezcan. Estas aguas simbólicas son “pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas”, es decir, los miles de millones de humanos a quienes ha dominado y de quienes ha obtenido apoyo material. Pero estas aguas también están secándose, o retirando su apoyo. (Revelación 17:15; compárese con Salmo 18:4; Isaías 8:7.)

Además, de la Babilonia de la antigüedad se dijo que era “una copa de oro en la mano de Jehová, pues ella ha estado emborrachando a toda la tierra”. (Jeremías 51:7.) La antigua Babilonia obligó a las naciones vecinas a tragar expresiones de la cólera de Jehová al conquistarlas militarmente, lo que hizo que quedaran débiles como borrachos. A ese respecto fue un instrumento de Jehová. Babilonia la Grande, también, ha logrado conquistas hasta el punto de hacerse un imperio mundial. Pero ciertamente no es instrumento de Dios. Más bien, ha servido a “los reyes de la tierra”, con quienes comete fornicación religiosa. Ha satisfecho a estos reyes al usar sus doctrinas mentirosas y prácticas que esclavizan para mantener débiles como borrachos, en sumisión pasiva a sus gobernantes, a las masas de la gente, a “los que habitan la tierra”.

Japón bajo el sintoísmo suministra un ejemplo notable de esto. El mayor honor para el soldado japonés adoctrinado era dar la vida por el emperador... el dios supremo del sintoísmo. Durante la II Guerra Mundial alrededor de 1.500.000 soldados japoneses murieron en combate; raro sería el hombre de entre ellos que no considerara una deshonra el rendirse. Pero como consecuencia de la derrota de Japón el emperador Hirohito se vio obligado a negar públicamente su divinidad. Como resultado de esto, hubo una notable retirada de las “aguas” que apoyaban la parte de Babilonia la Grande dominada por el sintoísmo... ¡pero después que el sintoísmo había aprobado el derramamiento de muchísima sangre en el teatro de guerra del Pacífico! Este debilitamiento de la influencia del sintoísmo también abrió el camino en los últimos años para que más de 200.000 japoneses, la gran mayoría de los cuales habían sido sintoístas y budistas, llegaran a ser ministros dedicados y bautizados del Señor Soberano Jehová.

La ramera cabalga sobre una bestia

¿Qué más revela la profecía en cuanto a la gran ramera y lo que le sucederá? Como Juan relata ahora, se ve otra escena gráfica: “Y [el ángel] me llevó en el poder del espíritu a un desierto. Y alcancé a ver a una mujer sentada sobre una bestia salvaje de color escarlata que estaba llena de nombres blasfemos y que tenía siete cabezas y diez cuernos”. (Revelación 17:3.)

¿Por qué se lleva a Juan a un desierto? De una declaración formal de condena hecha antes contra la antigua Babilonia se dijo que era “contra el desierto del mar”. (Isaías 21:1, 9.) En esta se dio debido aviso de que, a pesar de las aguas que la protegían, la antigua Babilonia se convertiría en una desolación inhabitada. Por eso, es apropiado que en esta visión se lleve a Juan a un desierto para que vea lo que le sucederá a Babilonia la Grande. Ella también tiene que quedar desolada y sin habitante. (Revelación 18:19, 22, 23.) Pero Juan se sorprende por lo que ve allí. ¡La gran ramera no está sola! ¡Se sienta sobre una monstruosa bestia salvaje!

Esta bestia salvaje tiene siete cabezas y diez cuernos. ¿Es, entonces, la misma bestia salvaje que Juan ha visto antes, que también tiene siete cabezas y diez cuernos? (Revelación 13:1.) No; hay diferencias. Esta bestia salvaje es de color escarlata y, a diferencia de la bestia salvaje anterior, de esta no se dice que tenga diademas. En vez de tener nombres blasfemos en sus siete cabezas solamente, está “llena de nombres blasfemos”. No obstante, tiene que haber una relación entre esta nueva bestia salvaje y la anterior; las similitudes entre ambas son demasiado pronunciadas para deberse a coincidencia.

Entonces, ¿qué es esta nueva bestia salvaje de color escarlata? Debe ser la imagen de la bestia salvaje que fue producida por instancia de la bestia salvaje angloamericana que tiene dos cuernos como de cordero. Después de hecha la imagen, se permitió que la bestia salvaje de dos cuernos diera aliento a la imagen de la bestia salvaje. (Revelación 13:14, 15.) Juan ahora ve que esa imagen vive y respira. Es una representación de la organización de la Sociedad de Naciones que la bestia salvaje de dos cuernos trajo a la existencia en 1920. El presidente Wilson, de los Estados Unidos, tenía la visión de que aquella Sociedad “serviría de foro para dispensar justicia a todo hombre y eliminaría para siempre la amenaza de guerra”. Cuando fue resucitada después de la II Guerra Mundial, en forma de la Organización de las Naciones Unidas, su propósito, según su carta constitucional, era “mantener la paz y la seguridad internacionales”.

¿De qué manera está llena de nombres blasfemos esta bestia salvaje simbólica? Por el hecho de que los hombres han levantado este ídolo multinacional como sustitutivo del Reino de Dios... para lograr lo que Dios dice que solamente su Reino puede lograr. (Daniel 2:44; Mateo 12:18, 21.) Sin embargo, lo que es notable en cuanto a la visión de Juan es que Babilonia la Grande cabalga sobre la bestia salvaje de color escarlata. Según lo manifestaba la profecía, la religión babilónica, particularmente en la cristiandad, se ha enlazado con la Liga o Sociedad de Naciones y su sucesora. El 18 de diciembre de 1918 el organismo conocido ahora como Concilio Nacional de las Iglesias de Cristo en América adoptó una declaración que decía, en parte: “Tal Sociedad no es meramente un expediente político; es más bien la expresión política del Reino de Dios en la Tierra. [...] La Iglesia puede dar un espíritu de buena voluntad, sin el cual ninguna Sociedad de Naciones podrá durar. [...] La Sociedad de Naciones tiene sus raíces en el Evangelio. Igual que el Evangelio, su objetivo es ‘paz en la tierra, buena voluntad para con los hombres’”.

