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hermanogitano
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Las enseñanzas de la Biblia a la luz - El conocimiento que lleva a vida eterna
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Blog Religion
Date de création :
27.12.2007
Dernière mise à jour :
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¿Qué aspecto tenía Jesús?

Posté le 31.01.2008 par hermanogitano
El testimonio de los historiadores laicos concerniente a la apariencia de Jesús está marcado grandemente por varios factores, que a su vez dan cuenta de las diferencias principales que se observan en la iconografía de Cristo.

Dos de ellos son la cultura de los países donde se realizaron las obras y la época en que se llevaron a cabo. Además, las creencias religiosas de los artistas y de sus clientes influyeron en las representaciones que se hicieron de Jesús.

En el transcurso de los siglos, maestros de la talla de Miguel Ángel, Rembrandt y Rubens se interesaron mucho por el físico de Cristo. Sus obras, cargadas a menudo de simbolismo y misticismo, han moldeado a buen grado el concepto que tiene el público en general de la fisonomía de Jesús. Ahora bien, ¿qué fundamentos tenían sus interpretaciones?

Con anterioridad a Constantino (emperador romano que nació en torno al año 280 y murió en el 337 de nuestra era), solía representarse a Jesús como joven “Buen Pastor” de pelo corto o de largos cabellos rizados. El libro Art Through the Ages (El arte a lo largo de los siglos) dice al respecto: “El tema del Buen Pastor se remonta, por vía del arte griego arcaico [pagano], a Egipto, si bien se convierte en el símbolo del fiel protector de la grey cristiana”.

Con el tiempo, la influencia pagana se agudizó aún más. “Jesús —agrega el libro— podía identificarse fácilmente con los dioses conocidos del mundo mediterráneo, en particular con Helios (Apolo), el dios sol [cuyo halo se aplicó con posterioridad a Cristo y luego a los “santos”], o, en su versión occidental romana, el Sol Invictus (Sol Invicto).” En un mausoleo descubierto bajo la basílica de San Pedro, de Roma, Jesús aparece de hecho como Apolo, “guiando por los cielos los caballos del carro solar”.

Pero esta representación juvenil no fue muy duradera. Adolphe Didron señala en su libro Christian Iconography (Iconografía cristiana) lo que ocurrió: “La figura de Cristo, en sus inicios juvenil, envejece de siglo en siglo [...] en consonancia con la mayor edad del cristianismo”.

Un texto del siglo XIII, que pretende ser una carta que dirige un tal Publio Léntulo al senado romano, contiene una descripción del físico de Jesús en la que se dice que tenía los “cabellos color avellana [castaño] claro, lisos hasta las orejas, luego rizados y con reflejos azulados y brillantes, sueltos sobre los hombros, y partidos en medio de la cabeza [...], barba abundante, del mismo tono que el cabello, poco larga, y algún tanto partida en medio del mentón; [...] con ojos verde [...] claro”. Este retrato ficticio influyó en multitud de artistas posteriores. No obstante, “cada época —afirma la New Catholic Encyclopedia— creó el tipo de Cristo que deseaba”.

Otro tanto cabe decirse de cada raza y religión. El arte religioso de las misiones en África, América y Asia representa al Cristo occidental de pelo largo, aunque a veces, según comenta la citada obra, se añadieron “rasgos autóctonos” a su apariencia.

Los protestantes también cuentan con sus artistas, que han interpretado el exterior de Jesús a su manera. En su libro Christ and the Apostles—The Changing Forms of Religious Imagery (Cristo y los apóstoles: las formas cambiantes de la imaginería religiosa), F. M. Godfrey señala: “El Cristo trágico de Rembrandt emana del espíritu protestante; aparece pesaroso, cadavérico, severo, [...] a imagen del alma protestante, introvertida y sacrificada”. Estos aspectos se reflejan en “la delgadez de Su cuerpo, la renunciación de la carne, la ‘humildad, el patetismo y la solemnidad’ con que concebía [Rembrandt] la epopeya cristiana”.

Sin embargo, veremos que el Cristo endeble, aureolado, afeminado, melancólico y de largos cabellos que suelen presentar las obras artísticas de la cristiandad no corresponde a la realidad y es, de hecho, muy diferente del Jesús bíblico.

Dado que Jesús, “el Cordero de Dios”, no tenía defecto alguno, debió de ser un hombre apuesto (Juan 1:29; Hebreos 7:26). Sin duda, no tendría siempre el aire melancólico que presenta en el arte popular. Aunque padeció muchas aflicciones, su carácter habitual reflejaba a la perfección el de su Padre, el “Dios feliz” (1 Timoteo 1:11; Lucas 10:21; Hebreos 1:3).

¿Tenía el cabello largo? Los únicos que no se cortaban el pelo ni bebían vino eran los nazareos. Dado que Cristo no era uno de ellos, debió de llevarlo bien recortado, como todo varón judío (Números 6:2-7). También bebía con moderación cuando estaba acompañado, lo que respalda la idea de que no era una persona adusta (Lucas 7:34). Hasta hizo vino milagrosamente en un banquete nupcial celebrado en Caná de Galilea (Juan 2:1-11). Y es patente que tenía barba, como lo atestigua una profecía referente a sus padecimientos (Isaías 50:6).

¿Qué sabemos de su tez y su fisonomía? Probablemente fueron semíticos. Habría heredado tales rasgos de su madre, María, que era judía y cuyos antepasados también eran judíos, descendientes de los hebreos. Así pues, seguramente tuvo la tez y los rasgos propios de los judíos.

Por lo visto, no se observaban grandes diferencias físicas entre Jesús y los apóstoles, pues a la hora de traicionarlo, Judas tuvo que besarlo para que lo identificaran sus enemigos. Como vemos, podía pasar inadvertido entre las multitudes. Y así lo hizo al menos en una ocasión, cuando viajó de incógnito desde Galilea hasta Jerusalén (Marcos 14:44; Juan 7:10, 11).

No obstante, algunos lectores han deducido que Cristo debió de ser de constitución débil. ¿Por qué razones? Por un lado, porque hubo que ayudarle a cargar con el madero de tormento. Además, de los tres hombres que sufrieron este suplicio, él fue el primero en morir (Lucas 23:26; Juan 19:17, 32, 33).

En desacuerdo con la tradición, la Biblia no indica que fuera endeble ni afeminado. Por el contrario, señala que, ya de joven, “siguió progresando en sabiduría y en desarrollo físico y en favor ante Dios y los hombres” (Lucas 2:52). La mayor parte de sus tres decenios de vida la dedicó a la carpintería, ocupación que no hubiera sido la indicada para alguien de complexión débil, máxime cuando no se contaba con la ayuda de la maquinaria moderna (Marcos 6:3). Asimismo expulsó del templo a las reses, las ovejas y los cambistas, a quienes además les volcó las mesas (Juan 2:14, 15). Estas acciones también muestran que era un hombre fuerte y varonil.

Durante los últimos tres años y medio que vivió en la Tierra, caminó centenares de kilómetros en sus viajes de evangelización. Sin embargo, ni una sola vez le recomendaron los discípulos que ‘descansara un poco’. Más bien, fue Jesús quien les dijo a ellos —algunos, recios pescadores— lo siguiente: “Vengan, ustedes mismos, en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco” (Marcos 6:31).

“Todos los relatos evangélicos —señala la Cyclopædia de M’Clintock y Strong— indican [que] gozaba de una magnífica salud física.” Si así es, ¿por qué tuvieron que ayudarle a llevar el madero de tormento y por qué murió antes que los que padecían junto a él el mismo suplicio?

Un factor primordial es la terrible angustia que sufrió. Al aproximarse su ejecución, dijo: “En verdad, tengo un bautismo con que ser bautizado, ¡y cuán angustiado me siento hasta que quede terminado!” (Lucas 12:50). La angustia acabó convirtiéndose en “agonía” en su última noche: “Entrando en agonía, continuó orando más encarecidamente; y su sudor se hizo como gotas de sangre que caían al suelo” (Lucas 22:44). Jesús era consciente de que las perspectivas que tenía la humanidad de obtener vida eterna dependían de que él se mantuviera íntegro hasta la muerte. ¡Qué peso tan abrumador! (Mateo 20:18, 19, 28.) También sabía que el propio pueblo de Dios iba a ejecutarlo como criminal “maldito”. De ahí que le preocupara la deshonra que esto podía ocasionar a su Padre (Gálatas 3:13; Salmo 40:6, 7; Hechos 8:32).

Una vez traicionado, padeció una agresión tras otra. En un juicio simulado que se celebró a altas horas de la noche, las principales autoridades del país le escarnecieron, le escupieron y le dieron puñetazos. A fin de aportar un aire de legitimidad a aquel proceso nocturno, se celebró otro a primeras horas de la mañana, en el que lo interrogó Pilato; otro tanto hizo después Herodes, quien, al igual que sus soldados, se burló de él. Tras esto, volvió a manos de Pilato, que finalmente lo hizo flagelar. La flagelación romana no se limitaba a simples azotes. La revista The Journal of the American Medical Association la describe así:

“El instrumento habitual era un látigo corto [...] con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de diversa longitud, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos cortantes de hueso de oveja. [...] Cuando los soldados romanos flagelaban la espalda de la víctima con todas sus fuerzas, las bolas de hierro le ocasionaban contusiones profundas, y tanto las tiras de cuero como los huesos de oveja le desgarraban la piel y los tejidos subcutáneos. Durante el proceso de la flagelación, las laceraciones llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y formaban tiras temblorosas de carne sangrante.”

