Créer un blog Présentation

Nom du blog :
hermanogitano
Description du blog :
Las enseñanzas de la Biblia a la luz - El conocimiento que lleva a vida eterna
Catégorie :
Blog Religion
Date de création :
27.12.2007
Dernière mise à jour :
04.05.2008
RSS

Rubriques

>> Toutes les catégories <<
· Como caer en la idolatria sin darnos cuenta ? (5)
· Creencias falsas (7)
· Desenmascarando a las religiones falsas (22)
· El amor de Jehova Dios (2)
· Evangelio (5)
· Falsedad del Catolicismo (10)
· Jesucristo (4)
· Las enseñansas de la Biblia a la luz (43)
· Manantial de "agua viva" (9)
· Paginas de la Biblia (11)
· Profecias Biblicas (3)
· Que Biblia es la verdadera ? (1)
· Russell y Rutherford (5)
· Similitudes entre religiones (3)
· Testigos Cristianos de Jehová (48)
· Testimonio (3)
· Texto a reflexionar (9)
· Textos similares en la Biblia Catolica y la TNMSE (5)
· Veracidad de la Biblia (8)
· ¡ Despertad ! (12)

Navigation

Accueil
Livre d'or hermanogitano
Créer un blog
Contactez-moi !
Faites passer mon Blog !
Mes blogs et sites préférés

Billets les plus lus

· El nombre divino: su uso y significado
· Como identificar a las religiones falsas
· La cruz. Cristiana o pagana?
· Las potencias mundiales en la Biblia
· Las enseñansas de la Biblia a la luz
· Que es la "gran ramera" ?
· “Babilonia la Grande ha caído!”
· La verdad acerca del Padre, el Hijo y el espíritu santo
· Jesus en un madero. Falsedad o verdad ?
· Los Catolicos y la virgen.

Statistiques



Ajoutez aux favoris 20 derniers commentaires

blessings!
01.05.2008
Fais gaffe !!! mon frere
26.04.2008
oups... ;)
21.04.2008
OUI
21.04.2008
Salut !
20.04.2008
Gracias
04.04.2008
muy hermoso !
04.04.2008
He bien...
03.04.2008
???
03.04.2008
hello
31.03.2008
Oups . LOL
30.03.2008
yes
30.03.2008
...
30.03.2008
re
30.03.2008
que bonito !
30.03.2008
hola !
30.03.2008
Hola
29.03.2008
no quiero hacerlo evangelista
29.03.2008
hola hermano
29.03.2008
y tambien...
28.03.2008
RSS

Blogs 21 à découvrir :

· messagers
· lavoixdelaphilosophienaturelle
· doxayechua
· orthodoxie
· clameurs
· newsathee
· verbes
· oummi
· eer
· theresa

Las ensenansas de la Biblia a la luz

Vuelta de Cristo

Posté le 30.03.2008 par hermanogitano
Antes de partir de la Tierra, Jesucristo prometió volver. En asociación con esa promesa hay acontecimientos emocionantes relacionados con el Reino de Dios. Debe notarse que hay diferencia entre venida y presencia. Así, mientras que la venida de alguien (asociada con su llegada o vuelta) sucede a cierto tiempo dado, su presencia después de eso tal vez se extienda por un período de años. En la Biblia, la palabra griega er′kho·mai (que significa “venir”) también se emplea con referencia al hecho de que Jesús dirige su atención a una tarea importante en un tiempo específico durante su presencia, a saber, a su obra como ejecutor nombrado por Jehová en la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso.

¿Tienen lugar en un espacio de tiempo muy corto los acontecimientos que se asocian con la presencia de Cristo, o suceden durante un período de años?

Mat. 24:37-39: “Así como eran los días de Noé, así será la presencia [“venida”, VM, VV (1977); “presencia”, PB; “parusía”, EH (1976), GR, Str; griego: pa·rou·si′a] del Hijo del hombre. Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre.” (Los sucesos de “los días de Noé” que se describen aquí tuvieron lugar durante un período de muchos años. Jesús comparó su presencia con lo que ocurrió en aquel tiempo.)

En Mateo 24:37 se emplea la palabra griega pa·rou·si′a. Esta palabra significa literalmente un “estar al lado”. Palabras griegas del Nuevo Testamento, de William Barclay, dice que “significa simplemente la presencia o venida de personas o cosas. Puede usarse en frases como la presencia de amigos”. El sentido de la palabra se señala claramente en Filipenses 2:12, donde Pablo contrasta su presencia (pa·rou·si′a) con su ausencia (a·pou·si′a). Por otra parte, en Mateo 24:30, donde se habla acerca del “Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria” como el ejecutor nombrado por Jehová en la guerra de Armagedón, se emplea la palabra griega er·kho′me·non. Algunos traductores emplean la expresión ‘venida’ para ambas palabras griegas, pero los que ejercen más cuidado comunican la diferencia entre ellas.

¿Volverá Cristo de modo que sea visible a los ojos humanos?

Juan 14:19: “Un poco más y el mundo ya no me contemplará, mas ustedes [los apóstoles fieles de Jesús] me contemplarán, porque yo vivo y ustedes vivirán.” (Jesús había prometido a sus apóstoles que él volvería y los llevaría al cielo para que estuvieran con él. Ellos podrían verlo porque serían criaturas celestiales como él. Pero el mundo no lo vería de nuevo. Compárese con 1 Timoteo 6:16.)

Hech. 13:34: “[Dios] lo resucitó [a Jesús] de entre los muertos destinado a nunca más volver a la corrupción.” (El cuerpo humano por naturaleza es corruptible. Por eso en 1 Corintios 15:42, 44 se emplea la palabra “corrupción” en una construcción paralela con la expresión “cuerpo físico”. Jesús jamás volverá a tener un cuerpo de ese tipo.)

Juan 6:51: “Yo soy el pan vivo que bajó del cielo; si alguien come de este pan vivirá para siempre; y, de hecho, el pan que yo daré es mi carne a favor de la vida del mundo.” (Puesto que lo ha dado, Jesús no vuelve a tomarlo. Así, no priva a la humanidad de los beneficios del sacrificio de su vida humana perfecta.)

Véanse también las páginas 47, 48 en la sección “Arrebatamiento (Rapto)”.

¿Qué significa el que Jesús venga “de la misma manera” como ascendió al cielo?

Hech. 1:9-11: “Estando ellos [los apóstoles de Jesús] mirando, fue elevado y una nube se lo llevó de la vista de ellos. Y estando ellos mirando con fijeza en el cielo mientras él se iba, también, ¡mira! dos varones con prendas de vestir blancas estaban de pie al lado de ellos, y dijeron: ‘Varones de Galilea, ¿por qué están de pie mirando al cielo? Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba en el cielo vendrá así de la misma manera que lo han contemplado irse al cielo.’” (Nótese que este texto dice “la misma manera”, no el mismo cuerpo. ¿De qué “manera” ascendió él? Como lo muestra el versículo 9, desapareció de la vista, y solo sus discípulos observaron su partida. El mundo en general no se dio cuenta de lo que pasó. Lo mismo sería cierto de la vuelta de Cristo.)

¿Qué significa el que él ‘venga en las nubes’ y ‘todo ojo lo vea’?

Rev. 1:7: “¡Miren! Viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que lo traspasaron; y todas las tribus de la tierra se golpearán en desconsuelo a causa de él.” (También Mat. 24:30; Mar. 13:26; Luc. 21:27.)

¿Qué indican las “nubes”? Invisibilidad. Si un avión está en medio de una nube espesa o encima de las nubes, la gente en la tierra usualmente no puede verlo, aunque tal vez sí oiga el sonido de los motores. Jehová dijo a Moisés: “Vengo a ti en una nube oscura”. Moisés no vio a Dios, pero aquella nube señaló la presencia invisible de Jehová. (Éxo. 19:9; véanse también Levítico 16:2 y Números 11:25.) Si Cristo hubiera de aparecer visiblemente en los cielos, es obvio que no “todo ojo” le vería. Por ejemplo, si se apareciera sobre Australia, no sería visible en Europa, África y las Américas, ¿no es cierto?

¿En qué sentido ‘le verá todo ojo’? Por los sucesos en la Tierra percibirán que está presente invisiblemente. También con referencia a vista que no es física, Juan 9:41 informa: “Les dijo Jesús [a los fariseos]: ‘Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ahora ustedes dicen: “Vemos.” Su pecado permanece’”. (Compárese con Romanos 1:20.) Después de la vuelta de Cristo, algunas personas muestran fe; reconocen la señal de su presencia. Otras rechazan la evidencia, pero cuando Cristo actúe como el ejecutor nombrado por Dios contra los inicuos, hasta ellas percibirán por la manifestación de Su poder que la destrucción no procede de los hombres, sino del cielo. Sabrán qué está pasando porque se les ha advertido de antemano. Por lo que estará alcanzándolas, “se golpearán en desconsuelo”.

¿Quiénes son “los que lo traspasaron”? Literalmente, los soldados romanos hicieron esto al tiempo de la ejecución de Jesús. Pero ha pasado muchísimo tiempo desde que ellos murieron. Por eso, esto debe referirse a gente que de igual manera maltrata, o ‘traspasa’, a los verdaderos seguidores de Cristo durante “los últimos días”. (Mat. 25:40, 45.)

¿Puede realmente decirse que alguien haya ‘venido’ o que esté ‘presente’ si no es visible?

El apóstol Pablo habló de estar “ausente en cuerpo mas presente en espíritu” con la congregación de Corinto. (1 Cor. 5:3.)

Jehová dijo que él ‘bajaría’ para confundir el lenguaje de los edificadores de la torre de Babel (Gén. 11:7). También dijo que procedería “a bajar” para librar a Israel de su esclavitud en Egipto. Y Dios aseguró a Moisés: “Mi propia persona te acompañará” para conducir a Israel a la Tierra de Promisión o Tierra Prometida (Éxo. 3:8; 33:14). Pero ningún humano ha visto alguna vez a Dios. (Éxo. 33:20; Juan 1:18.)

¿Cuáles son algunos de los acontecimientos que la Biblia asocia con la presencia de Cristo?

Dan. 7:13, 14: “Con las nubes de los cielos sucedía que venía alguien como un hijo del hombre [Jesucristo]; y al Anciano de Días [Jehová Dios] obtuvo acceso, y lo presentaron cerca, aun delante, de Aquél. Y a él fueron dados gobernación y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a él.”