El 2 de enero de 1919 el periódico San Francisco Chronicle llevó en la primera página el titular: “El Papa pide que se adopte la Sociedad de Naciones propuesta por Wilson”. El 16 de octubre de 1919 se presentó al Senado de los Estados Unidos una petición —firmada por 14.450 clérigos de organizaciones religiosas prominentes— en la cual se instaba a aquel cuerpo “a ratificar el tratado de paz de París que incorpora el pacto de la sociedad de naciones”. Aunque el Senado de los Estados Unidos no ratificó el tratado, el clero de la cristiandad siguió su campaña a favor de aquella Sociedad. ¿Y cómo fue inaugurada la Sociedad? Una noticia de Suiza, con fecha del 15 de noviembre de 1920, dijo: “Todas las campanas de las iglesias de Ginebra sonaron a las once esta mañana para anunciar la apertura de la primera reunión de la Sociedad de Naciones”.

¿Participó con la cristiandad en rendir homenaje a la bestia salvaje de color escarlata la clase Juan, el único grupo en la Tierra que con gusto aceptó al Reino Mesiánico entrante? ¡Lejos de eso! El domingo 7 de septiembre de 1919, en la asamblea del pueblo de Jehová que se celebró en Cedar Point, Ohio, E.U.A., se presentó el discurso público “La esperanza para la humanidad angustiada”. Al día siguiente, el periódico Star-Journal, de Sandusky, informó que J. F. Rutherford, hablando a casi 7.000 personas, había “asegurado que el Señor ciertamente desplegará su desagrado contra la Liga [...] porque el clero —católico y protestante— que alega representar a Dios, ha abandonado el plan de él y ha apoyado a la Sociedad de Naciones, aclamándola como una expresión política del reino de Cristo en la Tierra”.

El catastrófico fracaso de la Sociedad de Naciones debería haber hecho que el clero se diera cuenta de que esos organismos de hechura humana no son parte de un Reino de Dios en la Tierra. ¡Qué blasfemia es afirmar eso! Hace que parezca que Dios tuvo que ver con la colosal chapucería que resultó ser aquella Sociedad de Naciones. En cuanto a Dios, “perfecta es su actividad”. El Reino celestial de Jehová bajo Cristo —y no una combinación de políticos que riñen, muchos de ellos ateos— es el medio por el cual él traerá la paz y hará que su voluntad se efectúe en la Tierra como se hace en el cielo. (Deuteronomio 32:4; Mateo 6:10.)

¿Qué hay de la sucesora de aquella Sociedad, la Organización de las Naciones Unidas? Desde el mismo comienzo la gran ramera ha cabalgado sobre ella, pues se ha asociado visiblemente con ella y ha tratado de guiar su destino. Por ejemplo, en su vigésimo aniversario, en junio de 1965, representantes de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesia Ortodoxa Oriental, junto con protestantes, judíos, hindúes, budistas y musulmanes —en representación, según se dijo, de dos mil millones de habitantes de la Tierra— se reunieron en San Francisco para celebrar su apoyo y admiración a la ONU. En una visita a la ONU en octubre de 1965, el papa Paulo VI describió a aquel organismo como “la más grande de todas las organizaciones internacionales”, y añadió: “Los pueblos de la Tierra se vuelven a las Naciones Unidas como la última esperanza de concordia y paz”. Otro visitante papal, el papa Juan Pablo II, hablando a la ONU en octubre de 1979, dijo: “Espero que las Naciones Unidas siempre sigan siendo el foro supremo de la paz y la justicia”. Fue significativo que el Papa casi no mencionara a Jesucristo ni al Reino de Dios en su discurso. Durante su visita a los Estados Unidos en septiembre de 1987, según informó el periódico The New York Times, “Juan Pablo dijo mucho acerca del papel positivo de las Naciones Unidas en promover [...] ‘nueva solidaridad mundial’”.

Un nombre, un misterio

Pronto el apóstol Juan aprenderá que la gran ramera ha escogido una bestia peligrosa sobre la cual cabalgar. Sin embargo, primero su atención se vuelve a Babilonia la Grande misma. Ella está adornada con riquezas, pero ¡qué repugnante es! “Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada con oro y piedra preciosa y perlas, y tenía en la mano una copa de oro que estaba llena de cosas repugnantes y de las inmundicias de su fornicación. Y sobre su frente estaba escrito un nombre, un misterio: ‘Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra’. Y vi que la mujer estaba borracha con la sangre de los santos y con la sangre de los testigos de Jesús.” (Revelación 17:4-6a.)

Como se acostumbraba en la antigua Roma, el nombre en la frente de la ramera la identifica. Es un nombre largo: “Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la tierra”. Ese nombre es “un misterio”, algo que tiene significado oculto. Pero al debido tiempo de Dios se explica el misterio. De hecho, el ángel da suficiente información a Juan como para permitir que los siervos de Jehová hoy disciernan el significado pleno de ese nombre descriptivo. Reconocemos que Babilonia la Grande es toda la religión falsa. Es “la madre de las rameras” porque todas las religiones falsas del mundo individualmente, entre ellas las muchas sectas de la cristiandad, son como sus hijas, y la imitan al cometer ramería espiritual. Ella es también la madre de las “cosas repugnantes” porque ha dado existencia a prole tan repugnante como la idolatría, el espiritismo, la adivinación, la astrología, la quiromancia, el sacrificio humano, la prostitución en los templos, la borrachera en honor a dioses falsos, y otras prácticas obscenas.