Es obvio que Cristo había ido perdiendo las energías mucho antes de desplomarse bajo el peso del madero que llevaba. De hecho, la citada revista añadió: “Las agresiones físicas y psíquicas por parte de judíos y romanos, así como la falta de comida, agua y sueño, también contribuyeron a su debilidad general. Así pues, ya antes de la crucifixión, el estado físico de Jesús era como mínimo grave y posiblemente crítico”.

¿Importa su exterior?

Tanto el retrato apócrifo que hizo Léntulo en su carta como las obras de los grandes artistas de antaño o los vitrales modernos, indican que a la cristiandad le apasiona todo lo que cautive las miradas. “Debe preservarse el excepcional poder evocador de la imagen de Jesucristo”, dijo el arzobispo de Turín, custodio de la polémica Sábana Santa.

No obstante, la Palabra de Dios omite deliberadamente dichos detalles ‘evocadores’ de su figura. ¿Por qué? Porque fácilmente distraerían la atención de lo que significa vida eterna: el conocimiento de la Biblia (Juan 17:3). El propio Jesús, nuestro modelo, ‘no miraba’, o consideraba importante, “la apariencia exterior de los hombres” (Mateo 22:16; compárese con Gálatas 2:6). Hacer hincapié en su imagen, cuando no hay ninguna mención de ella en los evangelios inspirados, es ir en contra del espíritu de estos. De hecho, como veremos en el artículo siguiente, su apariencia ya ni siquiera guarda semejanza con la forma humana.

[Nota]

Por supuesto, no hay nada malo en utilizar para el estudio bíblico ilustraciones que incluyan a Jesús, como las que aparecen con frecuencia en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. Estas no tienen la finalidad de generar misticismo, infundir temor o fomentar conceptos, símbolos o veneración contrarios a las Escrituras.

¿Podrá sobrevivir este mundo?

Posté le 31.01.2008 par hermanogitano
Ninguna otra generación ha oído hablar tanto acerca del fin del mundo. Muchos temen que el mundo termine en un desastre nuclear. Otros creen que la contaminación pudiera destruirlo. A otros les inquieta la posibilidad de que el caos económico haga que masas de la humanidad se lancen unas contra otras.

¿Es realmente posible que este mundo termine? Si es posible, ¿qué significaría eso? ¿Ha terminado alguna vez un mundo antes?

Sí, hubo un mundo que terminó. Considere al mundo que se hizo muy inicuo en los días de Noé. La Biblia explica: “El mundo de aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua”. La Biblia también dice: “[Dios] no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía”. (2 Pedro 2:5; 3:6.)

Note lo que significó y lo que no significó el fin de aquel mundo. No significó el fin de la humanidad. Noé y su familia sobrevivieron al Diluvio global. También subsistieron el planeta Tierra y los hermosos cielos estrellados. Lo que pereció fue “un mundo de gente impía”, un sistema de cosas inicuo.

Con el tiempo, a medida que la prole de Noé aumentó, se desarrolló otro mundo. Ese segundo mundo, o sistema de cosas, ha existido hasta nuestro mismo día. Su historia ha estado llena de guerras, delito y violencia. ¿Qué le sucederá a este mundo? ¿Podrá sobrevivir?

Después de decir que el mundo de los días de Noé fue destruido, el relato bíblico continúa así: “Por la misma palabra los cielos y la tierra que existen ahora están guardados para fuego”. (2 Pedro 3:7.) Sí, como lo explica otro escritor bíblico: “El mundo [el que existe hoy] va pasando”. (1 Juan 2:17.)

Lo que la Biblia dice no significa que la Tierra literal ni los cielos estrellados pasarán, tal como no pasaron en los días de Noé. (Salmo 104:5.) Más bien, este mundo, con sus “cielos”, o gobernantes bajo la influencia de Satanás, y con su “tierra”, o sociedad humana, será destruido como si fuera por fuego. (Juan 14:30; 2 Corintios 4:4.) Es tan seguro que este mundo, o sistema de cosas, perecerá como es seguro que pereció el mundo antediluviano. Jesucristo hasta dijo que la situación de “los días de Noé” fue ejemplo de lo que sucedería precisamente antes del fin de este mundo. (Mateo 24:37-39.)

Es significativo el hecho de que cuando Jesús habló de los días de Noé lo hizo en respuesta a esta pregunta de sus apóstoles: “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?”. (Mateo 24:3, Reina-Valera, 1934.) Los seguidores de Jesús sabían que este mundo terminaría. ¿Los atemorizaba esta perspectiva?

Al contrario; cuando Jesús describió sucesos que ocurrirían antes del fin del mundo instó a sus seguidores a regocijarse ‘porque su liberación se habría acercado’. (Lucas 21:28.) Sí, ¡se les libraría de Satanás y de su inicuo sistema de cosas y pasarían a un nuevo mundo pacífico! (2 Pedro 3:13.)

Pero ¿cuándo terminará este mundo? ¿Qué “señal” dio Jesús de su “venida, y del fin del mundo”?

La palabra griega traducida aquí “venida” es pa·rou·sí·a, y significa “presencia”, es decir, en realidad hallarse a la mano. Por eso, el ver “la señal” no significaría que Cristo estaría por venir, sino que ya habría regresado y estaría presente. Significaría que ya habría empezado a gobernar invisiblemente como rey celestial y que pronto pondría fin a sus enemigos. (Revelación 12:7-12; Salmo 110:1, 2.)

Jesús no dio sencillamente un acontecimiento como “la señal”. Describió muchos sucesos y situaciones de alcance mundial. Todos estos se presentarían durante el tiempo que los escritores de la Biblia llamaron “los últimos días”. (2 Timoteo 3:1-5; 2 Pedro 3:3, 4.) Considere algunas de las cosas que Jesús predijo que serían indicación de “los últimos días”.

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino.” (Mateo 24:7.) En tiempos modernos la guerra ha sido de mayor magnitud que en todo el pasado. Un historiador señaló lo siguiente: “La Primera Guerra Mundial [que empezó en 1914] fue la primera guerra ‘total’”. Sin embargo, la segunda guerra mundial fue mucho más destructiva. Y la guerra sigue causando daño por toda la Tierra. Sí, ¡las palabras de Jesús han tenido un cumplimiento dramático!

“Habrá escaseces de alimento.” (Mateo 24:7.) Después de la I Guerra Mundial vino un hambre que quizás fue la mayor de toda la historia. También hubo hambre terrible después de la II Guerra Mundial. Un azote de desnutrición afecta hasta a la quinta parte de la población de la Tierra, y es causa de la muerte de unos 14.000.000 de niños cada año. ¡Ciertamente ha habido “escaseces de alimento”!

“Habrá grandes terremotos.” (Lucas 21:11.) Como promedio, desde 1914 la cantidad de las personas que han muerto cada año debido a terremotos ha sido unas diez veces mayor que en siglos anteriores. Considere solo algunos de los principales temblores y la cantidad de muertes que causaron: 1920, China, 200.000; 1923, Japón, 140.000 (incluyendo a los desaparecidos); 1939, Turquía, 32.700; 1970, Perú, 66.800, y 1976, China, alrededor de 240.000 (o, según algunas fuentes, 800.000). ¡Ciertamente “grandes terremotos”!

“En un lugar tras otro pestes.” (Lucas 21:11.) Inmediatamente después de la I Guerra Mundial unos 21.000.000 de personas murieron de la gripe española. Science Digest informó: “Jamás en la historia había habido una calamidad mortífera más severa ni rápida”. Desde entonces, las enfermedades cardíacas, el cáncer, el SIDA y muchas otras plagas han causado la muerte de centenares de millones de personas.

“Aumento del desafuero.” (Mateo 24:12.) Se reconoce que desde 1914 nuestro mundo ha sido un mundo de crimen y violencia. En muchos lugares nadie se siente seguro en las calles, ni siquiera durante el día. Por la noche la gente permanece en sus hogares tras puertas cerradas con llave y aseguradas, con temor de salir.

Se predijeron muchas otras cosas para los últimos días, y todas también se están cumpliendo. Esto significa que el fin del mundo está cerca. Felizmente, sin embargo, habrá sobrevivientes. Después de decir que “el mundo va pasando”, la Biblia promete: “El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1 Juan 2:17.)

De modo que tenemos que aprender la voluntad de Dios y hacerla. Entonces podemos sobrevivir al fin de este mundo y disfrutar eternamente de las bendiciones del nuevo mundo de Dios. La Biblia promete que en aquel tiempo: “Dios [...] limpiará toda lágrima de [los] ojos [de la gente], y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. (Revelación 21:3, 4.)

Solución de un misterio impresionante I

Posté le 30.01.2008 par hermanogitano
Como reacciona Juan al ver a la gran ramera y su temible montura? Él mismo contesta: “Pues, al alcanzar yo a verla, me admiré con gran admiración”. (Revelación 17:6b.) La imaginación humana por sí sola nunca podría evocar una vista como aquella. Sin embargo, allí está —allá en un desierto—: ¡una ramera disoluta montada sobre una horrible bestia salvaje de color escarlata! (Revelación 17:3.) Hoy día la clase Juan también se admira con gran admiración a medida que los sucesos van cumpliendo la visión profética. Si la gente del mundo pudiera verla, exclamaría: ‘¡Increíble!’, y los gobernantes del mundo dirían algo parecido: ‘¡Inconcebible!’. Pero la visión se convierte en una sorprendente realidad en nuestros días. El pueblo de Dios ya ha participado notablemente en el cumplimiento de la visión, y esto les asegura que el cumplimiento de la profecía seguirá adelante hacia su sorprendente culminación.