1 Tes. 4:15, 16: “Esto es lo que les decimos por palabra de Jehová, que nosotros los vivientes que sobrevivamos hasta la presencia del Señor no precederemos de ninguna manera a los que se han dormido en la muerte; porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero.” (Así, los que han de reinar con Cristo serían resucitados para estar con él en el cielo... primero los que hubieran muerto muchos años antes y luego los que murieran después de la vuelta del Señor.)

Mat. 25:31-33: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán juntadas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda.”

2 Tes. 1:7-9: “A ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles en fuego llameante, al traer él venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús. Estos mismos sufrirán el castigo judicial de destrucción eterna de delante del Señor y de la gloria de su fuerza.”

Luc. 23:42, 43: “Y siguió diciendo [el malhechor simpatizante clavado en el madero al lado de Jesús]: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino’. Y él le dijo: ‘Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.’” (Bajo la gobernación de Jesús toda la Tierra se convertirá en un paraíso; se levantará a los muertos que están en la memoria de Dios y se les presentará la oportunidad de disfrutar de vida perfecta en la Tierra para siempre.)

Todas las parábolas de Jesus

Posté le 29.03.2008 par hermanogitano
Mateo 11:16-19
Es imposible satisfacer a la gente. Nada le complace. Juan ha vivido una vida austera de abnegación como nazareo, conforme a la declaración del ángel de que “no debe beber en absoluto vino ni bebida alcohólica alguna”. Y sin embargo la gente dice que está endemoniado. Por otra parte, Jesús vive como otros hombres, sin practicar austeridad, y lo acusan de excesos. ¡Qué difícil es complacer a la gente! Son como compañeros de juego, algunos de los cuales se niegan a responder con danzas cuando otros niños tocan la flauta o con desconsuelo cuando sus compañeros plañen. No obstante, Jesús dice: “La sabiduría queda probada justa por sus obras”. Sí, la evidencia —las obras— muestra claramente que las acusaciones contra Juan y Jesús son falsas.

Mateo 13:3-9
“La semilla es la palabra de Dios”, dice Jesús, y la tierra es el corazón. Tocante a la semilla que cayó en la superficie dura a lo largo del camino, explica: “Viene el Diablo y quita la palabra de su corazón para que no crean y sean salvos”. Por otra parte, la semilla que se siembra en tierra que cubre una masa rocosa se refiere al corazón de personas que reciben con gozo la palabra. Sin embargo, porque la palabra no puede arraigar profundamente en esos corazones, estas personas se apartan cuando les viene un tiempo de pruebas o persecución. Respecto a la semilla que ha caído entre los espinos, Jesús explica que esto se refiere a personas que han oído la palabra. No obstante, las inquietudes, las riquezas y los placeres de esta vida absorben su interés, de modo que se las ahoga por completo, y no perfeccionan nada. Por último, en cuanto a la semilla que se siembra en tierra excelente, Jesús dice que son las personas que, después de oír la palabra con corazón excelente y bueno, la retienen y llevan fruto con aguante.

Mateo 13:24-30
“El sembrador de la semilla excelente es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; en cuanto a la semilla excelente, estos son los hijos del reino; pero la mala hierba son los hijos del inicuo, y el enemigo que la sembró es el Diablo. La siega es una conclusión de un sistema de cosas, y los segadores son los ángeles”. Después de aclarar cada rasgo de su ilustración, Jesús describe el resultado. En la conclusión del sistema de cosas, dice, “los segadores”, o ángeles, separarán a los cristianos de imitación —parecidos a mala hierba— de los verdaderos “hijos del reino”. Entonces “los hijos del inicuo” serán designados para la destrucción, pero los hijos del Reino de Dios, “los justos”, resplandecerán brillantemente en el Reino de su Padre.

Mateo 13:31-32
El marcado contraste entre la menuda simiente de la mostaza y la planta crecida, añadió sentido a la explicación que dio Cristo del crecimiento de un “reino de los cielos” que llegaría a albergar a las aves de los cielos. Cristo también destacó con una estimulante parábola a dónde puede llegarse con un poco de fe; dijo: “En verdad les digo: Si tienen fe del tamaño de un grano de mostaza, [...] nada les será imposible”.

Mateo 13:33
Como en el caso de la anterior, esta ilustración se incluye en una serie de parábolas que se introducen con un comentario sobre la incapacidad de la gente de captar el verdadero sentido de la Palabra de Dios. Las “tres grandes medidas” son tres sá•ta, es decir, tres seas, que equivalen a un total de aproximadamente 22 l. de harina. La cantidad de levadura sería pequeña en comparación, pero solo un poco puede afectar a toda la masa. Por lo general, la levadura era un trozo de masa fermentada que se apartaba de la última hornada. Debe tenerse en cuenta que en las Escrituras se emplea la levadura como símbolo de enseñanzas falsas e influencias corruptoras.

Mateo 13:44
Jesús no la dirigió a las muchedumbres, sino a sus propios discípulos. Tal como se dice en el texto, el tema es “el reino de los cielos”, que causa gozo a quien lo encuentra, hace que realice cambios y ajustes en su vida y busque primero el Reino, dejando todo atrás para conseguirlo.

Mateo 13:45-46
Jesús la dirigió a sus discípulos. Compara el Reino de los cielos a una perla excelente de tal valor, que un hombre vende todas sus posesiones para adquirirla. Las perlas son gemas preciosas que se hallan en el interior de la concha de ciertos moluscos. No todas son de calidad “excelente”; algunas no son blancas traslúcidas, sino amarillas u oscuras, o de superficie ligeramente áspera. En el antiguo Oriente Medio eran muy preciadas, y complacían a su propietario. En la ilustración, el mercader que buscaba perlas tuvo la sagacidad de reconocer la excelencia de esta, estuvo dispuesto a hacer todo lo necesario y vender cuanto tenía, para adquirirla.

Mateo 13:47-50
Con esta ilustración Jesús representa la acción de separar o escoger a los que no son dignos del Reino de los cielos. El versículo 49 indica que su cumplimiento culmina “en la conclusión del sistema de cosas”. Dado que la red recoge tanto peces “excelentes” como malos, debe representar un medio por el que se recoge tanto a los que verdaderamente están encaminados al Reino, como a los que falsamente afirman estarlo. Una red es un aparejo hecho con hilos o cuerdas trabados o anudados en forma de malla, que se sumerge en un cuerpo de agua y puede recoger toda clase de peces. La ilustración no podía ser más idónea para los discípulos de Jesús, algunos de los cuales habían sido pescadores. Sabían muy bien que la ley mosaica estipulaba que algunos peces, por no tener aletas y escamas, eran inmundos y no se podían comer.

Mateo 18:23-35
La situación que llevó a que Jesús pronunciase la ilustración se expone en Mateo 18:21, 22, y la aplicación aparece en el versículo 35. Pone de relieve lo pequeñas que son las deudas de nuestros semejantes en comparación con lo que nosotros le debemos a Dios. La ilustración graba en nosotros, humanos pecadores a los que Dios perdona una deuda tan grande por medio del sacrificio de Cristo, la necesidad de ser misericordiosos con los pecados relativamente insignificantes que nuestro prójimo comete contra nosotros. Un denario equivalía al jornal de un día de trabajo, por lo que cien denarios —la deuda menor— equivaldrían a una tercera parte del jornal de un año. Diez mil talentos de plata —la deuda mayor— equivalían a sesenta millones de denarios, una cantidad que costaría miles de años de vida recaudarla. Se puede apreciar la enormidad de lo que se debía al rey si se piensa que, según Josefo, los impuestos que pagaban en conjunto las provincias de Idumea, Judea y Samaria, así como otras ciudades, en su día ascendían a seiscientos talentos al año; Galilea y Perea pagaban doscientos. El propio Jesús expresa en el versículo 35 el principio que encierra la parábola: “Del mismo modo también tratará mi Padre celestial con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su hermano”.

Mateo 20:1-16
La ilustración es parte de la respuesta de Jesús a la pregunta de Pedro registrada en Mateo 19:27: “¡Mira! Nosotros hemos dejado todas las cosas y te hemos seguido; ¿qué habrá para nosotros, realmente?”. Nótese también Mt 19:30 y 20:16. La época de la vendimia es un período de gran inquietud para los propietarios de viñedos. A algunos obreros se les contrataba para todo el tiempo que duraba la cosecha; otros eran contratados dependiendo de la necesidad. El que se pagara el jornal al final del día estaba en armonía con la ley mosaica; era una necesidad para los trabajadores pobres. (Le 19:13; Dt 24:14, 15.) El denario, lo que se pagaba por el trabajo de un día, era una moneda romana de plata cuyo valor actual sería de unos 0,74 centavos (E.U.A.). En el siglo I E.C., los judíos dividían el día desde la salida hasta la puesta del Sol en doce partes iguales; por lo tanto, la hora tercera sería aproximadamente desde las 8 hasta las 9 de la mañana; la hora sexta, desde las 11 hasta el mediodía; la hora nona, desde las 14 a las 15 horas, y la hora undécima, desde las 16 hasta las 17 horas.

Mateo 21:28-31
Esta ilustración, que se pronunció en el templo de Jerusalén, formaba parte de la respuesta de Jesús a las preguntas del versículo 23: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?”. Tras darles respuesta, Jesús se valió de algunas ilustraciones para mostrar a los caudillos religiosos qué clase de personas eran realmente. Jesús da la aplicación de su ilustración en los versículos 31 y 32. Muestra que a los principales sacerdotes y a los ancianos de influencia a los que estaba hablando se les podía comparar al primer hijo, pues profesaban servir a Dios, pero en realidad no lo hacían. Por otra parte, los recaudadores de impuestos y las rameras que creyeron a Juan el Bautista fueron como el segundo hijo; al principio rehusaron tajantemente servir a Dios, pero más tarde les pesó y cambiaron su derrotero.

Mateo 21:33-44
Pronunciada en el templo de Jerusalén solo tres días antes de que se diera muerte a Jesús. También pronunció esta ilustración en respuesta a la pregunta sobre quién le había dado autoridad. (Mr 11:27-33.) Los evangelios dicen que cuando Jesús terminó la ilustración, los líderes religiosos se dieron cuenta de que estaba hablando de ellos. (Mt 21:45; Mr 12:12; Lu 20:19.) La cerca de la viña tal vez fuese de piedra (Pr 24:30, 31) o quizás un seto de arbustos. (Isa 5:5.) El depósito para el vino se solía excavar en la roca y constaba de dos niveles, de modo que el mosto fluía del superior al inferior. La torre era un lugar de vigilancia para el guarda de la viña, que tenía que protegerla de ladrones y animales. En algunos casos los cultivadores contratados recibían cierta porción de los frutos, y en otros pagaban un alquiler en dinero o concordaban en dar al dueño una cantidad determinada del producto, como parece ser el caso de la ilustración. Al dar muerte al hijo, el heredero, quizás pensaran en apropiarse de la viña, puesto que el que la plantó se hallaba fuera del país. En Isaías 5:1-7 se dice que la “viña de Jehová” es “la casa de Israel”. Como lo muestran los escritores de los evangelios, Jesús citó el Salmo 118:22, 23 como una clave para entender la ilustración.