Babilonia la Grande está vestida con “púrpura y escarlata”, los colores de la realeza, y “adornada con oro y piedra preciosa y perlas”. ¡Cuán apropiado! Piense en todos los magníficos edificios, las estatuas y pinturas valiosas, los iconos inestimables y otros objetos religiosos, así como una increíble cantidad de propiedades y dinero en efectivo, que las religiones de este mundo han acumulado. Sea en el Vaticano, en el imperio del evangelismo televisado con su sede en los Estados Unidos, o en los exóticos lugares sagrados y templos del Oriente, Babilonia la Grande ha acumulado —y a veces perdido— riquezas fabulosas.

Note ahora lo que la ramera tiene en la mano. Juan debe haber contenido el aliento al verlo... ¡una copa de oro “llena de cosas repugnantes y de las inmundicias de su fornicación”! Esta es la copa que contiene el “vino de la cólera de su fornicación”, con el cual ha emborrachado a todas las naciones. (Revelación 14:8; 17:4.) Por fuera parece espléndida, pero su contenido es repugnante, inmundo. (Compárese con Mateo 23:25, 26.) Contiene todas las prácticas y mentiras asquerosas que la gran ramera ha usado para seducir a las naciones y someterlas a su influencia. Más repugnante aún es que Juan ve que la ramera misma está embriagada, ¡borracha con la sangre de los siervos de Dios! De hecho, más tarde leemos que “en ella se halló la sangre de profetas y de santos y de todos los que han sido degollados en la tierra”. (Revelación 18:24.) ¡Qué terrible culpa por sangre derramada!

Por siglos el imperio mundial de la religión falsa ha derramado mares de sangre. Por ejemplo, en el Japón medieval los templos de Kyoto fueron transformados en fortalezas, y monjes guerreros, invocando “el santo nombre de Buda”, combatieron unos con otros hasta que por las calles corrían ríos de sangre. En el siglo XX, los clérigos de la cristiandad marcharon con los ejércitos de sus países respectivos, y estos se degollaron unos a otros, con la pérdida de por lo menos cien millones de vidas. En octubre de 1987 el ex presidente estadounidense Nixon dijo: “El siglo XX ha sido el más sangriento de la historia. Más gente ha muerto en las guerras de este siglo que en todas las guerras de antes”. Dios pronuncia su juicio contra las religiones del mundo por la participación que han tenido en todo esto; Jehová detesta “manos que derraman sangre inocente”. (Proverbios 6:16, 17.) Antes, Juan oyó un clamor proveniente del altar: “¿Hasta cuándo, Señor Soberano santo y verdadero, te abstienes de juzgar y de vengar nuestra sangre en los que moran en la tierra?”. (Revelación 6:10.) Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las cosas repugnantes de la Tierra, estará profundamente implicada cuando llegue el tiempo de dar contestación a esa pregunta.

[Notas]

Como indicación del origen no cristiano de muchas doctrinas, ceremonias y prácticas de la cristiandad apóstata, el cardenal católico romano John Henry Newman, del siglo XIX, escribió lo siguiente en su Essay on the Development of Christian Doctrine (Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana): “El uso de templos, y estos dedicados a santos particulares, y adornados a veces con ramas de árboles; el incienso, las lámparas y las velas; los exvotos por recuperarse de alguna enfermedad; el agua bendita; los asilos; los días y temporadas festivos; el uso de calendarios; procesiones, bendiciones sobre los campos; la vestimenta sacerdotal, la tonsura, el anillo de matrimonio, el volverse hacia el Oriente, las imágenes en fecha posterior, quizás el salmodiar eclesiástico y el kirieleisón [el canto “Señor, ten piedad”], todos son de origen pagano, y santificados por su adopción en la Iglesia”.

En vez de santificar tal idolatría, “Jehová el Todopoderoso” da esta amonestación a los cristianos: “Sálganse de entre ellos, y sepárense [...] y dejen de tocar la cosa inmunda”. (2 Corintios 6:14-18.)

La obra histórica de William L. Shirer The Rise and Fall of the Third Reich (La subida y caída del Tercer Reich) declara de Von Papen que “ningún alemán fue más responsable que él de la subida de Hitler al poder”. En enero de 1933, Von Schleicher, ex canciller alemán, dijo de Von Papen: “Demostró ser un traidor de tal calaña que a su lado Judas Iscariote es un santo”.

Hablando al Colegio de Mondragone el 14 de mayo de 1929, el papa Pío XI dijo que estaba dispuesto a negociar con el Diablo mismo si lo requería el bien de las almas.

Compárese esto con las palabras del autor romano Séneca a una sacerdotisa errante (según una cita por Swete): “Tú, joven, estabas en la casa de mala fama [...] tu nombre colgaba de tu frente; aceptabas dinero por tu deshonra”.—Controv. i, 2.

La “Traducción del Nuevo Mundo”, erudita y sincera

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano
La “Traducción del Nuevo Mundo”, erudita y sincera

‘¡ESTÁ llena de adulteraciones!’ Eso fue lo que dijeron allá en el siglo XVI los opositores de la traducción de la Biblia producida por Martín Lutero. Creían que podían probar que la Biblia de Lutero contenía “1.400 errores y mentiras heréticos”. Hoy se ve la Biblia de Lutero como una traducción memorable. ¡El libro Translating the Bible (Traducción de la Biblia) hasta la llama “una obra genial”!