El ángel nota el asombro de Juan. “De modo que el ángel me dijo —continúa Juan—: ‘¿Por qué te admiraste? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia salvaje que la lleva y que tiene las siete cabezas y los diez cuernos’.” (Revelación 17:7.) ¡Ah, el ángel ahora descifrará el misterio! Explica al admirado Juan los varios rasgos de la visión y los sucesos dramáticos que están por tener lugar. De igual manera, a la vigilante clase Juan, mientras sirve bajo dirección angelical hoy, se le ha revelado el entendimiento de la profecía. “¿No pertenecen a Dios las interpretaciones?” Como el fiel José, creemos que así es. (Génesis 40:8; compárese con Daniel 2:29, 30.) El pueblo de Dios está situado, por decirlo así, en el centro del escenario a medida que Jehová les interpreta el significado de la visión y su efecto en la vida de ellos. (Salmo 25:14.) Precisamente a tiempo, él les ha hecho entender el misterio de la mujer y de la bestia salvaje. (Salmo 32:8.)

Del 18 al 20 de septiembre de 1942, en lo más recio de la II Guerra Mundial, en los Estados Unidos los testigos de Jehová celebraron su Asamblea Teocrática del Nuevo Mundo. La ciudad clave, Cleveland, Ohio, fue conectada por línea telefónica con otras ciudades —más de 50— donde se celebraban asambleas, lo que permitió una concurrencia máxima de 129.699 personas. Donde lo permitieron las circunstancias del tiempo de guerra, otras asambleas repitieron el programa por todo el mundo. En aquel tiempo muchos del pueblo de Jehová esperaban que la guerra desembocara en la guerra de Dios, Armagedón; por eso, el título del discurso público —“Paz... ¿será duradera?”— despertó mucha curiosidad. ¿Cómo podía el nuevo presidente de la Sociedad Watch Tower, N. H. Knorr, atreverse a hablar acerca de paz cuando parecía que precisamente lo contrario esperaba a las naciones? La razón era que la clase Juan estaba prestando “más de la acostumbrada atención” a la Palabra profética de Dios. (Hebreos 2:1; 2 Pedro 1:19.)

¿Qué luz arrojó aquel discurso, “Paz... ¿será duradera?”, sobre la profecía? N. H. Knorr indicó claramente que la bestia salvaje de color escarlata de Revelación 17:3 era la Sociedad de Naciones, y pasó a considerar la tempestuosa carrera de aquella bestia salvaje sobre la base de las siguientes palabras del ángel a Juan: “La bestia salvaje que viste era, pero no es, y, no obstante, está para ascender del abismo, y ha de irse a la destrucción”. (Revelación 17:8a.)

“La bestia salvaje [...] era.” Sí, había existido como la Liga o Sociedad de Naciones desde el 10 de enero de 1920 en adelante, y 63 naciones habían formado parte de ella en un tiempo u otro. Pero, una tras otra, Japón, Alemania e Italia se retiraron de aquella organización, y la ex Unión Soviética fue excluida de ella. En septiembre de 1939 el dictador nazi de Alemania dio comienzo a la II Guerra Mundial. La Sociedad de Naciones no había podido mantener la paz en el mundo, y virtualmente se sumió en un abismo de inactividad. Para 1942 se había hecho inservible. Ni antes de aquel año ni en fecha posterior, sino precisamente al tiempo crítico, ¡Jehová comunicó a su pueblo la interpretación de todo lo que significaba aquella visión! En la Asamblea Teocrática del Nuevo Mundo N. H. Knorr pudo declarar, en armonía con la profecía, que “la bestia salvaje [...] no es”. Entonces hizo la pregunta: “¿Permanecerá la Liga en el abismo?”. Tras de citar de Revelación 17:8, contestó: “La asociación de naciones mundanas surgirá de nuevo”. Así fue como al fin sucedió... ¡en vindicación de la Palabra profética de Jehová!

La bestia salvaje de color escarlata ciertamente salió del abismo. El 26 de junio de 1945, con ruidosa publicidad, en San Francisco, E.U.A., 50 naciones votaron a favor de aceptar la Carta constitucional de la Organización de las Naciones Unidas. Este cuerpo tenía el objetivo de “mantener la paz y la seguridad internacionales”. Había muchas similitudes entre la Sociedad anterior y la ONU. The World Book Encyclopedia dice: “En algunos aspectos la ONU se parece a la Sociedad de Naciones, que se organizó después de la I Guerra Mundial. [...] Muchas de las naciones que fundaron la ONU también habían fundado la Sociedad. Como la Sociedad, la ONU fue establecida para ayudar a mantener la paz entre las naciones. Los organismos principales de la ONU son muy parecidos a los de la Sociedad”. Como se ve, la ONU es en realidad una revivificación de la bestia salvaje de color escarlata. Sus más de 190 naciones miembros superan por mucho a las 63 de la Sociedad; también ha asumido responsabilidades más amplias que las de su predecesora.

Al principio se expresaron grandes esperanzas respecto a la ONU. Esto fue en cumplimiento de las palabras del ángel: “Y cuando vean como la bestia salvaje era, pero no es, y, no obstante, estará presente, los que moran en la tierra se maravillarán con admiración, pero sus nombres no han estado escritos en el rollo de la vida desde la fundación del mundo”. (Revelación 17:8b.) Los moradores de la Tierra han admirado a este nuevo coloso, que funciona desde su imponente sede a la orilla del río East de Nueva York. Pero la ONU no ha traído verdadera paz y seguridad. Durante gran parte del siglo XX, la paz mundial se mantuvo solo debido a la amenaza de “destrucción mutua asegurada”, y la carrera de armamentos ha continuado aumentando astronómicamente. Después de casi 40 años de esfuerzo por las Naciones Unidas, el entonces secretario general de la organización, Javier Pérez de Cuéllar, se lamentó en 1985 en el sentido de que ‘vivimos en otra era de fanáticos, y no sabemos qué hacer en cuanto a ello’.

Solución de un misterio impresionante II

Posté le 30.01.2008 par hermanogitano
En un esfuerzo por reforzar las esperanzas de la humanidad, la Organización de las Naciones Unidas proclamó el año 1986 “Año Internacional de la Paz”, con el tema: “Para salvaguardar la paz y el futuro de la humanidad”. Se pidió a las naciones en guerra que depusieran las armas, al menos por un año. ¿Cómo respondieron ellas? Según un informe hecho por el Instituto de Investigación sobre la Paz Internacional, ¡cinco millones de personas murieron a consecuencia de las guerras tan solo en 1986! Aunque se emitieron algunas monedas especiales y sellos conmemorativos, la mayoría de las naciones no mostraron gran entusiasmo por ir tras el ideal de la paz durante ese año. No obstante, las religiones del mundo —siempre muy deseosas de manifestar plena armonía con la ONU— dieron publicidad al año de varias maneras. El 1 de enero de 1986 el papa Juan Pablo II alabó la obra de la ONU y dedicó a la paz el nuevo año. Y el 27 de octubre reunió a los líderes de muchas religiones del mundo en Asís, Italia, para orar por la paz.

¿Contesta Dios esas oraciones por la paz? Pues bien, ¿a qué Dios oraban aquellos líderes religiosos? Si se les hubiera preguntado, cada grupo habría dado una respuesta diferente. ¿Hay un panteón de millones de dioses que puedan oír y conceder lo que se les pida de muchas maneras diferentes? Muchos de los participantes adoraban a la Trinidad de la cristiandad. Budistas, hindúes y otros salmodiaron rezos a incontables dioses. En total se reunieron 12 “familias religiosas”, representadas por personajes tan notables como el arzobispo anglicano de Canterbery, el dalai lama del budismo, un metropolitano de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el presidente de la Asociación del Santuario Sintoísta de Tokio, animistas africanos y dos indios estadounidenses engalanados con sus penachos de plumas. El grupo ostentaba muchos colores, por no decir más, lo cual constituyó una vista espectacular para la televisión. Cierto grupo hizo rezos sin cesar por 12 horas. (Compárese con Lucas 20:45-47.) Pero ¿pasó alguna de aquellas oraciones o rezos más allá de las nubes de lluvia suspendidas sobre aquella reunión? No; por las siguientes razones:

En contraste con los que ‘andan en el nombre de Jehová’, ninguno de aquellos religiosos oraba a Jehová, el Dios vivo, cuyo nombre aparece unas 7.000 veces en el texto original de la Biblia. (Miqueas 4:5; Isaías 42:8, 12.) Como grupo, no se dirigieron a Dios en el nombre de Jesús, pues la mayoría de ellos ni siquiera creía en Jesucristo. (Juan 14:13; 15:16.) Ninguno de ellos hace la voluntad de Dios para nuestros días, que es proclamar mundialmente que el Reino entrante de Dios —no la ONU— es la verdadera esperanza para la humanidad. (Mateo 7:21-23; 24:14; Marcos 13:10.) En la mayoría de los casos sus organizaciones religiosas han estado implicadas en las guerras sangrientas de la historia, entre ellas las dos guerras mundiales del siglo XX. A esas personas Dios dice: “Aunque hagan muchas oraciones, no escucho; sus mismas manos se han llenado de derramamiento de sangre”. (Isaías 1:15; 59:1-3.)

Además, es muy significativo que los líderes religiosos del mundo se unieran a la Organización de las Naciones Unidas en pedir la paz en este tiempo. Quisieran influir en la ONU para su propia ventaja, especialmente en esta era moderna en que mucha de su gente está abandonando la religión. Como los líderes infieles del Israel antiguo, claman: “‘¡Hay paz! ¡Hay paz!’, cuando no hay paz”. (Jeremías 6:14.) Indudablemente sus clamores por paz continuarán y aumentarán en apoyo de la culminación sobre la cual profetizó el apóstol Pablo: “El día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz y seguridad!’, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera”. (1 Tesalonicenses 5:2, 3.)