Mateo 22:1-14
Como indica el versículo 1, esta ilustración es una continuación de lo antedicho, y forma parte de la respuesta de Jesús a la pregunta acerca de la autoridad con qué efectuaba su obra. (Mt 21:23-27.) Para su aplicación, los versículos 2 y 14 dicen : "El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un hombre, un rey, que hizo un banquete de bodas para su hijo; Porque hay muchos invitados, pero pocos escogidos”. Unos meses antes, Jesús había puesto una ilustración parecida: una gran cena a la que se había invitado a muchas personas, pero estas declinaron la invitación alegando diversas ocupaciones, y así menospreciaron al anfitrión. (Lu 14:16-24.) En esta ocasión, unos tres días antes de su muerte, Jesús no solo se refiere al desinterés de los invitados por acudir, sino al espíritu asesino de algunos de ellos. El haber matado a los representantes del rey equivalía a rebelión, por lo que los ejércitos del rey dieron muerte a los asesinos y quemaron su ciudad. Tratándose de una boda real, era de esperar que el anfitrión proporcionase a los invitados una prenda de vestir especial para una ocasión tan señalada. En tal caso, si alguno de los invitados no la llevaba puesta, indicaría que se la había rechazado al rey cuando este se la ofreció.

Mateo 25:1-13
Esta ilustración concerniente al “reino de los cielos” forma parte de la respuesta de Jesús a la pregunta de sus discípulos registrada en Mateo 24:3. El propósito de la ilustración se muestra claramente en Mateo 25:13 y dice : " Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora. " En aquellos días, una costumbre muy señalada en las ceremonias de boda era el recorrido solemne que hacía la novia desde la casa de su padre hasta la del novio o la del padre del novio. El novio, vestido con sus mejores galas y acompañado de sus amigos, salía de su casa al atardecer en dirección a la casa de los padres de la novia. Desde allí se encaminaba hacia la que sería su casa, acompañado de músicos, cantores y, por lo general, de personas que portaban lámparas. A lo largo del recorrido, el cortejo nupcial despertaba gran interés en la gente y algunos hasta se sumaban al grupo, en particular las jóvenes vírgenes, que solían llevar lámparas de aceite. (Jer 7:34; 16:9; Isa 62:5.) Como no había prisas, el cortejo podía entretenerse hasta muy tarde, de modo que quienes estuviesen esperando a su paso se quedasen dormidos. Los cantos y la alegría del grupo se podía escuchar a una buena distancia, y quienes oían la algarabía solían gritar: “¡Aquí está el novio!”. Una vez que el novio y su séquito entraban en la casa y cerraban la puerta, era demasiado tarde para cualquier invitado que se hubiese retrasado. El aceite de las lámparas que se llevaban durante el recorrido tenía que reponerse con cierta frecuencia.

Mateo 25:14-30
Jesús pronunció esta ilustración acerca de un hombre que estaba a punto de viajar al extranjero ante cuatro de sus discípulos solo tres días antes de su muerte; no mucho después ascendió a los cielos. También forma parte de la respuesta de Jesús a la pregunta registrada en Mateo 24:3. (Mr 13:3, 4.) A diferencia de la ilustración de las minas, en la que a cada esclavo solo se le dio una mina, aquí los talentos se dan “a cada uno según su propia habilidad”. (Lu 19:11-27.) El talento de plata al que parece hacer referencia la ilustración equivalía a lo que un trabajador de aquellos días podía ganar en catorce años. Todos los esclavos debían interesarse en la hacienda de su amo y negociar de modo diligente y sabio con los bienes del amo puestos a su cuidado. Si no deseaban aumentar ellos mismos los bienes del amo, debían entregar el dinero a los banqueros para que no fuese completamente improductivo y al menos generase intereses. Pero el esclavo inicuo e indolente ocultó en la tierra el talento que se le encargó, obrando así en contra de los intereses de su amo.

Mateo 25:31-46
Como se dice en los versículos 31, 32, 41 y 46, lo que se ilustra aquí es la separación y el juicio de las personas de las naciones cuando el Hijo del hombre llega en su gloria. Esta ilustración es parte de la respuesta de Jesús a la pregunta de sus discípulos concerniente a la ‘señal de su presencia y de la conclusión del sistema de cosas’. (Mt 24:3.) En el Oriente Medio, las ovejas y las cabras solían pacer juntas, y al pastor no le suponía ninguna dificultad separar unas de otras. En las referencias de Jesús a las cabras no hay ninguna intención peyorativa respecto al animal. (En el día anual de expiación se derramaba la sangre de una cabra por los pecados de Israel.) Por consiguiente, se alude a las cabras para representar a una determinada clase de personas, así como las ovejas representan a otra. La “derecha”, donde se coloca a las “ovejas”, es un lugar de honor. (Hch 2:33; Ef 1:19, 20.) La “izquierda”, donde se coloca a las “cabras”, representa un lugar de deshonra. (Compárese con Ec 10:2.) Nótese que las “ovejas”, colocadas a la derecha del entronizado Hijo del hombre, no son los “hermanos” de Jesucristo, pues se dice que las “ovejas” los tratan con bondad. (Mt 25:34-40; Heb 2:11, 12.)

Lucas 10:30-37
El contexto, Lucas 10:25-29, muestra que la ilustración se dio en respuesta a la pregunta: “¿Quién, verdaderamente, es mi prójimo?”. La conclusión apropiada que puede sacarse de la ilustración se muestra en los versículos 36 y 37. El camino de Jerusalén a Jericó pasaba a través de un terreno agreste y solitario, y era escenario de frecuentes robos. Era tan peligroso que con el tiempo se apostó allí una guarnición para proteger a los viajeros. Jericó estaba a unos 23 Km. al ENE. de Jerusalén. Con el fin de identificar al “prójimo” al que la Ley mandaba que se manifestase amor, Jesús indicó cómo reaccionaron un sacerdote y un levita cuando vieron al hombre que había sido asaltado, golpeado y abandonado medio muerto en el camino. Los sacerdotes tenían la asignación de ofrecer los sacrificios en el templo de Jerusalén y los levitas los ayudaban. Los samaritanos aceptaban la Ley tal como estaba expresada en el Pentateuco, pero los judíos no los consideraban su prójimo, de hecho, no se trataban con ellos. (Jn 4:9.) Sentían un gran desprecio hacia los samaritanos (Jn 8:48), y algunos judíos los maldecían en público en sus sinagogas y diariamente le oraban a Dios que los samaritanos no fuesen partícipes de la vida eterna. El aceite y el vino, derramados sobre las heridas del hombre de la ilustración, se solían usar con propósitos curativos. Los dos denarios que el samaritano le dejó al mesonero para que cuidase del hombre eran aproximadamente el salario de dos días. (Mt 20:2.)

Lucas 11:5-8
La ilustración fue parte de la respuesta que Jesús dio a sus discípulos cuando le pidieron que les enseñase a orar. (Lu 11:1-4.) Como se muestra en los versículos 9 y 10, la lección que debe extraerse no es que Dios se moleste por nuestras peticiones, sino que Él espera que sigamos pidiendo. La hospitalidad es un deber con el que las personas de Oriente Medio cumplen de manera sobresaliente. Aun si el huésped llegaba inesperadamente a medianoche, quizás debido a lo imprevisible de los viajes en aquel entonces, su anfitrión se sentía impelido a darle de comer. Puesto que a menudo era difícil determinar con exactitud cuánto pan necesitaría cocer un amo de casa, solían prestárselo entre los vecinos. En este caso, el vecino ya se había acostado. Como algunos hogares, especialmente los de los pobres, tan solo consistían en una habitación grande, levantarse significaba tener que molestar a toda la familia, de ahí que el hombre estuviese remiso a atender la petición.

Lucas 12:16-21
La ilustración fue parte de la respuesta de Jesús a un hombre que le pidió que mediase en una cuestión de herencia. Como se muestra en el versículo 15, la idea que se hace resaltar es que “hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee”. Compárese con lo que Jesús continuó diciendo a sus discípulos, empezando en el versículo 22. La Ley prescribía que el hijo primogénito heredase dos partes del patrimonio. (Dt 21:17.) Parece ser que la disputa se había originado por no haber prestado atención a este precepto legal, de ahí que Jesús previniera contra el espíritu de codicia.

Lucas 13:6-9
Pronunciada a finales del año 32 E.C., tres años completos después del bautismo de Jesús. Se acababa de dar el informe acerca de que Pilato había matado a algunos galileos. Jesús también había citado el caso de la muerte de dieciocho personas sobre las que se había desplomado la torre de Siloam, y le dijo al pueblo que, a menos que se arrepintiesen, todos serían destruidos. (Lu 13:1-5.) Luego pronunció esta ilustración. Era común plantar higueras y olivos en los viñedos, repartidos a cierta distancia entre sí, de manera que si un año los viñedos no producían suficiente, aun así hubiese algún ingreso. Los árboles nuevos que crecían de esquejes solían producir por lo menos unos cuantos higos a los dos o tres años. El paralelo entre los tres años que se mencionan en la ilustración y los tres años que Jesús había pasado en su ministerio parece ser significativo. Desde lejos el árbol parecía productivo, pero era engañoso. Como artículo gravado con impuestos, representaba una carga, de modo que merecía ser cortado.

Lucas 14:16-24
Los versículos 1 al 15 dan el marco; la ilustración se relató en una comida a un invitado que dijo: “Feliz es el que coma pan en el reino de Dios”. Era costumbre notificar a los que previamente habían sido previamente invitados a una fiesta en qué momento estaría lista la comida. Los que pidieron que se les dispensara de esta gran cena prefirieron seguir tras otros intereses, que por lo general habrían parecido normales. Sin embargo, sus respuestas mostraron que no tenían un verdadero deseo de estar presentes y que tampoco tenían la consideración apropiada a su anfitrión. Aquellos a quienes se invitó después —pobres, lisiados, cojos, ciegos y otros a los que finalmente se hizo entrar— fueron personas que el mundo en general consideraba indignas.