En este siglo XX se ha dicho también que la Traducción del Nuevo Mundo tiene adulteraciones. ¿Por qué? Porque se aparta del modo tradicional de verter muchos versículos y recalca el uso del nombre de Dios, Jehová. De modo que no se sujeta a lo acostumbrado. Pero ¿la hace esto una traducción falsa, adulterada? No. Se produjo con gran cuidado y minuciosidad, y lo que quizás parezca poco común representa un esfuerzo sincero por mostrar cuidadosamente las peculiaridades de los idiomas originales. El teólogo C. Houtman explica a qué se debe lo no ortodoxo de la Traducción del Nuevo Mundo: “Se han abandonado varias traducciones tradicionales de términos importantes del texto original, evidentemente para llegar al mejor entendimiento posible”. Examinemos algunos ejemplos de esto.

Diferente, pero no incorrecta

En primer lugar, en todo caso posible palabras de los idiomas bíblicos originales estrechamente relacionadas se traducen mediante diferentes palabras españolas, y así se ayuda al estudiante de la Biblia a tener conciencia de posibles diferencias en matiz de significado. Así pues, syn·té·lei·a se vierte “conclusión” y té·los “fin”, aunque ambas palabras se traducen “fin” en muchas otras versiones. (Mateo 24:3, 13.) La palabra kó·smos se vierte “mundo”; ai·ón, “sistema de cosas”; y oi·kou·mé·ne, “tierra habitada”. Sin embargo, muchas traducciones de la Biblia usan simplemente “mundo” para representar dos de esas palabras griegas, o las tres, aunque en realidad hay diferencias entre ellas. (Mateo 13:38, 39; 24:14.)

Como en los casos anteriores, la Traducción del Nuevo Mundo señala cuidadosamente la diferencia entre gnó·sis (“conocimiento”) y e·pí·gno·sis (traducida “conocimiento exacto”)... una diferencia que muchas otras versiones pasan por alto. (Filipenses 1:9; 3:8.) También distingue entre tá·fos (“sepulcro”, una sepultura individual), mné·ma (“tumba”), mne·méi·on (“tumba conmemorativa”), y hái·des (“hades”, que en la Biblia se refiere a la sepultura común de la humanidad muerta). (Mateo 27:60, 61; Juan 5:28; Hechos 2:29, 31.) Varias traducciones de la Biblia distinguen entre tá·fos y mne·méi·on en Mateo 23:29, pero no lo hacen consecuentemente en otros pasajes. (Véase Mateo 27:60, 61, La Biblia, Latinoamérica.)

Los tiempos verbales se vierten con cuidado y precisión. Por ejemplo, la Versión Nácar-Colunga presenta 1 Juan 2:1 así: “Si alguno peca, abogado tenemos ante el Padre, a Jesucristo, justo”. Poco después esa misma traducción vierte 1 Juan 3:6 así: “Todo el que permanece en [Jesús] no peca”. Si ningún seguidor de Jesús peca, ¿qué aplicación tienen las palabras de 1 Juan 2:1?

La Traducción del Nuevo Mundo resuelve esa aparente contradicción. En 1 Juan 2:1 dice: “Les escribo estas cosas para que no cometan un pecado. Y no obstante, si alguno comete un pecado, tenemos un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo”. En este versículo Juan usó el tiempo aoristo, que indica la comisión de un pecado aislado, el tipo de error que todos cometemos de vez en cuando porque somos imperfectos. Sin embargo, 1 Juan 3:6 dice: “Todo el que permanece en unión con él no practica el pecado; nadie que practica el pecado lo ha visto ni ha llegado a conocerlo”. Aquí Juan empleó el tiempo presente, lo cual indica un derrotero pecaminoso continuo, habitual, que invalidaría la afirmación que hiciera tal persona de ser cristiana.

Otros eruditos concuerdan

Ciertos términos poco comunes que supuestamente han inventado los testigos de Jehová tienen el apoyo de otras traducciones de la Biblia u obras de consulta. En Lucas 23:43 la Traducción del Nuevo Mundo registra las palabras que Jesús dirigió a un delincuente que fue ejecutado a su lado: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”. En el griego original no había signos de puntuación, como los dos puntos; pero generalmente los traductores introducen algún tipo de puntuación para facilitar la lectura. Con todo, la mayoría de ellos hacen que Lucas 23:43 dé la impresión de que Jesús y el delincuente iban al Paraíso aquel mismo día. La Nueva Biblia Española dice: “Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Sin embargo, no todos los traductores comunican esa idea. El profesor Wilhelm Michaelis vierte el versículo así: “En verdad, ya hoy te aseguro: (algún día) estarás junto conmigo en el paraíso”. Esta traducción es mucho más lógica que la de la Nueva Biblia Española. El delincuente moribundo no pudo haber ido con Jesús al Paraíso aquel mismo día. Jesús no fue resucitado sino hasta el tercer día después de su muerte. Mientras tanto estuvo en el Hades, la sepultura común de la humanidad. (Hechos 2:27, 31; 10:39, 40.)

Según Mateo 26:26 en la Traducción del Nuevo Mundo, Jesús, al instituir la celebración de la Cena del Señor, dice lo siguiente acerca del pan que pasa a sus discípulos: “Esto significa mi cuerpo”. La gran mayoría de las demás traducciones vierten ese versículo así: “Este es mi cuerpo”, y esto se usa para apoyar la doctrina de que, durante la celebración de la Cena del Señor, el pan se convierte literalmente en la carne de Cristo. En la Traducción del Nuevo Mundo la palabra traducida “significa” (es·tín, una forma de ei·mí) viene de la palabra griega que significa “ser”, pero también puede leerse “significar”. Por eso el Greek-English Lexicon of the New Testament de Thayer dice que ese verbo “con frecuencia es equivalente a denotar, significar, implicar”. En efecto, “significa” es una traducción lógica en este caso. Cuando Jesús instituyó la Última Cena, su carne todavía le cubría los huesos; por eso, ¿cómo pudiera el pan haber sido su carne literal?.