En años recientes, los políticos han empleado la fórmula “paz y seguridad” para referirse a diversas tentativas del ser humano. ¿Señalan dichos planes de los líderes mundiales el principio del cumplimiento de 1 Tesalonicenses 5:3? ¿O se refería Pablo únicamente a un suceso determinado de tal magnitud que atraería la atención de toda la humanidad? Dado que el entendimiento completo de las profecías bíblicas suele obtenerse una vez cumplidas, o al menos mientras se están cumpliendo, tendremos que esperar para tener la respuesta. Entretanto, los cristianos sabemos que, sin importar la paz y seguridad que las naciones parezcan conseguir, la situación no cambiará en lo esencial. Seguirá habiendo egoísmo, odio, delincuencia, crisis de la familia, inmoralidad, enfermedades, sufrimientos y muerte. Por esta razón, el clamor de “paz y seguridad” no tiene por qué engañarnos, sobre todo si nos mantenemos alerta al significado de los acontecimientos mundiales y prestamos atención a las advertencias proféticas de la Palabra de Dios (Marcos 13:32-37; Lucas 21:34-36).

Los testigos Cristianos de Jehova dicen algo muy interessante acerca de esto : "Como se profetizó de la bestia salvaje de color escarlata, la Sociedad de Naciones bajó al abismo durante la II Guerra Mundial, pero fue revivificada como la Organización de las Naciones Unidas.
En apoyo del ‘Año de la Paz’ de la ONU, representantes de las religiones del mundo ofrecieron una babel de oraciones en Asís, Italia, pero ninguno oró al Dios vivo, Jehová."
[ re p247 (recuadro); p249 (recuadro) ]

¿Puede el dinero comprar la verdadera vida?

Posté le 30.01.2008 par hermanogitano
Es posible que hayamos oído alguna vez de los bandoleros que mientras blandían un arma frente al rostro de sus víctimas, les decían: “¡La bolsa, o la vida!”. En la actualidad, nos trae el eco de estas legendarias palabras una compleja disyuntiva ante la que todos nos encontramos, en especial quienes vivimos en países prósperos. En esta ocasión no son ladrones los que exigen que nos decidamos, sino una sociedad que cada vez pone más énfasis en el dinero y el éxito económico.

Dicho énfasis ha dado origen a todo un nuevo conjunto de problemas y preocupaciones. ¿A cuánto hay que renunciar para conseguir dinero y bienes materiales? ¿Podríamos contentarnos con menos? ¿Está sacrificando la gente la verdadera vida, “la vida que realmente lo es”, por el materialismo? ¿Es el dinero “el pasaporte a la felicidad”?

El amor al dinero rivaliza con los demás deseos y pasiones del hombre, legítimos o no, por conseguir el primer lugar en su corazón. A diferencia del apetito sexual y las ganas de comer, la obsesión por el dinero es constante y no tiene fin. La edad avanzada no parece saciarla; al contrario, en muchos casos lo que hace es incrementar el interés y la preocupación por el dinero y lo que este puede comprar.

La codicia parece estar intensificándose. El personaje principal de una popular película dijo: “La avaricia funciona. La avaricia es buena”. Aunque muchas personas llamaron a la década de 1980 la era de la codicia, los sucesos previos y posteriores indican que la manera de reaccionar ante el dinero apenas ha cambiado a lo largo de los años.

Lo que probablemente sea nuevo es el hecho de que mucha gente ve oportunidades de satisfacer al instante su afán por poseer más. Parece que gran parte del mundo dedica casi todo su tiempo y energías a producir y adquirir una cantidad cada vez mayor de cosas materiales. Tal vez concordemos con que, en la vida moderna, tener posesiones y gastar dinero se ha convertido en una empresa apasionada y, con frecuencia, muy imaginativa.

Ahora bien, ¿es la gente más feliz debido a ello? Salomón, un rey sabio y muy rico de hace tres mil años, respondió: “Un simple amador de la plata no estará satisfecho con plata, ni ningún amador de la riqueza con los ingresos. Esto también es vanidad” (Eclesiastés 5:10). Los estudios de la sociedad moderna han llegado a conclusiones igualmente interesantes.

Uno de los hallazgos más sorprendentes respecto al comportamiento humano es que la acumulación de dinero y posesiones no se traduce necesariamente en un aumento correspondiente de satisfacción y felicidad. Muchos investigadores se han percatado de que cuando se alcanza cierto nivel de prosperidad, la sensación de bienestar no depende de cuántos bienes materiales se tienen.

Así, la búsqueda desenfrenada de posesiones y dinero induce a mucha gente a plantearse esta cuestión: “Dado que parece que disfrutamos de todas las cosas nuevas que compramos, ¿cómo es que, a fin de cuentas, estos placeres no nos causan más satisfacción?”.

Jonathan Freedman escribe en su libro Happy People (Gente feliz): “Una vez que se consiguen unos ingresos mínimos, la cantidad de dinero que se posee influye poco en la felicidad. Superado el umbral de la pobreza, la relación entre ingresos y felicidad es increíblemente pequeña”. Muchas personas han llegado a comprender que lo que de verdad importa para ser felices son los haberes espirituales, las actividades significativas en la vida y los valores morales. También es de importancia gozar de relaciones humanas y no tener conflictos ni limitaciones que nos impidan disfrutar de lo que poseemos.

Muchos consideran que la raíz de todos los males sociales de la actualidad está en la tendencia a recurrir a la prosperidad material para resolver problemas que en realidad son internos. Algunos comentaristas de asuntos sociales hablan de la existencia de un pesimismo y un descontento generalizados. También han observado en la población de las sociedades prósperas una creciente tendencia a consultar a terapeutas o acudir a gurús, sectas y grupos cuasiterapéuticos en busca de sentido en la vida y paz interior, lo cual atestigua que los bienes materiales no dan verdadero significado a la existencia.

Es cierto que el dinero es útil. Con él es posible comprar buenas casas, ropa elegante y mobiliario lujoso. También nos permite conseguir la admiración, la sumisión y la adulación de los demás, y hasta unos pocos amigos temporales y complacientes. Prácticamente no sirve para nada más. Lo que no se puede adquirir con dinero es lo que más necesitamos: el amor de un amigo verdadero, tranquilidad de ánimo y algo de consuelo sincero al acercarse la muerte. Y para aquellos que valoran su relación con el Creador, el dinero tampoco puede conseguir la aprobación divina.

El rey Salomón, que tenía todo lo bueno que en sus días se compraba con dinero, reconoció que la confianza en los bienes materiales no resulta en felicidad duradera (Eclesiastés 5:12-15). Es posible perder el dinero debido a la quiebra de un banco o a la inflación. Tormentas violentas pueden destruir los bienes raíces. Y aunque las pólizas de seguros reintegran parte de las pérdidas materiales, no compensan las pérdidas emocionales. Existe la posibilidad de que las acciones pierdan su valor de la noche a la mañana debido a una repentina recesión económica. Hasta los empleos bien remunerados son fugaces.

Allá en 1956, un columnista escribió: “Se calcula que hace un siglo el hombre promedio tenía 72 deseos, 16 de los cuales se consideraban necesidades. Hoy se calcula que el hombre promedio tiene 474 deseos, 94 de los cuales se consideran necesidades. Hace un siglo el comercio instaba al hombre promedio a comprar 200 artículos... pero hoy el comprador tiene que luchar contra los esfuerzos de venta que le ofrecen 32.000 artículos diferentes. Las necesidades del hombre son pocas... sus deseos no tienen límite”. Hoy se bombardea a la gente con la idea de que la riqueza material y las posesiones materiales son lo principal en la vida. Por eso, muchos pasan por alto el sabio consejo de Eclesiastés 7:12: “La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños”.

La religión: ¿sirve de algo?

Posté le 30.01.2008 par hermanogitano
Para ser bueno no hace falta ninguna religión”, opina mucha gente. De hecho, hay un número considerable de personas honradas, bondadosas y responsables a las que no les atrae para nada la religión. Por ejemplo, aunque en Europa occidental la mayoría de los ciudadanos afirma creer en Dios, pocos acostumbran ir a la iglesia. Incluso en Latinoamérica solo el 15 ó 20% de los católicos va a misa todas las semanas.

Como tantos otros, usted quizás piense que la religión apenas contribuye a mejorar la calidad de vida. Por otro lado, seguramente sabe que en tiempos de sus abuelos la gente era mucho más devota. ¿Cómo llegaron a perder su gran atractivo las religiones? ¿Necesitamos pertenecer a una de ellas para ser buenos? ¿Hay alguna que nos ofrezca claros beneficios?

Por siglos, la cristiandad insistió en que Dios pedía obediencia. Con objeto de ganar el favor divino, los fieles asistían a ceremonias oficiadas por un sacerdote o escuchaban los sermones de un predicador. A la misma vez era bien conocida la hipocresía religiosa, evidenciada, por ejemplo, en la intervención en las guerras y en la corrupción de algunos clérigos. Con todo, la gente en general seguía considerando buena la religión. A algunos les atraía su halo de misterio, así como su música y sus tradiciones. Había incluso quienes veían positiva la amenaza de sufrir las penas eternas del infierno, doctrina que carece de base bíblica. Pero con el tiempo se dieron ciertas circunstancias que cambiarían la manera de ver a las iglesias.