Lucas 15:3-7
Lucas 15:1, 2 muestra que Jesús puso la ilustración debido a que los fariseos y escribas murmuraban porque recibía a pecadores y recaudadores de impuestos. Mateo 18:12-14 registra una ilustración similar dada en una ocasión diferente. A los recaudadores de impuestos, en particular los que eran judíos, se les odiaba debido a que trabajaban para el sistema tributario de los odiados romanos. Se les trataba con desprecio. Para los que escuchaban a Jesús era fácil relacionar la ilustración de la oveja perdida con sucesos cotidianos. Una oveja perdida está indefensa, y es el pastor el que la busca a fin de recobrarla. El gozo que se produce en el cielo por el pecador que se arrepiente contrasta notablemente con la murmuración de los escribas y fariseos al ver el interés de Jesús por tales personas.

Lucas 15:8-10
El contexto se halla en Lucas 15:1, 2, y la ilustración sigue a la de la oveja perdida. El versículo 10 indica : “ Así, les digo, surge gozo entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” Un dracma equivalía casi al sueldo de un día. Sin embargo, puede que esta moneda perdida haya tenido un valor especial, quizás como parte de una colección de diez, o tal vez por ser una herencia o parte de una sarta apreciada que se usaba como ornamento. Era necesario encender una lámpara para buscarla debido a que la abertura para la luz de la casa, si acaso había alguna, solía ser muy pequeña. Además, el barrer facilitaría la búsqueda debido a que por lo general el suelo era simplemente de barro.

Lucas 15:11-32
Los fariseos y escribas estaban murmurando porque Jesús recibía a los recaudadores de impuestos y pecadores y comía con ellos. Jesús contestó poniendo las ilustraciones de la oveja perdida y la moneda perdida, seguidas de la del hijo pródigo. De acuerdo con la ley judía, la herencia del hijo más joven era la mitad de la del hermano mayor. (Dt 21:17.) Tal como el hijo más joven se había ido a un país lejano, así veían los judíos a los recaudadores de impuestos: como personas que les habían dejado para ponerse al servicio de Roma. Verse obligado a trabajar de porquerizo era degradante para un judío, puesto que estos animales eran inmundos según la Ley. (Le 11:7.) A su regreso a casa, el hijo más joven pidió que se le aceptase, no como hijo, sino como asalariado. Tal hombre no era ni siquiera parte de la hacienda, como era el caso de los esclavos, sino que era un forastero al que solo se le contrataba por un día. (Mt 20:1, 2, 8.) El padre pidió una vestidura para el hijo más joven, la mejor. No se trataba de una simple prenda de vestir, sino que es probable que fuera una vestidura bordada lujosamente, como la que se ofrecía a un huésped distinguido. El anillo y las sandalias posiblemente eran distintivos de dignidad propios de un hombre libre.

Lucas 16:1-8
La lección que puede extraerse de la ilustración se declara en los versículos 9 al 13. Pues dice el versiculo : " Háganse amigos por medio de las riquezas injustas, para que, cuando las tales fallen, se los reciba en los lugares de habitación eternos. La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho. Por lo tanto, si ustedes no han demostrado ser fieles en lo que tiene que ver con las riquezas injustas, ¿quién les encomendará lo que es verdadero? Y si no han demostrado ser fieles en lo que tiene que ver con lo ajeno, ¿quién les dará lo que es para ustedes mismos? Ningún sirviente de casa puede ser esclavo de dos amos; porque, u odiará al uno y amará al otro, o se adherirá al uno y despreciará al otro. No pueden ser esclavos de Dios y de las Riquezas”. Al mayordomo se le encomia, no por su injusticia, sino por su sabiduría práctica. El mayordomo estaba al cargo de los asuntos de su amo; se trataba de una posición de gran confianza. (Gé 24:2; 39:4.) En la ilustración de Jesús, el que se despidiese al mayordomo significaba que iba a tener que dejar la casa y quedarse sin ningún medio de mantenimiento. El que rebajase las deudas a los deudores de su amo no le proporcionó dinero, pero su propósito era ganar amigos que pudieran favorecerle en el futuro. Cien medidas de bato de aceite equivalían a 2.200 l., y cien medidas de coro de trigo, a 22.000 l.

Lucas 16:19-31
El contexto, que se encuentra en Lucas 16:14, 15, muestra que los fariseos, amadores del dinero, estaban escuchando y hacían gestos de desprecio. Pero Jesús les dijo: “Ustedes son aquellos que se declaran a sí mismos justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que entre los hombres es encumbrado, cosa repugnante es a la vista de Dios”. El atavío de “púrpura y lino” que llevaba puesto el hombre rico era propio de príncipes, nobles y sacerdotes (Est 8:15; Gé 41:42; Éx 28:4, 5), y era muy costoso. El Hades, lugar al que fue el hombre rico, es el sepulcro común de la humanidad. Las palabras de Revelación 20:14 demuestran que el Hades mencionado en la parábola no podía ser un lugar de fuego ardiente, pues allí dice que la muerte y el Hades fueron arrojados al “lago de fuego”. Tanto la muerte del hombre rico como su estancia en el Hades tienen un sentido figurado, y así, en sentido figurado, es como se habla muchas veces de la muerte en las Escrituras. (Lu 9:60; Col 2:13; 1Ti 5:6.) Por consiguiente, el hombre rico experimentó tormento mientras se hallaba en una condición de muerte figurativa, porque de hecho estaba vivo en carne y hueso. El fuego se utiliza en la Palabra de Dios como símbolo de sus mensajes de juicio ardientes (Jer 5:14; 23:29), por lo que la obra de sus profetas al proclamar dichos juicios ‘atormentó’ a los opositores de Dios y de sus siervos. (Rev 11:7, 10.) El nombre Lázaro es una forma helenizada de su correspondiente hebreo, Eleazar, que significa “Dios Ha Ayudado”. Al parecer, los perros que lamían sus úlceras eran perros que deambulaban por las callejuelas de la ciudad y a los que se consideraba inmundos. El que Lázaro estuviese en la posición del seno de Abrahán indicaba que se hallaba en una posición favorecida (compárese con Jn 1:18), pues esta figura metafórica se toma de la costumbre de reclinarse a la mesa para comer, de tal manera que la persona podía reclinarse y acomodarse en el seno de un amigo. (Jn 13:23-25.)

Lucas 17:7-10
La conclusion y la leccion es : “ Así también ustedes, cuando hayan hecho todas las cosas que se les hayan asignado, digan: ‘Somos esclavos que no servimos para nada. Lo que hemos hecho es lo que deberíamos haber hecho’”.”(Lucas 17:10) Los esclavos que trabajaban en los campos de su amo con frecuencia también le servían la cena. No solo era normal que esperaran hasta que su amo hubiese comido antes de hacerlo ellos, sino que solían disputarse el honor de servirle. No se veía como una carga adicional, sino como un derecho de su amo.

Lucas 18:1-8
Tal como dice el versículo 1, la ilustración se puso “respecto a lo necesario que les era orar siempre y no desistir”. Los versículos 7 y 8 también muestran la aplicación. Esta ilustración, que subrayaba la importancia de la oración, fue particularmente apropiada en vista de lo que se menciona en los versículos 20 al 37 del capítulo anterior. Parece ser que el juez no estaba relacionado con ningún tribunal judío. En el primer siglo había cuatro tribunales judíos. 1) El tribunal del pueblo, compuesto por tres hombres; 2) un tribunal compuesto por siete ancianos del pueblo; 3) los tribunales menores que había en Jerusalén, compuestos por 23 personas cada uno, que también estaban en las ciudades medianamente grandes de toda Palestina, y 4) el tribunal principal, el gran Sanedrín, que se componía de 71 miembros, con su sede en Jerusalén y con autoridad sobre toda la nación. Pero el juez de la ilustración no encaja con el sistema judicial judío, en el que al menos oficiaban tres hombres en el tribunal; por lo tanto, debe corresponder con uno de los jueces o magistrados policiales nombrados por los romanos. Se dice con claridad que este juez ni temía a Dios ni le preocupaba la opinión pública. La ilustración no dice que Dios es como el juez injusto; más bien, contrasta a Dios con el juez. Si este finalmente hizo lo que era justo, ¡con cuánta más razón lo hará Dios! La persistencia de la viuda hizo que el juez injusto actuara; de la misma manera, los siervos de Dios deben persistir en la oración. Dios, que es justo, contestará su oración haciendo que se haga justicia.

Lucas 18:9-14
El marco y el objetivo de la ilustración se hallan en los versículos 9 y 14, respectivamente; pues dice : " Pero habló esta ilustración también a algunos que confiaban en sí mismos como justos, y que consideraban como nada a los demás; 14 Les digo: Este hombre bajó a su casa probado más justo que aquel; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado”.” Los que iban al templo a orar no entraban en el Santo ni en el Santísimo, pero podían entrar en los patios de alrededor. Los judíos que iban con este fin probablemente permanecían en el patio exterior, llamado atrio de las mujeres. Los fariseos eran orgullosos y se creían de sí mismos que eran justos, por lo que miraban a los demás con desprecio. (Jn 7:47, 49.) Ayunaban dos veces a la semana, aunque no lo exigía la ley mosaica. Se dice que escogían para ayunar los días que había mercado —cuando muchas personas estaban en la ciudad—, también cuando se efectuaban servicios especiales en las sinagogas y se reunía el Sanedrín local; así todos podrían ver su piedad. (Mt 6:16; 10:7(la nota).) A los recaudadores de impuestos judíos se les permitía ir al templo, pero se les odiaba por estar al servicio de Roma.

Lucas 19:11-27
Pronunciada camino de Jerusalén, adonde Jesús se dirigía por última vez, en el año 33 E.C. (Lu 19:1, 28.) Como se dice en el versículo 11, se pronunció la ilustración porque “ellos se imaginaban que el reino de Dios iba a exhibirse instantáneamente”. En el Imperio romano era corriente que una persona de nacimiento noble viajase a Roma en busca de poder real. Arquelao, el hijo de Herodes el Grande, viajó a Roma con este propósito, pero los judíos enviaron 50 embajadores a la corte de Augusto con cargos contra él para frustrar su solicitud de poder. La mina de plata que inicialmente se entregó a cada esclavo —cuyo valor actual se cifra en 65,40 dólares (E.U.A.)— equivalía en aquel entonces al sueldo de ochenta y ocho días.