[Testigos Cristianos de Jehová]

La “Traducción del Nuevo Mundo”, erudita y sincera

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano
En Juan 1:1 la Traducción del Nuevo Mundo dice: “La Palabra era un dios”. En muchas traducciones esa expresión se vierte sencillamente: “El Verbo era Dios”, y se usa para apoyar la doctrina de la Trinidad. No sorprende que a los trinitarios no les guste la versión que presenta la Traducción del Nuevo Mundo. Pero Juan 1:1 no se adulteró para probar que Jesús no es el Dios Todopoderoso. Los testigos de Jehová, y muchas otras personas, habían cuestionado el escribir “dios” con mayúscula aquí mucho antes de que apareciera la Traducción del Nuevo Mundo, que procura verter con exactitud el idioma original. Cinco traductores de la Biblia al alemán emplean también la frase “un dios” en ese versículo. Por lo menos otros 13 traductores han usado expresiones como “de naturaleza divina” o “de naturaleza parecida a la de Dios”. Esas maneras de verter esto concuerdan con otras partes de la Biblia que muestran que en el cielo Jesús sí es un dios en el sentido de que es divino. Pero Jehová y Jesús no son el mismo ser, el mismo Dios. (Juan 14:28; 20:17.)

El nombre personal de Dios

En Lucas 4:18, según la Traducción del Nuevo Mundo, Jesús aplicó a sí mismo una profecía de Isaías cuando dijo: “El espíritu de Jehová está sobre mí”. (Isaías 61:1.) Muchos se oponen al uso del nombre Jehová en ese pasaje. No obstante, ese es solo uno de los más de 200 lugares donde aparece ese nombre en la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas, el llamado Nuevo Testamento. Es cierto que no ha sobrevivido ningún manuscrito griego antiguo del “Nuevo Testamento” que contenga el nombre personal de Dios. Pero el nombre se incluyó en la Traducción del Nuevo Mundo por razones bien fundadas, no simplemente por capricho. Y otros han seguido un derrotero parecido. Tan solo en alemán, por lo menos 11 versiones emplean “Jehová” (o la transliteración del hebreo, “Yahveh”) en el texto del “Nuevo Testamento”, mientras que cuatro traductores añaden el nombre entre paréntesis después de “Señor”. Más de 70 traducciones al alemán lo usan en sus notas o comentarios.

En Israel el nombre de Dios se pronunció sin restricción por más de mil años. Ese es el nombre que aparece con más frecuencia en las Escrituras Hebreas (“Antiguo Testamento”), y no hay prueba convincente de que no fuera conocido por el público en general o de que su pronunciación se hubiera olvidado en el primer siglo de nuestra era común, cuando se inspiró a varios judíos cristianos para que escribieran los libros del “Nuevo Testamento”. (Rut 2:4.)

Wolfgang Feneberg comenta lo siguiente en la revista jesuita Entschluss/Offen (abril de 1985): “[Jesús] no ocultó de nosotros el nombre de su padre YHWH, sino que nos lo encomendó. De lo contrario es inexplicable por qué dice la primera petición de la Oración del Señor: ‘¡Sea santificado tu nombre!’”. Feneberg señala también que “en manuscritos para judíos de habla griega que precedieron al cristianismo, el nombre de Dios no se parafraseaba kýrios [Señor], sino que se escribía en forma del tetragrámaton [YHWH] en caracteres hebreos o hebreos arcaicos. [...] Hallamos evocaciones del nombre en los escritos de los Padres de la Iglesia; pero ellos no se interesan en él. Al traducir este nombre kýrios (Señor), los Padres de la Iglesia estaban más interesados en atribuir la grandeza del kýrios a Jesucristo”. La Traducción del Nuevo Mundo restablece el nombre en el texto de la Biblia dondequiera que hay razón bien fundada y erudita para hacerlo. (Véase el apéndice 1D de la Biblia con Referencias.)

Algunos critican la forma “Jehová”, que la Traducción del Nuevo Mundo usa al verter el nombre de Dios. En los manuscritos hebreos el nombre aparece sencillamente como cuatro consonantes, YHWH, y muchos insisten en que la pronunciación correcta es “Yahveh” (“Yavé”), no “Jehová”. Por consiguiente, opinan que el usar “Jehová” es un error. Pero en verdad los eruditos de ningún modo están de acuerdo en que la forma “Yahveh” represente la pronunciación original. La realidad es que aunque Dios conservó la escritura de su nombre “YHWH” más de 6.000 veces en la Biblia, no conservó la pronunciación de este nombre que Moisés oyó en el monte Sinaí. (Éxodo 20:2.) Por lo tanto, la pronunciación no es lo más importante en la actualidad.

En Europa la forma “Jehová” o “Jehovah” se ha reconocido extensamente por siglos y se emplea en muchas Biblias, hasta en traducciones judías. Aparece un sinnúmero de veces en edificios, monedas y otros objetos, además de en obras impresas y en muchos himnos religiosos. Por eso, en lugar de tratar de representar la pronunciación hebrea original, la Traducción del Nuevo Mundo en todos sus diferentes idiomas emplea la forma del nombre de Dios que se acepta por lo común. Esto es precisamente lo que otras versiones de la Biblia hacen con los demás nombres que aparecen en la Biblia.