La teoría de la evolución fue ganando adeptos, algunos de los cuales se convencieron de que la vida había surgido por accidente, sin intervención divina. Muchas religiones fueron incapaces de aportar razones sólidas para creer que Dios es la Fuente de la vida (Salmo 36:9). Además, el rápido avance de la tecnología propició espectaculares logros en la medicina, el transporte y las comunicaciones, con lo que se generalizó la opinión de que la ciencia era la respuesta a todos los problemas. Por otro lado, daba la impresión de que los sociólogos y los psicólogos ofrecían mejores consejos que las iglesias. Estas, por su parte, no supieron demostrar que regirse por las normas divinas es el mejor modo de vivir (Santiago 1:25).

En vista de la situación, muchas iglesias modificaron su mensaje. Un buen número de sacerdotes y predicadores dejaron de enseñar que Dios pide obediencia y afirmaron que cada cual debe decidir por sí mismo lo que está bien y lo que está mal. A fin de ganar popularidad, algunos de ellos sostuvieron que Dios acepta a las personas sin importar cómo vivan. Tal afirmación nos recuerda lo que la Biblia predijo: “Habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos”, es decir, que les digan solo lo que quieren oír (2 Timoteo 4:3).

Pero lejos de captar adeptos, dichas ideas tuvieron el efecto contrario. Era natural que muchos se preguntaran: “Si el mismo clero pone en duda que Dios tenga el poder de crear y la sabiduría para dictar leyes, ¿de qué sirve ir a la iglesia? ¿Para qué voy a enseñarles religión a mis hijos?”. Algunos que sencillamente trataban de llevar una vida honrada concluyeron que la religión era innecesaria y dejaron las iglesias. ¿Cómo es posible que se volviera superfluo lo que debería haber sido tan útil? La Biblia ofrece una respuesta convincente.

El apóstol Pablo previno a los primeros cristianos de que habría quienes utilizarían el cristianismo con fines egoístas: “Entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí” (Hechos 20:29, 30). Entre quienes hablaron “cosas aviesas”, o torcidas, figura Agustín de Hipona. Mientras que Jesús enseñó a sus discípulos a persuadir con razonamientos bíblicos, este teólogo católico justificó el uso de la fuerza a fin de hacer conversos. Para ello, torció el significado de Lucas 14:23, donde Jesús dijo: “Oblígalos a entrar” (Mateo 28:19, 20; Hechos 28:23, 24). Como vemos, se valió de la religión como instrumento para controlar a la gente.

Detrás de la corrupción y las manipulaciones de la religión se encuentra Satanás. Este ángel rebelde logró que algunos individuos del siglo primero trataran de contaminar las congregaciones. De ellos dice la Biblia: “Tales hombres son apóstoles falsos, obreros engañosos, que se transforman en apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia” (2 Corintios 11:13-15).

En su afán de que la gente siga las normas de él y no las de Dios, el Diablo aún se vale de iglesias que afirman promover el cristianismo, la moralidad y la iluminación espiritual (Lucas 4:5-7). Como bien sabrá el lector, muchos eclesiásticos recurren a la religión para ensalzarse con títulos pomposos y lucrarse a costa de sus feligreses. Y los gobiernos se han servido de ella para persuadir a sus ciudadanos de que sacrifiquen su vida en el altar de la guerra.

El Diablo utiliza la religión más de lo que muchos se imaginan. Quizás uno piense que tan solo se vale de un puñado de extremistas, pero la Biblia dice: “El que es llamado Diablo y Satanás [...] está extraviando a toda la tierra habitada”. También dice que “el mundo entero yace en [su] poder” (Revelación [Apocalipsis] 12:9; 1 Juan 5:19). Ahora bien, ¿qué opina Dios de las religiones que se dejan manipular por líderes cuyo único objetivo es arrastrar seguidores tras ellos?

Si a usted le perturba la conducta de algunas iglesias, tenga la seguridad de que al Dios todopoderoso también lo llena de indignación. La cristiandad, al igual que la antigua nación de Israel, afirma haber hecho un pacto con Dios; pero tanto la una como la otra le han sido infieles. Por eso, las siguientes palabras de desaprobación que Jehová dirigió a Israel son igualmente aplicables a la cristiandad: “Rechazaron mi ley. ¿Qué me importa el incienso de Sabá [...]? Sus sacrificios no me son gratos” (Jeremías 6:19, 20, La Biblia de Nuestro Pueblo). Dios no aceptaba el culto de aquellos israelitas hipócritas; no le interesaban lo más mínimo sus ritos y plegarias. Por ello les dijo: “Sus períodos de fiesta mi alma ha odiado. Para mí han llegado a ser una carga; me he cansado de llevarlos. Y cuando ustedes extienden las palmas de las manos, escondo de ustedes los ojos. Aunque hagan muchas oraciones, no escucho” (Isaías 1:14, 15).

¿Se complace Jehová en las celebraciones que las iglesias presentan como cristianas pero que en sus orígenes honraban a dioses falsos? ¿Escucha los rezos de clérigos que corrompen las doctrinas de Cristo? ¿Acepta las religiones que rechazan su ley? No le quepa la menor duda de que el ceremonial eclesiástico le causa la misma reacción que la ofrenda de sacrificios por parte de los israelitas, acerca de la cual dijo: “¿Qué me importa[?]”.

No obstante, a Jehová sí le importa, y mucho, la adoración de quienes le sirven con verdad y sinceridad, y se complace cuando le demuestran gratitud por todo lo que reciben de él (Malaquías 3:16, 17). Entonces, ¿se puede ser bueno sin adorar a Dios? Piense por un momento: si un hijo no hace nada por sus amorosos padres, difícilmente lo calificaríamos de bueno, ¿verdad? De igual modo, ¿puede alguien ser bueno si no hace nada por Dios? Lo lógico es que nos interesemos de todo corazón en el Dios verdadero, el Creador de la vida. La religión verdadera no solo honra a Dios, sino que nos beneficia personalmente.

Como es la vida de los Testigos de Jehova ?

Posté le 28.01.2008 par hermanogitano
Algunos dicen que son clandestinos, otros que no creen en la divinidad de Cristo, tambien que no creen en la inmortalidad del alma y otros hasta dicen que no ven ni el televisor ni escuchan la radio.

Pues para los que se interessan en esto, veamos un poco mas en detalle estas afirmaciones.

Muchos dicen que son clandestinos.
Pero los testigos admiten al contrario : "Hasta los que conocen poco acerca de los testigos de Jehová saben que tales acusaciones son puras mentiras. Sus enseñanzas están impresas para que cualquiera las examine y sus reuniones son reuniones públicas que se conducen gratuitamente, a las cuales toda persona ordenada puede asistir. De hecho, ¡los Testigos enseñan la Biblia a millones de personas en sus hogares por todo el mundo para que aprendan sobre sus creencias! Y las sucursales de la Watch Tower en todo el mundo reciben a millares de visitantes cada semana. Pero hay una paradoja. ¿Por qué no pueden los Testigos de Grecia reunirse en “casas de oración”? ¡Porque se les ha negado el derecho de construirlas! Puesto que no se les permite tener estos salones, tienen que reunirse en hogares privados. ¡Y entonces la Iglesia dice que están celebrando reuniones clandestinas! Sin embargo, en todo el mundo los testigos de Jehová han construido miles de edificios grandes para adoración. Pero no pueden hacer eso en Grecia." [w86 1/12 5]

Muchos dicen que no creen en la divinidad.
Pero en realidad, aunque Jesus es rey en el cielo, tambien se dice que el esta a la derecha de Dios, asi que no puede estar a su derecha y al mismo tiempo ser el ese mismo Dios. (Hechos 7:56) Asi que, al contrario, son los que creen en su diviidad los que estan muy equivocados.

Muchos dicen que los TJ no creen en la inmortalidad del alma.
Pero en realidad la Biblia dice : "El alma que peca... ella misma morirá."(Ezequiel 18:4)
Tambien dice : "Porque has librado mi alma de la muerte."(Salmo 56:13)
“La inmortalidad del alma es una idea griega formada en cultos misteriosos antiguos y elaborada por el filósofo Platón.” (Presbyterian Life, 1 de mayo de 1970.) Así que los muertos no están sufriendo en ningún lugar. Están dormidos. (Eclesiastés 9:5, 10.)
Asi que igual que para la divinidad de Cristo, son los que se oponen a los TJ y creen en la inmortalidad del alma los que estan muy equivocados.

Otros opositores dicen que los TJ no ven ni siquiera el televisor.
Pero en realidad estan muy muy equivocados.
Es verdad que los TJ dicen que no todo lo que ay en la telé es bueno para un cristiano. (Una de ellas es la pornografia y la violencia).
Eso es porque tiene un alto nivel moral y se apegan a la Biblia en lo mas possible.
Ellos se basan en estos textos Biblicos.
(Salmo 11:5) . . .Jehová [...] odia a cualquiera que ama la violencia.
(Colosenses 3:5) . . .Amortigüen, por lo tanto, los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría.
Cuando el programa es corecto, ellos miran la télé como todo cuidadano.

Tambien van a predicar como lo mando Jesus cuando dijo : (Mateo 28:19) . . .Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones,. . .
Tambien se reunen entre ellos como lo recomienda la Biblia : (Hebreos 10:24-25) . . .Y considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, 25 sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros, y tanto más al contemplar ustedes que el día se acerca.
Tambien se abstienen de sangre para seguir lo que dice la Biblia : (Hechos 15:29) . . .sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, . . .

Ellos son buenas personas.