Glorificar a Dios

Posté le 29.03.2008 par hermanogitano
Pintar un buen cuadro es todo un arte.
Imagenemosnos un hombre que esta en un museo y esta delante de un cuadro y lo esta mirando y de repente, otro senor le dice : ''Quitate de aqui ! No veo nada!''
Sin embargo, el hombré le dice : ''Pero Senor, de este cuadro soy el autor''.
Sin embargo el senor le dice ahora : ''Puede ser! Pero lo que me interessa es el cuadro no su autor.''
Os podeis imaginar el afrento y la pena que tuviera que sentir aquel pintor.
Ahora bien, Jehova no a hecho un cuadro, sino, ''el cielo y la tierra,
los mares y todo lo que se mueve en ellos''(Salmo 69:34).
Sin embargo aunque el Hombre admira la creacion, rara vez alaba a su creador.
La humanidad, en general no quiere saber nada de Dios, es decir, aunque algunos crean en el, no quieren saber mas nada aparte de lo que ya saben por el momento.
Y claro esta, de El, no saben ni su personalidad ni siquiera de su proposito para el Hombre.
Peor aun, hasta milles de gente creen en la evolucion.

Ahora bien, como glorificar a Jehova ?

Salmo 104:24 dice : “¡Cuántas son tus obras, oh Jehová! Con sabiduría las has hecho todas. La tierra está llena de tus producciones.”
Y es verdad que, su bella y sabia Creacion, aunque innanimada, no a dejado ni dejara de alabarlo.
Aprender de ella no solamente nos sera practiquo, sino que tambien, podremos saber mucho mas acerca de Jehova.
Un ejemplo de eso es : la Hyena.
Aunque un animal no muy admirado por la mayoria de las personas, tiene una particularidad que nos interessa en cuanto a la personalidad de Jehova.
Si, es el humor.
Jehova tiene el sentido del humor.
Ademas Jehova es el ''Dios feliz''(1 Timoteo 1:11).
Pero, tambien, la paloma, el gorila, la osa, el leon, el aguila y otros mas, hacen saber de el, que es un Dios tierno y carinoso, apacible pero tambien fuerte, preparado para proteger a los suyos, tambien justo y valiente y sabio.
Tambien, una bella puesta de sol o un lago verde-azuleado en la boca de un volcan.
Tambien el pelo de mamiferos como el leopardo y las plumas de las aves hacen saber de el que es un Dios que admira la belleza.

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el cultivador” dice Juan 15:1.
Jesús comparó a sus discípulos con los sarmientos de la vid.
Así como los sarmientos de una vid literal reciben su fuerza del tronco principal, los discípulos de Cristo deben permanecer en unión con él.
“Separados de mí ustedes no pueden hacer nada”, dijo Jesús (Juan 15:5).
Los viticultores cultivan una vid por su fruto, y Jehová espera que su pueblo produzca fruto espiritual, lo cual le reporta satisfacción y lo glorifica a Él, el Cultivador de la vid
“Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto y demuestren ser mis discípulos.”(Juan 15:8)
Entonces, nosotros, humanos imperfectos, podemos alabar a Dios...llevando mucho fruto espiritual y continuando siendo sus discipulos.

¿De qué manera llevamos mucho fruto?
Mateo 9:35-36 dice “Y Jesús emprendió un recorrido de todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas y predicando las buenas nuevas del reino y curando toda suerte de dolencia y toda suerte de mal. Al ver las muchedumbres, se compadeció de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor.”
Entonces, siguiendo el ejemplo de Cristo, tenemos que ir predicando con entusiasmo las “buenas nuevas del reino” y uniéndonos con ello a todas las cosas creadas en ‘informar’ acerca de “las cualidades invisibles” de Dios (Mateo 24:14; Romanos 1:20).
Además, de este modo todos tenemos una participación, sea directa o indirecta, en hacer nuevos discípulos que se incorporen al coro de alabanza a Jehová Dios.
Jesus se compadecio de la gente que no tenian guia espiritual.
Entonces, siguiendo su ejemplo tambien, cultivemos el fruto que produce el espíritu santo en nosotros y procuremos imitar las superlativas cualidades divinas (Gálatas 5:22, 23; Efesios 5:1; Colosenses 3:10).
De esta forma, nuestra conducta diaria glorifica a Dios.

Juan 6:15 dice : ‘’Por lo tanto, Jesús, sabiendo que estaban a punto de venir y prenderlo para hacerlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él solo.’’
Vemos bien que aunque hubiera podido ser un buen rey en la tierra puesto que tenia muchos poderes milagrosos, el no quiso ser rey.
Su meta principal era lo que el mismo dijo en Juan 4:34 “ Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra.”
Cual era pues la voluntad de Jehova ?
Juan 6:40 dice : “ Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que contempla al Hijo y ejerce fe en él tenga vida eterna.”
Entonces, aunque sabemos que no podemos ver a Jesus hoy en dia, si podemos poner fe en el y entonces tener vida eterna al igual que los cristianos de los tiempos de Pablo citados en Hechos 19:1-7 que aunque no vieron a Cristo, si pusieron fe en las palabras inspiradas de Pablo.

Notamos que en la tierra, Jesus estaba '' curando toda suerte de dolencia y toda suerte de mal (Mateo 9:35). Jesucristo tenia el poder de ejecutar obras poderosas humanitarias.
Sin embargo, cuando fue terminada su vida en la tierra, dio enfasis a la predication diciendo a sus discipulos : ‘‘ Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, ...” (Mateo 28:19).

Camino a la vida

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano
En Africa, casi todo el mundo coincide en que es importante adorar a Dios. Sin embargo, la gente no se pone de acuerdo en cuanto a la forma correcta de hacerlo. Unos van a la mezquita, otros a algún santuario tradicional, y otros a la iglesia. Pero sería un error pensar que en África hay solo tres religiones. Por ejemplo, entre los musulmanes hay muchas leyes y creencias distintas. Además, la religión tradicional cambia mucho de un lugar a otro. Y entre las iglesias que afirman ser cristianas, la falta de unidad es aún mayor. Aparte de las religiones principales, en África hay miles de iglesias independientes.

Nuestra religión debe basarse en la verdad

¿Por qué adora la gente a Dios de maneras tan distintas? La mayoría de las personas heredan la religión que tenían sus padres. Además, los acontecimientos del pasado también influyen en la religión que hoy practica la gente. El libro The Africans—A Triple Heritage (Los africanos: herencia triple) dice: “El islam se extendió al norte del Sahara mediante la guerra, [...] el cristianismo se extendió al sur del Sahara del mismo modo. Si al norte del Sahara el islam se propagó por medio de la espada, al sur el cristianismo se propagó por medio del fusil”. Casi todos nosotros pensamos que nuestra religión le agrada a Dios. Pero una religión no es correcta solo porque nuestros padres la hayan practicado o porque otro país se la haya impuesto a nuestros antepasados.

Aunque todas las religiones afirman que ofrecen guía confiable en cuanto a servir a Dios, sus ideas son muy diferentes. Tienen enseñanzas muy distintas con respecto a quién es Dios y lo que él espera de nosotros. Piense en lo siguiente: suponga que consigue un empleo en una gran empresa. En su primer día de trabajo, el jefe está fuera, así que usted les pregunta a tres empleados lo que debe hacer. El primero le dice que el jefe quiere que se ponga a barrer el suelo; el segundo le dice que pinte el edificio, y el tercero, que debe repartir el correo.

Luego usted les pregunta cómo es el jefe. El primero le dice que es un hombre alto, joven y muy estricto. El segundo afirma que es bajito, de edad avanzada y amable. El tercero le dice que el jefe no es un hombre, sino una mujer. Seguramente, usted va a llegar a la conclusión de que alguno no le dice la verdad. Si desea conservar su nuevo empleo, probablemente tratará de averiguar quién es en realidad su jefe y lo que espera de usted.

Lo mismo sucede con la religión. Como hay tantas ideas en cuanto a quién es Dios y lo que pide de nosotros, tenemos que asegurarnos de que nuestra forma de adorarle esté de acuerdo con la verdad. Ahora bien, ¿cómo podemos averiguar la verdad acerca de Dios?

¿Como podemos conocer a Dios? ¿Es necesario examinar todas las enseñanzas de las muchas religiones que hay? Sería imposible. Y aun si lo lográramos, ¿cómo sabríamos qué enseñanzas son verdaderas?

En vista de todos los conceptos que existen acerca de Dios, está claro que necesitamos algo que nos indique lo que es cierto, una norma que toda la gente acepte. Pongamos un ejemplo: supongamos que surge una discusión en el mercado sobre la longitud de una tela. El vendedor asegura que tiene tres metros, pero al comprador le parece que es más corta. ¿Cómo puede resolverse el desacuerdo? Midiendo la tela con un metro.

¿Existe algún metro, es decir, alguna regla, que nos ayude a decidir en materia religiosa? Sí, la Biblia. Dios hizo que se escribiera para que en todas partes la gente pudiera aprender la verdad acerca de él. Se han impreso miles de millones de ejemplares de la Biblia, y ha sido traducida, en su totalidad o en parte, a más de dos mil cien idiomas. Prácticamente todo el mundo puede leer la verdad acerca de Dios en su propio idioma.

La Biblia es un valioso regalo de Dios. Explica asuntos que no conoceríamos de otro modo. Por ejemplo, habla de los seres que habitan en el mundo de los espíritus. Revela los pensamientos de Dios, su personalidad y su propósito. Relata la relación que ha tenido con la gente durante miles de años. Habla de acontecimientos que tendrán lugar en el futuro. Y muestra cómo encontrar el camino a la vida eterna.

Hay muchas razones por las que podemos creer que la Biblia es de verdad la Palabra de Dios. Una de ellas es que está de acuerdo con la ciencia. Por ejemplo, antiguamente la gente pensaba que la Tierra se sostenía sobre algo. En África occidental se creía que la Tierra estaba apoyada sobre una serpiente enroscada, con 3.500 anillos por encima de la Tierra y otros 3.500 por debajo. Sin embargo, un escritor bíblico escribió hace más de tres mil quinientos años que Dios está “colgando la tierra sobre nada”, y esto también lo dice la ciencia (Job 26:7).

La prueba más firme de que la Biblia en verdad proviene de Dios es el cumplimiento de sus predicciones, un cumplimiento que nunca falla. Dios es diferente de los seres humanos que afirman conocer lo que va a pasar; él sí conoce el futuro, y por eso lo que dice se cumple siempre.