¿A qué se debe la crítica severa?

La Biblia de Lutero se atrajo crítica porque fue producida por un hombre que puso al descubierto los defectos de la religión tradicional de su tiempo. Aquella traducción abrió el camino para que la gente común viera la verdad de mucho de lo que él dijo. De igual manera, se critica la Traducción del Nuevo Mundo por ser publicada por los testigos de Jehová, quienes con franqueza declaran que muchas de las doctrinas de la cristiandad no se hallan en la Biblia. La Traducción del Nuevo Mundo —en realidad cualquier Biblia— hace esto patente.

De hecho, la Traducción del Nuevo Mundo es una obra erudita. En 1989 el profesor Benjamin Kedar, de Israel, dijo: “En mi investigación lingüística con relación a la Biblia hebrea y sus traducciones, frecuentemente me refiero a la edición en inglés de lo que se conoce como la Traducción del Nuevo Mundo. Al hacerlo, cada vez veo confirmado que esta obra refleja un esfuerzo sincero por entender el texto con la mayor exactitud posible. Este da prueba de un amplio dominio del idioma original al traducir las palabras originales a un idioma secundario de modo entendible, sin desviarse innecesariamente de la estructura específica del hebreo. [...] Toda declaración lingüística permite alguna latitud de interpretación o traducción. Por eso, en cualquier caso la solución lingüística puede ser discutible. Pero nunca he encontrado en la Traducción del Nuevo Mundo la intención guiada por prejuicio de leer en el texto algo que no está en él”.

Millones de lectores de la Biblia por todo el mundo usan la Traducción del Nuevo Mundo porque es una traducción que emplea lenguaje moderno y vierte los términos bíblicos con exactitud. La Biblia completa se puede obtener ahora en 9 idiomas, y las Escrituras Griegas Cristianas por sí solas en otros 2; esta versión se está preparando en otras 20 lenguas. Una traducción exacta requiere años de trabajo esmerado, pero nuestro anhelo es que la Traducción del Nuevo Mundo aparezca con el tiempo en todos esos diferentes lenguajes, para que ayude a muchas más personas a adquirir mejor entendimiento de “la palabra de vida”. (Filipenses 2:16.) Porque ya ha ayudado a millones de personas a lograr eso, verdaderamente es digna de recomendación.

[Notas a pie de página]

En Apocalipsis (Revelación) 1:20, la Nueva Biblia Española vierte el mismo verbo como sigue: “Las siete estrellas significan [ei·sín] los ángeles de las siete iglesias”. También las versiones Moderna, Reina-Valera y muchas otras vierten “significa” [es·tín] en Mateo 12:7.

Jürgen Becker, Jeremias Felbinger, Oskar Holtzmann, Friedrich Rittelmeyer y Siegfried Schulz. Emil Bock lo vierte: “un ser divino”. Véanse también las traducciones en inglés Today’s English Version, The New English Bible, Moffatt, Goodspeed.

Las versiones de Johann Babor, Karl F. Bahrdt, Petrus Dausch, Wilhelm M. L. De Wette, Georg F. Griesinger, Heinrich A. W. Meyer, Friedrich Muenter, Sebastian Mutschelle, Johann C. F. Schulz, Johann J. Stolz y Dominikus von Brentano. Las de August Dächsel, Friedrich Hauck, Johann P. Lange y Ludwig Reinhardt tienen el nombre entre paréntesis.

[Testigos Cristianos de Jehová]

Camino a la vida

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano
En Africa, casi todo el mundo coincide en que es importante adorar a Dios. Sin embargo, la gente no se pone de acuerdo en cuanto a la forma correcta de hacerlo. Unos van a la mezquita, otros a algún santuario tradicional, y otros a la iglesia. Pero sería un error pensar que en África hay solo tres religiones. Por ejemplo, entre los musulmanes hay muchas leyes y creencias distintas. Además, la religión tradicional cambia mucho de un lugar a otro. Y entre las iglesias que afirman ser cristianas, la falta de unidad es aún mayor. Aparte de las religiones principales, en África hay miles de iglesias independientes.

Nuestra religión debe basarse en la verdad

¿Por qué adora la gente a Dios de maneras tan distintas? La mayoría de las personas heredan la religión que tenían sus padres. Además, los acontecimientos del pasado también influyen en la religión que hoy practica la gente. El libro The Africans—A Triple Heritage (Los africanos: herencia triple) dice: “El islam se extendió al norte del Sahara mediante la guerra, [...] el cristianismo se extendió al sur del Sahara del mismo modo. Si al norte del Sahara el islam se propagó por medio de la espada, al sur el cristianismo se propagó por medio del fusil”. Casi todos nosotros pensamos que nuestra religión le agrada a Dios. Pero una religión no es correcta solo porque nuestros padres la hayan practicado o porque otro país se la haya impuesto a nuestros antepasados.

Aunque todas las religiones afirman que ofrecen guía confiable en cuanto a servir a Dios, sus ideas son muy diferentes. Tienen enseñanzas muy distintas con respecto a quién es Dios y lo que él espera de nosotros. Piense en lo siguiente: suponga que consigue un empleo en una gran empresa. En su primer día de trabajo, el jefe está fuera, así que usted les pregunta a tres empleados lo que debe hacer. El primero le dice que el jefe quiere que se ponga a barrer el suelo; el segundo le dice que pinte el edificio, y el tercero, que debe repartir el correo.