En Italia, el periódico La Stampa dijo acerca de los testigos de Jehová: “Practican lo que predican [...]. Sus ideales morales de amar al prójimo, negarse a tomar el poder, practicar la no violencia y caracterizarse por la honradez personal (cosas que para la mayoría de los cristianos son ‘reglas del domingo’ que solo sirven para predicarse desde el púlpito) son parte de su vida ‘cotidiana’”. Y en Estados Unidos, Louis Cassels, redactor de temas religiosos para United Press International, en Washington (D.C.), escribió: “Los Testigos se adhieren a sus creencias con gran fidelidad, aun cuando el hacerlo les [resulte] muy costoso”.

Los conflictos étnicos acaecidos en el sur de Zaire obligaron a un grupo de kasianos, perseguidos por los katangueses, a refugiarse en la casa del jefe de una aldea cercana a Kamina. Al enterarse de lo sucedido, este preguntó: ‘¿Alguno de ustedes es testigo de Jehová?’. Después de indagar, replicaron: ‘No’. El jefe preguntó: ‘¿Por qué no? ¿No hay ningún Testigo en su aldea?’. ‘Sí, hay algunos’, contestaron. ‘Bueno, ¿por qué no está ninguno de ellos aquí?’, insistió el jefe. Finalmente les dijo: ‘¿Ahora comprenden por qué los testigos de Jehová dicen que sus religiones son falsas? Sus perseguidores pertenecen a las mismas iglesias que ustedes. Pero los testigos de Jehová no persiguen a sus hermanos; por el contrario, los acogen con gusto y los protegen’.

La Encyclopedia Canadiana dice: “La obra de los testigos de Jehová es el reavivamiento y el restablecimiento del cristianismo primitivo practicado por Jesús y sus discípulos [...]. Todos son hermanos”.

No sorprende que un editorial del periódico californiano The Sacramento Union declarara: “Basta con decir que si todo el mundo viviera de acuerdo con el credo de los testigos de Jehová, se acabarían el derramamiento de sangre y el odio, y el amor imperaría como rey”.

Un redactor de la revista húngara Ring afirmó algo parecido: “He llegado a la conclusión de que si los testigos de Jehová fueran los únicos que vivieran en la Tierra, cesarían las guerras y la policía solo tendría que controlar el tráfico y expedir pasaportes”.

Asimismo, en la revista eclesiástica italiana Andare alle genti, una monja católica expresó su admiración por los Testigos en los siguientes términos: “Rehúsan recurrir a toda forma de violencia y aguantan sin rebelarse las muchas pruebas que se les imponen debido a sus creencias [...]. ¡Qué diferente sería el mundo si cierta mañana todos nos despertáramos resueltos a no tomar de nuevo las armas, prescindiendo del costo o el motivo, como los testigos de Jehová!”.

[Testigos Cristianos de Jehová]

¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

Posté le 28.01.2008 par hermanogitano
En un país desgarrado por la guerra, hubo una terrible batalla que causó la muerte de miles de mujeres y niños. Todos estos civiles fueron enterrados en una fosa común rodeada de pequeñas cruces con una misma inscripción: “¿Por qué?”. Esa es la pregunta que más hacen quienes pasan por experiencias muy dolorosas. La hacen con tristeza cuando una guerra, una catástrofe, una enfermedad o un acto violento se lleva a sus seres queridos inocentes, destruye sus casas o los hace sufrir terriblemente de otras maneras. Quieren saber por qué les suceden esas desgracias.

¿Por qué permite Jehová Dios el sufrimiento? Si es todopoderoso, amoroso, sabio y justo, ¿por qué hay tanto odio e injusticia en el mundo? ¿Alguna vez se ha hecho usted esas preguntas?

¿Hay algo de malo en preguntar por qué permite Dios el sufrimiento? Algunos creen que si lo hacen demuestran que les falta fe o que no le tienen respeto a Dios. Sin embargo, al leer la Biblia, usted verá que hubo siervos fieles de Dios que hicieron preguntas parecidas. Por ejemplo, el profeta Habacuc le dijo a Jehová: “¿Por qué me obligas a ver tanta violencia e injusticia? Por todas partes veo sólo pleitos y peleas; por todas partes veo sólo violencia y destrucción” (Habacuc 1:3, Traducción en lenguaje actual).

¿Regañó Jehová al fiel profeta Habacuc por plantear esa cuestión? No, no lo regañó. En vez de eso, incluyó sus sinceras palabras en las Escrituras inspiradas. Además, lo ayudó a entender mejor el asunto y a aumentar su fe. Jehová desea hacer lo mismo por usted. Recuerde que la Biblia enseña que “él se interesa” por nosotros (1 Pedro 5:7). Dios odia mucho más que cualquier ser humano la maldad y el sufrimiento que esta causa (Isaías 55:8, 9). Entonces, ¿por qué hay tanto sufrimiento en el mundo?

Mucha gente de distintas religiones ha preguntado a sus líderes y maestros religiosos por qué sufrimos tanto. La respuesta que suelen darles es que esa es la voluntad de Dios y que él ya determinó hace mucho tiempo todo lo que iba a suceder, hasta las desgracias. A muchas personas les han dicho que los caminos de Dios son misteriosos o que Dios se lleva a la gente, incluso a los niños, para que estén con él en el cielo. Sin embargo, como usted ha aprendido, Jehová nunca causa nada malo. La Biblia dice: “¡Lejos sea del Dios verdadero el obrar inicuamente [o con maldad], y del Todopoderoso el obrar injustamente!” (Job 34:10).

¿Sabe por qué las personas cometen el error de culpar a Dios de todos los sufrimientos? En muchos casos, porque creen que el Dios todopoderoso es el gobernante de este mundo. No conocen una sencilla pero importante verdad que enseña la Biblia y que usted ya aprendió en el capítulo 3 de este libro. Nos referimos a que el verdadero gobernante de este mundo es Satanás.

La Biblia dice claramente que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”, el Diablo (1 Juan 5:19). ¿Verdad que eso lo explica todo? El mundo refleja la personalidad del espíritu invisible que “está extraviando [o engañando] a toda la tierra habitada” (Revelación [Apocalipsis] 12:9). Satanás actúa con engaño, odio y crueldad. Por eso el mundo, que se encuentra bajo su control, está lleno de engaño, odio y crueldad. Esa es la primera razón por la que hay tanto sufrimiento.

La segunda razón es que, como vimos en el capítulo 3, desde que el hombre se rebeló en el jardín de Edén, es imperfecto y pecador. Por lo tanto, le atrae el poder y lucha por obtenerlo, lo que ha traído guerras, opresión y sufrimiento (Eclesiastés 4:1; 8:9). La tercera razón por la que sufrimos es lo que la Biblia llama “el tiempo y el suceso imprevisto” (Eclesiastés 9:11). Como este mundo no está gobernado por Jehová, no cuenta con su protección. Así que la gente puede sufrir daño por encontrarse en cierto lugar en un mal momento.

Es un consuelo saber que Dios no causa el sufrimiento. Él no es el culpable de las guerras, los crímenes, la opresión ni las catástrofes naturales que tanto dolor nos producen. Pero aún tenemos que contestar la pregunta de por qué permite todo ese sufrimiento. Si es todopoderoso, está claro que tiene el poder para ponerle fin. Entonces, ¿por qué no lo hace? Como hemos llegado a conocer a Jehová y hemos visto que es un Dios amoroso, estamos seguros de que debe tener una buena razón (1 Juan 4:8).

Para averiguar por qué permite Dios el sufrimiento, debemos retroceder al momento en que comenzaron todos los problemas. Cuando Satanás consiguió que Adán y Eva desobedecieran a Jehová, surgió una importante cuestión. Satanás no puso en duda el poder de Jehová, pues sabía que no tiene límites. Más bien, puso en duda Su derecho a gobernar. Al afirmar que Dios es un mentiroso y que impide que sus súbditos disfruten de cosas buenas, el Diablo lo estaba acusando de ser un mal gobernante (Génesis 3:2-5). Además, estaba dando a entender que a los seres humanos les iría mejor si no los gobernaba Dios. De esta manera lanzó un ataque contra la soberanía de Jehová, es decir, su derecho a gobernar.

Cuando Adán y Eva se rebelaron contra Jehová, fue como si dijeran: “No necesitamos que Dios nos gobierne. Podemos decidir por nosotros mismos lo que está bien y lo que está mal”. ¿Cómo resolvería Jehová la cuestión? ¿Cómo demostraría a todas las criaturas inteligentes que los rebeldes no tenían razón y que la forma en que él hace las cosas es la mejor? Hay quien piensa que Dios debería haber destruido a los rebeldes y haber creado una nueva pareja humana. Pero él ya había declarado que su propósito era que la Tierra fuera un paraíso y se llenara con los descendientes de Adán y Eva (Génesis 1:28). Y Jehová siempre cumple todo lo que se propone (Isaías 55:10, 11). Además, si hubiera eliminado a los rebeldes en el jardín de Edén, no se habría resuelto la cuestión relacionada con Su derecho a gobernar.

Pongamos una comparación. Un maestro está explicando a sus alumnos cómo resolver un difícil problema de matemáticas. De repente, un alumno inteligente pero rebelde afirma que la forma en que lo está resolviendo es incorrecta, y así da a entender que es un mal maestro. El muchacho insiste en que él conoce una forma mucho mejor de resolverlo. Algunos de sus compañeros de clase creen que tiene razón y se rebelan también. ¿Qué debería hacer el maestro? Podría echar de la clase a los estudiantes rebeldes, pero ¿cómo reaccionarían los demás? Tal vez pensarían que su compañero y los que se unieron a él tienen razón. Podrían perderle el respeto al maestro y pensar que tiene miedo de que se pruebe que está equivocado. Pero ahora suponga que el profesor permite que el estudiante rebelde demuestre a la clase cómo resolvería él el problema.