En la antigüedad se cumplieron centenares de profecías bíblicas. Por ejemplo, con setecientos años de antelación, la Biblia predijo con exactitud que Jesús nacería en el pueblo de Belén, y así sucedió (Miqueas 5:2; Mateo 2:3-9). Entre muchas otras profecías acerca de Jesús, la Biblia también predijo que nacería de una virgen y que se le traicionaría por treinta piezas de plata. Dichas profecías también se cumplieron. Está claro que ningún ser humano podría haber hecho estas predicciones (Isaías 7:14; Zacarías 11:12, 13; Mateo 1:22, 23; 27:3-5).

Hay muchas profecías bíblicas que se están cumpliendo en nuestro tiempo. Aquí se muestran algunas de ellas:

● “Se levantará [en guerra] nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento.” (Lucas 21:10, 11.)

● Habría un “aumento del desafuero” (Mateo 24:12).

● “En los últimos días [...] los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, [...] desobedientes a los padres, [...] sin autodominio, feroces, sin amor del bien, [...] hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios.” (2 Timoteo 3:1-5.)

¿No le parece que en nuestro tiempo están ocurriendo estas cosas? La veracidad y la exactitud de las profecías bíblicas muestran que la Biblia no es un libro común y corriente. Es la Palabra inspirada de Dios (2 Timoteo 3:16).

¿Ha sido cambiada la Biblia?

Imagínese que usted es el propietario de una fábrica y que ha puesto una lista de normas para sus empleados. ¿Qué haría si un enemigo cambiara lo que usted ha escrito? ¿No corregiría lo que se hubiera cambiado? Pues Dios tampoco permite que la gente cambie la verdad de su Palabra, la Biblia.

Los que han tratado de cambiar las enseñanzas de la Palabra de Dios no lo han logrado. Al comparar la Biblia que tenemos hoy día con copias antiguas de ella, se ve que son iguales. Eso muestra que no ha sido cambiada con el paso del tiempo.

Camino a la vida II

Posté le 01.02.2008 par hermanogitano

“Entren por la puerta angosta —dijo Jesús—; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por él; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13, 14.) Según la Palabra de Dios, solo hay dos clases de religión: una verdadera y otra falsa; una acertada y otra equivocada; una que lleva a la vida y otra que lleva a la destrucción.

Algunas personas creen que a Dios le agradan todas las religiones, pero los siguientes textos bíblicos muestran que no es así:

● “Los hijos de Israel de nuevo procedieron a hacer lo que era malo a los ojos de Jehová, y empezaron a servir a los Baales y a las imágenes de Astoret y a los dioses de Siria y a los dioses de Sidón y a los dioses de Moab y a los dioses de los hijos de Ammón y a los dioses de los filisteos. De modo que dejaron a Jehová y no le sirvieron. Ante esto, la cólera de Jehová se encendió contra Israel.” (Jueces 10:6, 7.) Si adoramos a ídolos o a alguna deidad aparte del Dios verdadero, no tendremos la aprobación de Jehová.

● “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí. En vano me siguen adorando, porque enseñan como doctrinas mandatos de hombres.” (Marcos 7:6, 7.) Si quienes afirman adorar a Dios enseñan sus propias ideas en vez de lo que dice la Biblia, su adoración es inútil. Dios no la acepta.

● “Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad.” (Juan 4:24.) Nuestra adoración debe estar de acuerdo con la verdad de la Palabra de Dios.

El fruto de la religión falsa

¿Cómo se puede saber si a Dios le agrada o no una religión en concreto? Jesús dijo: “Todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible [...]. Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. En otras palabras, si una religión proviene de Dios, dará buen fruto; pero si proviene de Satanás, dará mal fruto (Mateo 7:15-20).

La religión verdadera produce personas que se aman entre sí y aman a los demás. La razón es que Jehová mismo es un Dios de amor. Jesús dijo: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. ¿Cumplen las religiones con este requisito de la adoración verdadera? (Juan 13:35; Lucas 10:27; 1 Juan 4:8.)

Tomemos como ejemplo el comercio de esclavos africanos. The New Encyclopædia Britannica dice: “Entre los años 650 y 1905, unos dieciocho millones de africanos fueron vendidos como esclavos en el mercado islámico del Sahara y en el del océano Índico. Transcurrida la mitad del siglo XV, los europeos comenzaron a traficar con esclavos en la costa oeste de África, y para 1867 se transportó en barco al Nuevo Mundo de siete a diez millones de africanos”.

¿Qué postura adoptó la religión durante aquella difícil época en África cuando hombres, mujeres y niños fueron separados a la fuerza de sus hogares y sus familias, encadenados, marcados con hierros calientes y vendidos como si fueran ganado? Bethwell Ogot escribe lo siguiente en el periódico Daily Nation, de Nairobi (Kenia): “Tanto el cristianismo como el islam creen en la unidad de los hombres y, sin embargo, las dos religiones han producido sociedades esclavistas llenas de prejuicio racial. [...] Debemos admitir la culpa que compartimos cristianos y musulmanes, el Occidente y el Oriente Medio, y también reconocer la ceguera moral que provocó un inmenso sufrimiento a los africanos durante siglos”.

La religión y la guerra

La religión falsa ha mostrado su fruto podrido de otras maneras. Por ejemplo, aunque la Biblia manda ‘amar al prójimo’, los dirigentes religiosos de todo el mundo han promovido la guerra o le han dado todo su apoyo (Mateo 22:39).

Es un hecho bien conocido que en 1994 hubo monjas y sacerdotes que participaron en las matanzas de Ruanda. La religión también ha tenido un papel importante en otros conflictos de África. Por ejemplo, durante la sangrienta guerra civil de Nigeria, las religiones de los dos bandos animaron a la gente a luchar. Mientras se libraba esa guerra, un pastor dijo que los dirigentes eclesiásticos habían “abandonado la labor dada por Dios”. Y agregó: “Nosotros, que nos llamamos ministros de Dios, nos hemos convertido en ministros de Satanás”.

La Biblia dice casi lo mismo: “Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz. No es, por lo tanto, gran cosa el que sus ministros también sigan transformándose en ministros de justicia” (2 Corintios 11:14, 15). Tal como muchos hombres malvados fingen ser buenos, Satanás engaña a la gente con ministros que parecen ser justos, pero que llevan a cabo actos perversos y dan fruto podrido.

Los dirigentes religiosos de todo el mundo han predicado el amor, la paz y la bondad, pero han practicado el odio, la guerra y la maldad. La Biblia los describe bien con estas palabras: “Declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian” (Tito 1:16).

Hay que salir de “Babilonia la Grande”

Se puede ver lo que piensa Jehová de la religión falsa leyendo el libro bíblico de Revelación; allí se la describe como una mujer simbólica llamada “Babilonia la Grande” (Revelación 17:5). Note la descripción que hace Dios de ella:

● “La gran ramera [...] con quien los reyes de la tierra cometieron fornicación.” (Revelación 17:1, 2.) En vez de ser fiel a Dios, la religión falsa se ha metido en la política, en muchas ocasiones diciendo a los gobiernos lo que deben hacer.

● “En ella se halló la sangre de profetas y de santos y de todos los que han sido degollados en la tierra.” (Revelación 18:24.) La religión falsa ha perseguido y dado muerte a los siervos fieles de Dios, y ha sido la responsable de que hayan muerto millones de personas en las guerras.

● “Se glorificó a sí misma y vivió en lujo desvergonzado.” (Revelación 18:7.) La religión falsa tiene muchas riquezas con las que sus líderes viven lujosamente.

● “Por [su] práctica espiritista todas las naciones fueron extraviadas.” (Revelación 18:23.) Mediante la enseñanza falsa de que el alma no muere, la religión falsa ha abierto la puerta a toda clase de espiritismo y hechicería, y también ha fomentado el temor a los muertos y el culto a los antepasados.

La Biblia advierte a la gente que se separe de la religión falsa con estas enérgicas palabras: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas” (Revelación 18:4, 5).

Dentro de poco, Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa, será totalmente destruida. La Biblia dice: “En un solo día vendrán sus plagas: muerte y lamento y hambre, y será quemada por completo con fuego, porque fuerte es Jehová Dios que la juzgó” (Revelación 18:8). A fin de no recibir parte de sus plagas, debemos romper toda relación con la religión falsa y no tener nada que ver con sus prácticas, celebraciones y creencias, que desagradan a Dios. Es urgente que lo hagamos: ¡nuestra vida depende de ello! (2 Corintios 6:14-18.)

¿Qué aspecto tenía Jesús?

Posté le 31.01.2008 par hermanogitano
El testimonio de los historiadores laicos concerniente a la apariencia de Jesús está marcado grandemente por varios factores, que a su vez dan cuenta de las diferencias principales que se observan en la iconografía de Cristo.

Dos de ellos son la cultura de los países donde se realizaron las obras y la época en que se llevaron a cabo. Además, las creencias religiosas de los artistas y de sus clientes influyeron en las representaciones que se hicieron de Jesús.

En el transcurso de los siglos, maestros de la talla de Miguel Ángel, Rembrandt y Rubens se interesaron mucho por el físico de Cristo. Sus obras, cargadas a menudo de simbolismo y misticismo, han moldeado a buen grado el concepto que tiene el público en general de la fisonomía de Jesús. Ahora bien, ¿qué fundamentos tenían sus interpretaciones?

Con anterioridad a Constantino (emperador romano que nació en torno al año 280 y murió en el 337 de nuestra era), solía representarse a Jesús como joven “Buen Pastor” de pelo corto o de largos cabellos rizados. El libro Art Through the Ages (El arte a lo largo de los siglos) dice al respecto: “El tema del Buen Pastor se remonta, por vía del arte griego arcaico [pagano], a Egipto, si bien se convierte en el símbolo del fiel protector de la grey cristiana”.

Con el tiempo, la influencia pagana se agudizó aún más. “Jesús —agrega el libro— podía identificarse fácilmente con los dioses conocidos del mundo mediterráneo, en particular con Helios (Apolo), el dios sol [cuyo halo se aplicó con posterioridad a Cristo y luego a los “santos”], o, en su versión occidental romana, el Sol Invictus (Sol Invicto).” En un mausoleo descubierto bajo la basílica de San Pedro, de Roma, Jesús aparece de hecho como Apolo, “guiando por los cielos los caballos del carro solar”.

Pero esta representación juvenil no fue muy duradera. Adolphe Didron señala en su libro Christian Iconography (Iconografía cristiana) lo que ocurrió: “La figura de Cristo, en sus inicios juvenil, envejece de siglo en siglo [...] en consonancia con la mayor edad del cristianismo”.