Luego usted les pregunta cómo es el jefe. El primero le dice que es un hombre alto, joven y muy estricto. El segundo afirma que es bajito, de edad avanzada y amable. El tercero le dice que el jefe no es un hombre, sino una mujer. Seguramente, usted va a llegar a la conclusión de que alguno no le dice la verdad. Si desea conservar su nuevo empleo, probablemente tratará de averiguar quién es en realidad su jefe y lo que espera de usted.

Lo mismo sucede con la religión. Como hay tantas ideas en cuanto a quién es Dios y lo que pide de nosotros, tenemos que asegurarnos de que nuestra forma de adorarle esté de acuerdo con la verdad. Ahora bien, ¿cómo podemos averiguar la verdad acerca de Dios?

¿Como podemos conocer a Dios? ¿Es necesario examinar todas las enseñanzas de las muchas religiones que hay? Sería imposible. Y aun si lo lográramos, ¿cómo sabríamos qué enseñanzas son verdaderas?

En vista de todos los conceptos que existen acerca de Dios, está claro que necesitamos algo que nos indique lo que es cierto, una norma que toda la gente acepte. Pongamos un ejemplo: supongamos que surge una discusión en el mercado sobre la longitud de una tela. El vendedor asegura que tiene tres metros, pero al comprador le parece que es más corta. ¿Cómo puede resolverse el desacuerdo? Midiendo la tela con un metro.

¿Existe algún metro, es decir, alguna regla, que nos ayude a decidir en materia religiosa? Sí, la Biblia. Dios hizo que se escribiera para que en todas partes la gente pudiera aprender la verdad acerca de él. Se han impreso miles de millones de ejemplares de la Biblia, y ha sido traducida, en su totalidad o en parte, a más de dos mil cien idiomas. Prácticamente todo el mundo puede leer la verdad acerca de Dios en su propio idioma.

La Biblia es un valioso regalo de Dios. Explica asuntos que no conoceríamos de otro modo. Por ejemplo, habla de los seres que habitan en el mundo de los espíritus. Revela los pensamientos de Dios, su personalidad y su propósito. Relata la relación que ha tenido con la gente durante miles de años. Habla de acontecimientos que tendrán lugar en el futuro. Y muestra cómo encontrar el camino a la vida eterna.

Hay muchas razones por las que podemos creer que la Biblia es de verdad la Palabra de Dios. Una de ellas es que está de acuerdo con la ciencia. Por ejemplo, antiguamente la gente pensaba que la Tierra se sostenía sobre algo. En África occidental se creía que la Tierra estaba apoyada sobre una serpiente enroscada, con 3.500 anillos por encima de la Tierra y otros 3.500 por debajo. Sin embargo, un escritor bíblico escribió hace más de tres mil quinientos años que Dios está “colgando la tierra sobre nada”, y esto también lo dice la ciencia (Job 26:7).

La prueba más firme de que la Biblia en verdad proviene de Dios es el cumplimiento de sus predicciones, un cumplimiento que nunca falla. Dios es diferente de los seres humanos que afirman conocer lo que va a pasar; él sí conoce el futuro, y por eso lo que dice se cumple siempre.

En la antigüedad se cumplieron centenares de profecías bíblicas. Por ejemplo, con setecientos años de antelación, la Biblia predijo con exactitud que Jesús nacería en el pueblo de Belén, y así sucedió (Miqueas 5:2; Mateo 2:3-9). Entre muchas otras profecías acerca de Jesús, la Biblia también predijo que nacería de una virgen y que se le traicionaría por treinta piezas de plata. Dichas profecías también se cumplieron. Está claro que ningún ser humano podría haber hecho estas predicciones (Isaías 7:14; Zacarías 11:12, 13; Mateo 1:22, 23; 27:3-5).

Hay muchas profecías bíblicas que se están cumpliendo en nuestro tiempo. Aquí se muestran algunas de ellas:

● “Se levantará [en guerra] nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento.” (Lucas 21:10, 11.)

● Habría un “aumento del desafuero” (Mateo 24:12).

● “En los últimos días [...] los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, [...] desobedientes a los padres, [...] sin autodominio, feroces, sin amor del bien, [...] hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios.” (2 Timoteo 3:1-5.)

¿No le parece que en nuestro tiempo están ocurriendo estas cosas? La veracidad y la exactitud de las profecías bíblicas muestran que la Biblia no es un libro común y corriente. Es la Palabra inspirada de Dios (2 Timoteo 3:16).

¿Ha sido cambiada la Biblia?

Imagínese que usted es el propietario de una fábrica y que ha puesto una lista de normas para sus empleados. ¿Qué haría si un enemigo cambiara lo que usted ha escrito? ¿No corregiría lo que se hubiera cambiado? Pues Dios tampoco permite que la gente cambie la verdad de su Palabra, la Biblia.

Los que han tratado de cambiar las enseñanzas de la Palabra de Dios no lo han logrado. Al comparar la Biblia que tenemos hoy día con copias antiguas de ella, se ve que son iguales. Eso muestra que no ha sido cambiada con el paso del tiempo.

Camino a la vida II

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano

“Entren por la puerta angosta —dijo Jesús—; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13, 14.) Según la Palabra de Dios, solo hay dos clases de religión: una verdadera y otra falsa; una acertada y otra equivocada; una que lleva a la vida y otra que lleva a la destrucción.

Algunas personas creen que a Dios le agradan todas las religiones, pero los siguientes textos bíblicos muestran que no es así:

● “Los hijos de Israel de nuevo procedieron a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, y empezaron a servir a los Baales y a las imágenes de Astoret y a los dioses de Siria y a los dioses de Sidón y a los dioses de Moab y a los dioses de los hijos de Ammón y a los dioses de los filisteos. De modo que dejaron a Jehová y no le sirvieron. Ante esto, la cólera de Jehová se encendió contra Israel.” (Jueces 10:6, 7.) Si adoramos a ídolos o a alguna deidad aparte del Dios verdadero, no tendremos la aprobación de Jehová.