Jehová ha hecho algo parecido. Recuerde que quienes se rebelaron en el jardín de Edén no eran los únicos implicados en la cuestión. Millones de ángeles observaron lo que ocurrió (Job 38:7; Daniel 7:10). La forma en que Jehová respondiera a la rebelión tendría importantes consecuencias para aquellos ángeles y, con el tiempo, para todas las demás criaturas inteligentes. Así pues, ¿qué ha hecho Jehová? Ha permitido que Satanás demuestre cómo gobernaría él a la humanidad. Y también ha permitido que los seres humanos se gobiernen a sí mismos bajo la dirección de Satanás.

El maestro del que hablábamos sabe que el joven rebelde y los alumnos que lo apoyan no tienen razón. Pero también sabe que si deja que intenten resolver el problema a su manera, toda la clase se beneficiará. Así es, cuando se demuestre que los rebeldes están equivocados, los alumnos que sean sinceros reconocerán que el maestro es el único capacitado para dar la clase. Además, entenderán por qué a continuación este expulsa de la clase a los estudiantes rebeldes. Del mismo modo, Jehová sabe que todos los ángeles y humanos sinceros se beneficiarán cuando vean que Satanás y los demás ángeles rebeldes no tienen razón y que la humanidad no puede gobernarse a sí misma. Aprenderán esta gran verdad que expresó el profeta Jeremías: “Bien sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23).

Pero ¿por qué ha permitido Jehová que el sufrimiento dure tanto tiempo? ¿Y por qué no evita que sucedan cosas malas? Pues bien, pensemos en dos cosas que el maestro antes mencionado no haría. Por un lado, no impediría que el alumno rebelde demostrara cuál es su solución, y por otro lado, no lo ayudaría a resolver el problema. De igual modo, hay dos cosas que Jehová ha decidido no hacer. En primer lugar, no ha impedido que el Diablo y los que están de su parte intenten demostrar que tienen razón. Para ello ha sido necesario dejar pasar el tiempo. En sus miles de años de historia, la humanidad ha probado todo tipo de gobierno y ha hecho avances en la ciencia y en otros campos. No obstante, las injusticias, la pobreza, los delitos y las guerras no han dejado de aumentar. Está más que demostrado que la gobernación humana es un fracaso.

En segundo lugar, Jehová no ha ayudado a Satanás a gobernar este mundo. Si Dios evitara que ocurrieran crímenes horribles y otras desgracias, ¿no cree que en realidad estaría apoyando a los rebeldes? ¿Verdad que podríamos pensar que los seres humanos sí podemos gobernarnos sin que se produzcan resultados desastrosos? Si Jehová actuara de esa forma, sería cómplice de una mentira. Sin embargo, “es imposible que Dios mienta” (Hebreos 6:18).

Pero ¿qué puede decirse de todo el daño que ha causado la larga rebelión contra Dios? Recordemos que Jehová es todopoderoso. Por lo tanto, puede reparar todo ese daño y, además, va a hacerlo. Como hemos aprendido, nuestro planeta se recuperará del maltrato que ha recibido y se convertirá en un paraíso. Gracias a la fe en el sacrificio de Jesús, los seres humanos serán liberados de las consecuencias del pecado. Y en el caso de los difuntos, la resurrección reparará el daño causado por la muerte. De esa forma, Dios utilizará a Jesús “para desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8). Jehová hará todo esto en el momento que él considere mejor. Podemos alegrarnos de que no haya actuado antes, pues gracias a su paciencia se nos ha ofrecido la oportunidad de aprender la verdad y servirle (2 Pedro 3:9, 10). Mientras tanto, Dios está buscando a las personas que desean sinceramente adorarlo y las ayuda a aguantar los sufrimientos en este mundo lleno de problemas (Juan 4:23; 1 Corintios 10:13).

Algunos tal vez piensen que todo este sufrimiento se habría evitado si Dios hubiera creado a Adán y Eva de tal modo que fueran incapaces de rebelarse. Sin embargo, los seres humanos fuimos creados con libre albedrío, es decir, con la capacidad de tomar nuestras propias decisiones. Nos alegra tener la libertad de decidir, por ejemplo, qué clase de personas seremos, qué vida llevaremos y qué amistades haremos. A nosotros nos encanta tener esa libertad, y Dios quiere que la tengamos. Jehová no desea que le sirvamos por obligación (2 Corintios 9:7).

Entonces, la pregunta que usted debe hacerse es:
“¿Cómo utilizaré yo el libre albedrío que Jehová me ha dado?”.
Satanás, Adán y Eva lo utilizaron de la peor manera posible, pues rechazaron a Jehová Dios.
¿Y usted? ¿Qué hará?

No podemos ser parte de este mundo

Posté le 28.01.2008 par hermanogitano
¿Qué significa ‘no ser parte del mundo’?

¿Indica que los seguidores de Jesús tienen que evitar todo contacto con las personas no cristianas?

No, pues los cristianos no pueden practicar el aislamiento.
Ciertamente Jesús no esperaba que sus seguidores se aislaran en comunidades religiosas exclusivas. Más bien, les mandó hacer una obra que había de abarcar toda la Tierra, pues les dijo: “Recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más lejana de la tierra” (Hechos 1:8). También les dio el siguiente mandato: “Por lo tanto vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y, ¡miren! estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 28:19, 20).

1 Juan 2:15, 16 dice : "No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; porque todo lo que hay en el mundo —el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno— no se origina del Padre, sino que se origina del mundo."
Tambien, 1 Juan 5:19 dice que "el mundo entero yace en el [poder del] inicuo."
Puesto que el mundo de Satanás está por terminar, ¡qué vital es asegurarnos de que realmente estamos buscando primero el Reino de Dios! (Mateo 6:33.)
Recuerde que “la amistad con el mundo es enemistad con Dios” (Santiago 4:4).
Por lo tanto, para no llegar a ser enemigos de Dios, ¿cómo podemos evitar la contaminación mundana? ¿Cuáles son algunas de las cosas del mundo que debemos evitar?

El apóstol Juan escribió: “No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él; porque todo lo que hay en el mundo —el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno— no se origina del Padre, sino que se origina del mundo” (1 Juan 2:15, 16). Aquí Juan menciona tres cosas básicas de este mundo que el pueblo de Jehová no debe amar.

“El deseo de la carne” podría conducirnos a muchas prácticas dañinas y mortíferas, que son muy comunes en este mundo inicuo que está bajo el control de Satanás. Entre éstas figuran las “obras” de la carne pecaminosa... “fornicación, inmundicia, conducta relajada, idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, enojos, altercaciones, divisiones, sectas, envidias, borracheras, diversiones estrepitosas y cosas semejantes a éstas”. Simplemente no podemos pasar por alto impunemente la advertencia del apóstol Pablo de que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21).

“El deseo de los ojos” es otra característica de los que son parte de este mundo. A medida que van acumulando riqueza y posesiones, parece que jamás quedan satisfechos. Su deseo de tener ropa nueva, automóviles, casas, aparatos eléctricos y muchas otras cosas que agradan a la vista se hace tan poderoso que, como dijo Jesús, “el poder engañoso de las riquezas y los deseos de las demás cosas van entrando y ahogan la palabra, y ésta se hace infructífera” (Marcos 4:18, 19). En Lucas 4:5-8 se dice que cuando Satanas ofrecio los poderes de este mundo a Jesus, el rehuso su oferta. ¿Está usted siguiendo el excelente ejemplo de Jesús, o consume tanto de su tiempo, atención y energía el satisfacer “el deseo de los ojos” que usted está descuidando los intereses del Reino?

“La exhibición ostentosa del medio de vida de uno” también es algo que los siervos de Jehová deben evitar. En muchos casos dicho deseo malo no solo lleva a que uno trate de mantenerse al paso con otros, sino también a que uno se esfuerce por ir mucho más allá que ellos en sentido material.A la raíz del ambicionar una posición social y hacer una exhibición ostentosa está el orgullo pecaminoso (Proverbios 8:13; 16:18; 21:4). Además, puesto que la mayor parte de los seres humanos están siguiendo el camino ancho que conduce a la destrucción, ¡qué oportunas son las palabras de Jesús: “Ay, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes”! (Lucas 6:26.)

Juan nos proporciona una razón fundamental por la cual ‘no debemos ser parte del mundo’, al agregar: “Además, el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). “El mundo”, la sociedad humana injusta, se está acercando a su fin en la “grande tribulación”, que se aproxima rápidamente (Mateo 24:21). Durante ese período será destruido todo vestigio de los elementos políticos, comerciales y de la religión falsa de este mundo. Por eso, ¿cómo podría un verdadero siervo de Dios dedicar todo su tiempo, energía y recursos a estos elementos que dentro de poco quedarán en nada? Más bien, los cristianos leales se esfuerzan principalmente por adelantar los intereses del Reino y las cosas que son duraderas, eternas. Sí, las personas que ahora fueron equilibradas en cuanto a los placeres que nos ofrecen este mundo, sobrevivirán cuando la destrucción divina le sobrevenga a esta sociedad humana injusta, al igual que Noé y su familia sobrevivieron al Diluvio. (2 Pedro 2:5.)