Un texto del siglo XIII, que pretende ser una carta que dirige un tal Publio Léntulo al senado romano, contiene una descripción del físico de Jesús en la que se dice que tenía los “cabellos color avellana [castaño] claro, lisos hasta las orejas, luego rizados y con reflejos azulados y brillantes, sueltos sobre los hombros, y partidos en medio de la cabeza [...], barba abundante, del mismo tono que el cabello, poco larga, y algún tanto partida en medio del mentón; [...] con ojos verde [...] claro”. Este retrato ficticio influyó en multitud de artistas posteriores. No obstante, “cada época —afirma la New Catholic Encyclopedia— creó el tipo de Cristo que deseaba”.

Otro tanto cabe decirse de cada raza y religión. El arte religioso de las misiones en África, América y Asia representa al Cristo occidental de pelo largo, aunque a veces, según comenta la citada obra, se añadieron “rasgos autóctonos” a su apariencia.

Los protestantes también cuentan con sus artistas, que han interpretado el exterior de Jesús a su manera. En su libro Christ and the Apostles—The Changing Forms of Religious Imagery (Cristo y los apóstoles: las formas cambiantes de la imaginería religiosa), F. M. Godfrey señala: “El Cristo trágico de Rembrandt emana del espíritu protestante; aparece pesaroso, cadavérico, severo, [...] a imagen del alma protestante, introvertida y sacrificada”. Estos aspectos se reflejan en “la delgadez de Su cuerpo, la renunciación de la carne, la ‘humildad, el patetismo y la solemnidad’ con que concebía [Rembrandt] la epopeya cristiana”.

Sin embargo, veremos que el Cristo endeble, aureolado, afeminado, melancólico y de largos cabellos que suelen presentar las obras artísticas de la cristiandad no corresponde a la realidad y es, de hecho, muy diferente del Jesús bíblico.

Dado que Jesús, “el Cordero de Dios”, no tenía defecto alguno, debió de ser un hombre apuesto (Juan 1:29; Hebreos 7:26). Sin duda, no tendría siempre el aire melancólico que presenta en el arte popular. Aunque padeció muchas aflicciones, su carácter habitual reflejaba a la perfección el de su Padre, el “Dios feliz” (1 Timoteo 1:11; Lucas 10:21; Hebreos 1:3).

¿Tenía el cabello largo? Los únicos que no se cortaban el pelo ni bebían vino eran los nazareos. Dado que Cristo no era uno de ellos, debió de llevarlo bien recortado, como todo varón judío (Números 6:2-7). También bebía con moderación cuando estaba acompañado, lo que respalda la idea de que no era una persona adusta (Lucas 7:34). Hasta hizo vino milagrosamente en un banquete nupcial celebrado en Caná de Galilea (Juan 2:1-11). Y es patente que tenía barba, como lo atestigua una profecía referente a sus padecimientos (Isaías 50:6).

¿Qué sabemos de su tez y su fisonomía? Probablemente fueron semíticos. Habría heredado tales rasgos de su madre, María, que era judía y cuyos antepasados también eran judíos, descendientes de los hebreos. Así pues, seguramente tuvo la tez y los rasgos propios de los judíos.

Por lo visto, no se observaban grandes diferencias físicas entre Jesús y los apóstoles, pues a la hora de traicionarlo, Judas tuvo que besarlo para que lo identificaran sus enemigos. Como vemos, podía pasar inadvertido entre las multitudes. Y así lo hizo al menos en una ocasión, cuando viajó de incógnito desde Galilea hasta Jerusalén (Marcos 14:44; Juan 7:10, 11).

No obstante, algunos lectores han deducido que Cristo debió de ser de constitución débil. ¿Por qué razones? Por un lado, porque hubo que ayudarle a cargar con el madero de tormento. Además, de los tres hombres que sufrieron este suplicio, él fue el primero en morir (Lucas 23:26; Juan 19:17, 32, 33).

En desacuerdo con la tradición, la Biblia no indica que fuera endeble ni afeminado. Por el contrario, señala que, ya de joven, “siguió progresando en sabiduría y en desarrollo físico y en favor ante Dios y los hombres” (Lucas 2:52). La mayor parte de sus tres decenios de vida la dedicó a la carpintería, ocupación que no hubiera sido la indicada para alguien de complexión débil, máxime cuando no se contaba con la ayuda de la maquinaria moderna (Marcos 6:3). Asimismo expulsó del templo a las reses, las ovejas y los cambistas, a quienes además les volcó las mesas (Juan 2:14, 15). Estas acciones también muestran que era un hombre fuerte y varonil.

Durante los últimos tres años y medio que vivió en la Tierra, caminó centenares de kilómetros en sus viajes de evangelización. Sin embargo, ni una sola vez le recomendaron los discípulos que ‘descansara un poco’. Más bien, fue Jesús quien les dijo a ellos —algunos, recios pescadores— lo siguiente: “Vengan, ustedes mismos, en privado, a un lugar solitario, y descansen un poco” (Marcos 6:31).

“Todos los relatos evangélicos —señala la Cyclopædia de M’Clintock y Strong— indican [que] gozaba de una magnífica salud física.” Si así es, ¿por qué tuvieron que ayudarle a llevar el madero de tormento y por qué murió antes que los que padecían junto a él el mismo suplicio?

Un factor primordial es la terrible angustia que sufrió. Al aproximarse su ejecución, dijo: “En verdad, tengo un bautismo con que ser bautizado, ¡y cuán angustiado me siento hasta que quede terminado!” (Lucas 12:50). La angustia acabó convirtiéndose en “agonía” en su última noche: “Entrando en agonía, continuó orando más encarecidamente; y su sudor se hizo como gotas de sangre que caían al suelo” (Lucas 22:44). Jesús era consciente de que las perspectivas que tenía la humanidad de obtener vida eterna dependían de que él se mantuviera íntegro hasta la muerte. ¡Qué peso tan abrumador! (Mateo 20:18, 19, 28.) También sabía que el propio pueblo de Dios iba a ejecutarlo como criminal “maldito”. De ahí que le preocupara la deshonra que esto podía ocasionar a su Padre (Gálatas 3:13; Salmo 40:6, 7; Hechos 8:32).

Una vez traicionado, padeció una agresión tras otra. En un juicio simulado que se celebró a altas horas de la noche, las principales autoridades del país le escarnecieron, le escupieron y le dieron puñetazos. A fin de aportar un aire de legitimidad a aquel proceso nocturno, se celebró otro a primeras horas de la mañana, en el que lo interrogó Pilato; otro tanto hizo después Herodes, quien, al igual que sus soldados, se burló de él. Tras esto, volvió a manos de Pilato, que finalmente lo hizo flagelar. La flagelación romana no se limitaba a simples azotes. La revista The Journal of the American Medical Association la describe así:

“El instrumento habitual era un látigo corto [...] con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de diversa longitud, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos cortantes de hueso de oveja. [...] Cuando los soldados romanos flagelaban la espalda de la víctima con todas sus fuerzas, las bolas de hierro le ocasionaban contusiones profundas, y tanto las tiras de cuero como los huesos de oveja le desgarraban la piel y los tejidos subcutáneos. Durante el proceso de la flagelación, las laceraciones llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y formaban tiras temblorosas de carne sangrante.”

Es obvio que Cristo había ido perdiendo las energías mucho antes de desplomarse bajo el peso del madero que llevaba. De hecho, la citada revista añadió: “Las agresiones físicas y psíquicas por parte de judíos y romanos, así como la falta de comida, agua y sueño, también contribuyeron a su debilidad general. Así pues, ya antes de la crucifixión, el estado físico de Jesús era como mínimo grave y posiblemente crítico”.

¿Importa su exterior?

Tanto el retrato apócrifo que hizo Léntulo en su carta como las obras de los grandes artistas de antaño o los vitrales modernos, indican que a la cristiandad le apasiona todo lo que cautive las miradas. “Debe preservarse el excepcional poder evocador de la imagen de Jesucristo”, dijo el arzobispo de Turín, custodio de la polémica Sábana Santa.

No obstante, la Palabra de Dios omite deliberadamente dichos detalles ‘evocadores’ de su figura. ¿Por qué? Porque fácilmente distraerían la atención de lo que significa vida eterna: el conocimiento de la Biblia (Juan 17:3). El propio Jesús, nuestro modelo, ‘no miraba’, o consideraba importante, “la apariencia exterior de los hombres” (Mateo 22:16; compárese con Gálatas 2:6). Hacer hincapié en su imagen, cuando no hay ninguna mención de ella en los evangelios inspirados, es ir en contra del espíritu de estos. De hecho, como veremos en el artículo siguiente, su apariencia ya ni siquiera guarda semejanza con la forma humana.

[Nota]

Por supuesto, no hay nada malo en utilizar para el estudio bíblico ilustraciones que incluyan a Jesús, como las que aparecen con frecuencia en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. Estas no tienen la finalidad de generar misticismo, infundir temor o fomentar conceptos, símbolos o veneración contrarios a las Escrituras.

¿Podrá sobrevivir este mundo?

Posté le 31.01.2008 par hermanogitano
Ninguna otra generación ha oído hablar tanto acerca del fin del mundo. Muchos temen que el mundo termine en un desastre nuclear. Otros creen que la contaminación pudiera destruirlo. A otros les inquieta la posibilidad de que el caos económico haga que masas de la humanidad se lancen unas contra otras.

¿Es realmente posible que este mundo termine? Si es posible, ¿qué significaría eso? ¿Ha terminado alguna vez un mundo antes?

Sí, hubo un mundo que terminó. Considere al mundo que se hizo muy inicuo en los días de Noé. La Biblia explica: “El mundo de aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua”. La Biblia también dice: “[Dios] no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, sino que guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía”. (2 Pedro 2:5; 3:6.)

Note lo que significó y lo que no significó el fin de aquel mundo. No significó el fin de la humanidad. Noé y su familia sobrevivieron al Diluvio global. También subsistieron el planeta Tierra y los hermosos cielos estrellados. Lo que pereció fue “un mundo de gente impía”, un sistema de cosas inicuo.

Con el tiempo, a medida que la prole de Noé aumentó, se desarrolló otro mundo. Ese segundo mundo, o sistema de cosas, ha existido hasta nuestro mismo día. Su historia ha estado llena de guerras, delito y violencia. ¿Qué le sucederá a este mundo? ¿Podrá sobrevivir?

Después de decir que el mundo de los días de Noé fue destruido, el relato bíblico continúa así: “Por la misma palabra los cielos y la tierra que existen ahora están guardados para fuego”. (2 Pedro 3:7.) Sí, como lo explica otro escritor bíblico: “El mundo [el que existe hoy] va pasando”. (1 Juan 2:17.)