● “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí. En vano me siguen adorando, porque enseñan como doctrinas mandatos de hombres.” (Marcos 7:6, 7.) Si quienes afirman adorar a Dios enseñan sus propias ideas en vez de lo que dice la Biblia, su adoración es inútil. Dios no la acepta.

● “Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad.” (Juan 4:24.) Nuestra adoración debe estar de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios.

El fruto de la religión falsa

¿Cómo se puede saber si a Dios le agrada o no una religión en concreto? Jesús dijo: “Todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible [...]. Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. En otras palabras, si una religión proviene de Dios, dará buen fruto; pero si proviene de Satanás, dará mal fruto (Mateo 7:15-20).

La religión verdadera produce personas que se aman entre sí y aman a los demás. La razón es que Jehová mismo es un Dios de amor. Jesús dijo: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. ¿Cumplen las religiones con este requisito de la adoración verdadera? (Juan 13:35; Lucas 10:27; 1 Juan 4:8.)

Tomemos como ejemplo el comercio de esclavos africanos. The New Encyclopædia Britannica dice: “Entre los años 650 y 1905, unos dieciocho millones de africanos fueron vendidos como esclavos en el mercado islámico del Sahara y en el del océano Índico. Transcurrida la mitad del siglo XV, los europeos comenzaron a traficar con esclavos en la costa oeste de África, y para 1867 se transportó en barco al Nuevo Mundo de siete a diez millones de africanos”.

¿Qué postura adoptó la religión durante aquella difícil época en África cuando hombres, mujeres y niños fueron separados a la fuerza de sus hogares y sus familias, encadenados, marcados con hierros calientes y vendidos como si fueran ganado? Bethwell Ogot escribe lo siguiente en el periódico Daily Nation, de Nairobi (Kenia): “Tanto el cristianismo como el islam creen en la unidad de los hombres y, sin embargo, las dos religiones han producido sociedades esclavistas llenas de prejuicio racial. [...] Debemos admitir la culpa que compartimos cristianos y musulmanes, el Occidente y el Oriente Medio, y también reconocer la ceguera moral que provocó un inmenso sufrimiento a los africanos durante siglos”.

La religión y la guerra

La religión falsa ha mostrado su fruto podrido de otras maneras. Por ejemplo, aunque la Biblia manda ‘amar al prójimo’, los dirigentes religiosos de todo el mundo han promovido la guerra o le han dado todo su apoyo (Mateo 22:39).

Es un hecho bien conocido que en 1994 hubo monjas y sacerdotes que participaron en las matanzas de Ruanda. La religión también ha tenido un papel importante en otros conflictos de África. Por ejemplo, durante la sangrienta guerra civil de Nigeria, las religiones de los dos bandos animaron a la gente a luchar. Mientras se libraba esa guerra, un pastor dijo que los dirigentes eclesiásticos habían “abandonado la labor dada por Dios”. Y agregó: “Nosotros, que nos llamamos ministros de Dios, nos hemos convertido en ministros de Satanás”.

La Biblia dice casi lo mismo: “Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia” (2 Corintios 11:14, 15). Tal como muchos hombres malvados fingen ser buenos, Satanás engaña a la gente con ministros que parecen ser justos, pero que llevan a cabo actos perversos y dan fruto podrido.

Los dirigentes religiosos de todo el mundo han predicado el amor, la paz y la bondad, pero han practicado el odio, la guerra y la maldad. La Biblia los describe bien con estas palabras: “Declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian” (Tito 1:16).

Hay que salir de “Babilonia la Grande”

Se puede ver lo que piensa Jehová de la religión falsa leyendo el libro bíblico de Revelación; allí se la describe como una mujer simbólica llamada “Babilonia la Grande” (Revelación 17:5). Note la descripción que hace Dios de ella:

● “La gran ramera [...] con quien los reyes de la tierra cometieron fornicación.” (Revelación 17:1, 2.) En vez de ser fiel a Dios, la religión falsa se ha metido en la política, en muchas ocasiones diciendo a los gobiernos lo que deben hacer.

● “En ella se halló la sangre de profetas y de santos y de todos los que han sido degollados en la tierra.” (Revelación 18:24.) La religión falsa ha perseguido y dado muerte a los siervos fieles de Dios, y ha sido la responsable de que hayan muerto millones de personas en las guerras.

● “Se glorificó a sí misma y vivió en lujo desvergonzado.” (Revelación 18:7.) La religión falsa tiene muchas riquezas con las que sus líderes viven lujosamente.

● “Por [su] práctica espiritista todas las naciones fueron extraviadas.” (Revelación 18:23.) Mediante la enseñanza falsa de que el alma no muere, la religión falsa ha abierto la puerta a toda clase de espiritismo y hechicería, y también ha fomentado el temor a los muertos y el culto a los antepasados.

La Biblia advierte a la gente que se separe de la religión falsa con estas enérgicas palabras: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas” (Revelación 18:4, 5).

Dentro de poco, Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa, será totalmente destruida. La Biblia dice: “En un solo día vendrán sus plagas: muerte y lamento y hambre, y será quemada por completo con fuego, porque fuerte es Jehová Dios que la juzgó” (Revelación 18:8). A fin de no recibir parte de sus plagas, debemos romper toda relación con la religión falsa y no tener nada que ver con sus prácticas, celebraciones y creencias, que desagradan a Dios. Es urgente que lo hagamos: ¡nuestra vida depende de ello! (2 Corintios 6:14-18.)
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