Lo que los testigos de Jehová no son

Posté le 27.01.2008 par hermanogitano
Los testigos de Jehová no son ...

anticristos:
La Iglesia Griega Ortodoxa también ha afirmado lo siguiente: “A los testigos de Jehová no se les puede llamar legítimamente cristianos, es decir, discípulos de Cristo; al contrario, ellos son [...] los anticristos”.¿Qué dice la Biblia sobre el “anticristo”? En 1 Juan 2:22 dice: “¿Quién es el mentiroso si no es el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”.Así que, la pura verdad de la Palabra inspirada de Dios es que un anticristo no acepta a Jesús. Pero ¡los testigos de Jehová sí lo aceptan! ¡Fervientemente creen en Jesús y siguen sus enseñanzas! De hecho, nadie puede llegar a ser testigo de Jehová si no acepta a Jesús como el Hijo divino de Dios que bajó de los cielos, fue fijado en un madero, fue resucitado y volvió a los cielos.De modo que cualquiera que dice que los testigos de Jehová son el “anticristo”, está muy mal informado, está ciego por el prejuicio o tiene malos motivos.

antisemitas:
Ellos mismos dicen : Como se indicó en el artículo, nada de lo que se dijo en la declaración de 1933 se hizo con la intención de expresar hostilidad contra los judíos ni aprobarla, y si algunos de los comentarios dan esa impresión hoy día, lo lamentamos. Si alguien en los años treinta pensó que la “Declaración de los hechos” daba a entender que los testigos de Jehová eran antisemitas, tal impresión equivocada pudo haberse corregido fácilmente al observar los actos valerosos y compasivos que realizaron muchos Testigos a favor de los judíos. Además, las publicaciones de la Sociedad Watch Tower estuvieron entre las primeras en revelar el trato que recibieron los judíos de Europa y expresar su indignación por ello.

causantes de destruir familias:
“Antes de que Heike y yo estudiáramos la Biblia —recuerda Richard—, íbamos cada uno por nuestro lado. Heike pasaba mucho tiempo con sus amigas, y yo me dedicaba a mis aficiones: principalmente el boxeo, el surf y el buceo.”Después de entender el punto de vista de Dios respecto a la violencia y los arrebatos de cólera, no le quedó la más mínima duda de que el boxeo era un deporte inaceptable. Con la ayuda de Jehová y el estímulo de quienes le daban clases de la Biblia, Richard dejó atrás la violencia. Renunció al boxeo y a las peleas callejeras y decidió mejorar su vida de familia. “Aprender la verdad de la Biblia me ha ayudado a pensar antes de actuar”, cuenta Richard, quien ahora es un hombre afable que sirve de superintendente en una congregación de los testigos de Jehová. Él añade: “Ahora trato a mi esposa y a mis hijos guiándome por los principios del amor y el respeto, lo cual ha unido a nuestra familia”.Personas mal informadas han acusado a veces a los testigos de Jehová de arruinar familias. Sin embargo, ejemplos como el de Richard refutan tales acusaciones. Lo cierto es que la verdad de la Biblia redunda en estabilidad familiar y ofrece un futuro brillante a quienes han tenido un pasado turbio (Jeremías 29:11).

clandestinos:
El apostol Pedro exhortó a sus compañeros cristianos: “Mantengan excelente su conducta entre las naciones, para que, en la cosa de que hablan contra ustedes como de malhechores, ellos, como resultado de las obras excelentes de ustedes, de las cuales son testigos oculares, glorifiquen a Dios” (1 Pedro 2:12). Los testigos de Jehová de Italia han manifestado esa conducta excelente por muchos años. De acuerdo con el espíritu de la instrucción de Jesús de ‘predicar desde las azoteas’, llevan a cabo todas sus actividades cristianas abiertamente, a la luz pública (Mateo 10:27; Juan 18:20). Por consiguiente, cuando un abogado italiano y un sacerdote publicaron la acusación de que los testigos de Jehová son “una secta seudorreligiosa” y los catalogaron entre las “sociedades secretas que entrampan a la gente”, decidieron proceder judicialmente ante tales difamaciones.
En el juicio inicial, el tribunal dictaminó que el abogado y el sacerdote no habían violado ninguna ley. El 17 de julio de 1997, sin embargo, el Tribunal de Apelaciones de Venecia anuló la sentencia anterior, halló culpables a los dos demandados y declaró: “Los dos artículos publicados contienen expresiones y frases que sin duda pueden perjudicar la reputación de los adeptos de la confesión religiosa de los testigos de Jehová. Parece evidente que su intención es la de provocar el desprecio de la opinión pública”. El tribunal manifestó que los artículos “no constituyen un ejercicio legítimo del derecho a la información y la crítica”, impuso una multa a los dos difamadores y les ordenó asimismo el pago tanto de las costas judiciales como de los gastos en que los Testigos habían incurrido en relación con los dos pleitos.En su sentencia escrita, el Tribunal de Apelaciones de Venecia comentó: “Solo mediante la ecuanimidad y la salvaguarda de todos los derechos garantizados en la Carta Constitucional [italiana] se pueden impedir las manifestaciones de intolerancia y fanatismo religioso”.

falsos profetas:
Los testigos de Jehová, llevados por su expectación anhelante de la segunda venida de Jesús, propusieron fechas que resultaron erróneas. Como consecuencia, algunos les han llamado falsos profetas. Sin embargo, en ninguno de esos casos se tomaron la libertad de hacer predicciones ‘en el nombre de Jehová’. Nunca dijeron: ‘Estas son las palabras de Jehová’. La Atalaya —la revista oficial de los testigos de Jehová— ha dicho: “Nosotros no tenemos el don de profetizar” (enero de 1883, página 425, edición en inglés). “Tampoco pretendemos que se reverencien nuestros escritos o que se les considere infalibles” (15 de diciembre de 1896, página 306, edición en inglés). La Atalaya también ha dicho que el que algunos tengan el espíritu de Jehová ‘no quiere decir que los que ahora sirven de testigos de Jehová sean inspirados, ni que los escritos de esta revista, La Atalaya, sean inspirados e infalibles y sin errores’ (1 de octubre de 1947, página 301). “La Atalaya no pretende ser inspirada en sus declaraciones, ni es dogmática” (1 de enero de 1951, página 24). “Los hermanos que preparan estas publicaciones no son infalibles. Los escritos de ellos no son inspirados como lo son los de Pablo y otros escritores bíblicos. (2 Tim. 3:16.) Y por eso, a veces, ha sido necesario, a medida que el entendimiento se ha hecho más claro, corregir algunos puntos de vista. (Pro. 4:18.)” (1 de julio de 1981, página 19.)

propagandistas:
Los detractores de los testigos de Jehová los han acusado de difundir propaganda sionista. Lo cierto es que tales afirmaciones no se ajustan a la realidad. Los testigos de Jehová efectúan su obra como fieles cumplidores del mandato que dio Jesucristo a sus discípulos: “Serán testigos de mí [...] hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8). Esta labor se centra única y exclusivamente en las buenas nuevas del Reino celestial, el instrumento mediante el cual Dios impondrá la paz en toda la Tierra (Mateo 6:10; 24:14). Quienes observan a los testigos de Jehová no encuentran la más mínima indicación de que esta colectividad cristiana haya contribuido en alguna ocasión a desestabilizar el orden en país alguno.Los testigos de Jehová enseñan que se debe obedecer a las autoridades. Son ciudadanos que respetan la ley y viven según los principios bíblicos de la honradez, la veracidad y la limpieza. Inculcan buenas normas morales en sus familias y enseñan que debe actuarse de igual modo. Son pacíficos con todo el mundo y no se implican en manifestaciones agitadoras ni revoluciones políticas. Procuran ser ejemplares en el cumplimiento de las leyes de las autoridades superiores humanas, mientras aguardan con paciencia a que la Autoridad Suprema, el Señor Soberano Jehová, restituya la paz perfecta y el gobierno justo a esta Tierra. Al mismo tiempo, la obra de los Testigos es de carácter educativo. Con la Biblia como fundamento, enseñan a quienes lo deseen a razonar basándose en los principios bíblicos, y así adquirir normas de conducta justas e integridad moral. Promueven valores que mejoran la vida familiar y permiten a los jóvenes afrontar los retos propios de su edad. También ayudan a la gente a superar malos hábitos y a adquirir la habilidad de mantener buenas relaciones con el prójimo.

una secta:
En los años que siguieron al fracaso nazi, otros se han unido a la batalla perdida contra Jehová y su pueblo. Políticos y religiosos astutos de diversas naciones europeas han calificado a los testigos de Jehová de “secta peligrosa”, la misma acusación que se lanzó contra los cristianos del siglo primero (Hechos 28:22). Lo cierto es que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha reconocido a los testigos de Jehová como una religión, no como una secta. Los adversarios lo saben, pero aun así insisten en sus calumnias. Como consecuencia directa de semejante falsedad, algunos de estos cristianos han sido despedidos de sus empleos, sus hijos han sufrido acoso en las escuelas y, debido al temor, algunos propietarios de los lugares donde los Testigos por mucho tiempo han celebrado sus reuniones han cancelado los contratos. Incluso se han dado casos de personas a las que el gobierno les ha negado la ciudadanía por el simple hecho de ser testigos de Jehová. Los testigos de Jehová no nos complacemos en la persecución.

Sin embargo, -dicen los Testigos de Jehova- obedeciendo el mandato que Dios ha dado a todos los cristianos, no podemos dejar de hablar de las cosas que hemos oído, y no dejaremos de hacerlo.(Hechos 4:20) Nos esforzamos por ser buenos ciudadanos, pero cuando las leyes divinas y las humanas entran en conflicto, tenemos que obedecer a Dios.

[Testigos Cristianos de Jehová]
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