Lo que la Biblia dice no significa que la Tierra literal ni los cielos estrellados pasarán, tal como no pasaron en los días de Noé. (Salmo 104:5.) Más bien, este mundo, con sus “cielos”, o gobernantes bajo la influencia de Satanás, y con su “tierra”, o sociedad humana, será destruido como si fuera por fuego. (Juan 14:30; 2 Corintios 4:4.) Es tan seguro que este mundo, o sistema de cosas, perecerá como es seguro que pereció el mundo antediluviano. Jesucristo hasta dijo que la situación de “los días de Noé” fue ejemplo de lo que sucedería precisamente antes del fin de este mundo. (Mateo 24:37-39.)

Es significativo el hecho de que cuando Jesús habló de los días de Noé lo hizo en respuesta a esta pregunta de sus apóstoles: “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?”. (Mateo 24:3, Reina-Valera, 1934.) Los seguidores de Jesús sabían que este mundo terminaría. ¿Los atemorizaba esta perspectiva?

Al contrario; cuando Jesús describió sucesos que ocurrirían antes del fin del mundo instó a sus seguidores a regocijarse ‘porque su liberación se habría acercado’. (Lucas 21:28.) Sí, ¡se les libraría de Satanás y de su inicuo sistema de cosas y pasarían a un nuevo mundo pacífico! (2 Pedro 3:13.)

Pero ¿cuándo terminará este mundo? ¿Qué “señal” dio Jesús de su “venida, y del fin del mundo”?

La palabra griega traducida aquí “venida” es pa·rou·sí·a, y significa “presencia”, es decir, en realidad hallarse a la mano. Por eso, el ver “la señal” no significaría que Cristo estaría por venir, sino que ya habría regresado y estaría presente. Significaría que ya habría empezado a gobernar invisiblemente como rey celestial y que pronto pondría fin a sus enemigos. (Revelación 12:7-12; Salmo 110:1, 2.)

Jesús no dio sencillamente un acontecimiento como “la señal”. Describió muchos sucesos y situaciones de alcance mundial. Todos estos se presentarían durante el tiempo que los escritores de la Biblia llamaron “los últimos días”. (2 Timoteo 3:1-5; 2 Pedro 3:3, 4.) Considere algunas de las cosas que Jesús predijo que serían indicación de “los últimos días”.

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino.” (Mateo 24:7.) En tiempos modernos la guerra ha sido de mayor magnitud que en todo el pasado. Un historiador señaló lo siguiente: “La Primera Guerra Mundial [que empezó en 1914] fue la primera guerra ‘total’”. Sin embargo, la segunda guerra mundial fue mucho más destructiva. Y la guerra sigue causando daño por toda la Tierra. Sí, ¡las palabras de Jesús han tenido un cumplimiento dramático!

“Habrá escaseces de alimento.” (Mateo 24:7.) Después de la I Guerra Mundial vino un hambre que quizás fue la mayor de toda la historia. También hubo hambre terrible después de la II Guerra Mundial. Un azote de desnutrición afecta hasta a la quinta parte de la población de la Tierra, y es causa de la muerte de unos 14.000.000 de niños cada año. ¡Ciertamente ha habido “escaseces de alimento”!

“Habrá grandes terremotos.” (Lucas 21:11.) Como promedio, desde 1914 la cantidad de las personas que han muerto cada año debido a terremotos ha sido unas diez veces mayor que en siglos anteriores. Considere solo algunos de los principales temblores y la cantidad de muertes que causaron: 1920, China, 200.000; 1923, Japón, 140.000 (incluyendo a los desaparecidos); 1939, Turquía, 32.700; 1970, Perú, 66.800, y 1976, China, alrededor de 240.000 (o, según algunas fuentes, 800.000). ¡Ciertamente “grandes terremotos”!

“En un lugar tras otro pestes.” (Lucas 21:11.) Inmediatamente después de la I Guerra Mundial unos 21.000.000 de personas murieron de la gripe española. Science Digest informó: “Jamás en la historia había habido una calamidad mortífera más severa ni rápida”. Desde entonces, las enfermedades cardíacas, el cáncer, el SIDA y muchas otras plagas han causado la muerte de centenares de millones de personas.

“Aumento del desafuero.” (Mateo 24:12.) Se reconoce que desde 1914 nuestro mundo ha sido un mundo de crimen y violencia. En muchos lugares nadie se siente seguro en las calles, ni siquiera durante el día. Por la noche la gente permanece en sus hogares tras puertas cerradas con llave y aseguradas, con temor de salir.

Se predijeron muchas otras cosas para los últimos días, y todas también se están cumpliendo. Esto significa que el fin del mundo está cerca. Felizmente, sin embargo, habrá sobrevivientes. Después de decir que “el mundo va pasando”, la Biblia promete: “El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1 Juan 2:17.)

De modo que tenemos que aprender la voluntad de Dios y hacerla. Entonces podemos sobrevivir al fin de este mundo y disfrutar eternamente de las bendiciones del nuevo mundo de Dios. La Biblia promete que en aquel tiempo: “Dios [...] limpiará toda lágrima de [los] ojos [de la gente], y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. (Revelación 21:3, 4.)

¿Por qué permite Dios el sufrimiento?

Posté le 28.01.2008 par hermanogitano
En un país desgarrado por la guerra, hubo una terrible batalla que causó la muerte de miles de mujeres y niños. Todos estos civiles fueron enterrados en una fosa común rodeada de pequeñas cruces con una misma inscripción: “¿Por qué?”. Esa es la pregunta que más hacen quienes pasan por experiencias muy dolorosas. La hacen con tristeza cuando una guerra, una catástrofe, una enfermedad o un acto violento se lleva a sus seres queridos inocentes, destruye sus casas o los hace sufrir terriblemente de otras maneras. Quieren saber por qué les suceden esas desgracias.

¿Por qué permite Jehová Dios el sufrimiento? Si es todopoderoso, amoroso, sabio y justo, ¿por qué hay tanto odio e injusticia en el mundo? ¿Alguna vez se ha hecho usted esas preguntas?

¿Hay algo de malo en preguntar por qué permite Dios el sufrimiento? Algunos creen que si lo hacen demuestran que les falta fe o que no le tienen respeto a Dios. Sin embargo, al leer la Biblia, usted verá que hubo siervos fieles de Dios que hicieron preguntas parecidas. Por ejemplo, el profeta Habacuc le dijo a Jehová: “¿Por qué me obligas a ver tanta violencia e injusticia? Por todas partes veo sólo pleitos y peleas; por todas partes veo sólo violencia y destrucción” (Habacuc 1:3, Traducción en lenguaje actual).

¿Regañó Jehová al fiel profeta Habacuc por plantear esa cuestión? No, no lo regañó. En vez de eso, incluyó sus sinceras palabras en las Escrituras inspiradas. Además, lo ayudó a entender mejor el asunto y a aumentar su fe. Jehová desea hacer lo mismo por usted. Recuerde que la Biblia enseña que “él se interesa” por nosotros (1 Pedro 5:7). Dios odia mucho más que cualquier ser humano la maldad y el sufrimiento que esta causa (Isaías 55:8, 9). Entonces, ¿por qué hay tanto sufrimiento en el mundo?

Mucha gente de distintas religiones ha preguntado a sus líderes y maestros religiosos por qué sufrimos tanto. La respuesta que suelen darles es que esa es la voluntad de Dios y que él ya determinó hace mucho tiempo todo lo que iba a suceder, hasta las desgracias. A muchas personas les han dicho que los caminos de Dios son misteriosos o que Dios se lleva a la gente, incluso a los niños, para que estén con él en el cielo. Sin embargo, como usted ha aprendido, Jehová nunca causa nada malo. La Biblia dice: “¡Lejos sea del Dios verdadero el obrar inicuamente [o con maldad], y del Todopoderoso el obrar injustamente!” (Job 34:10).

¿Sabe por qué las personas cometen el error de culpar a Dios de todos los sufrimientos? En muchos casos, porque creen que el Dios todopoderoso es el gobernante de este mundo. No conocen una sencilla pero importante verdad que enseña la Biblia y que usted ya aprendió en el capítulo 3 de este libro. Nos referimos a que el verdadero gobernante de este mundo es Satanás.

La Biblia dice claramente que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”, el Diablo (1 Juan 5:19). ¿Verdad que eso lo explica todo? El mundo refleja la personalidad del espíritu invisible que “está extraviando [o engañando] a toda la tierra habitada” (Revelación [Apocalipsis] 12:9). Satanás actúa con engaño, odio y crueldad. Por eso el mundo, que se encuentra bajo su control, está lleno de engaño, odio y crueldad. Esa es la primera razón por la que hay tanto sufrimiento.

La segunda razón es que, como vimos en el capítulo 3, desde que el hombre se rebeló en el jardín de Edén, es imperfecto y pecador. Por lo tanto, le atrae el poder y lucha por obtenerlo, lo que ha traído guerras, opresión y sufrimiento (Eclesiastés 4:1; 8:9). La tercera razón por la que sufrimos es lo que la Biblia llama “el tiempo y el suceso imprevisto” (Eclesiastés 9:11). Como este mundo no está gobernado por Jehová, no cuenta con su protección. Así que la gente puede sufrir daño por encontrarse en cierto lugar en un mal momento.

Es un consuelo saber que Dios no causa el sufrimiento. Él no es el culpable de las guerras, los crímenes, la opresión ni las catástrofes naturales que tanto dolor nos producen. Pero aún tenemos que contestar la pregunta de por qué permite todo ese sufrimiento. Si es todopoderoso, está claro que tiene el poder para ponerle fin. Entonces, ¿por qué no lo hace? Como hemos llegado a conocer a Jehová y hemos visto que es un Dios amoroso, estamos seguros de que debe tener una buena razón (1 Juan 4:8).

Para averiguar por qué permite Dios el sufrimiento, debemos retroceder al momento en que comenzaron todos los problemas. Cuando Satanás consiguió que Adán y Eva desobedecieran a Jehová, surgió una importante cuestión. Satanás no puso en duda el poder de Jehová, pues sabía que no tiene límites. Más bien, puso en duda Su derecho a gobernar. Al afirmar que Dios es un mentiroso y que impide que sus súbditos disfruten de cosas buenas, el Diablo lo estaba acusando de ser un mal gobernante (Génesis 3:2-5). Además, estaba dando a entender que a los seres humanos les iría mejor si no los gobernaba Dios. De esta manera lanzó un ataque contra la soberanía de Jehová, es decir, su derecho a gobernar.

Cuando Adán y Eva se rebelaron contra Jehová, fue como si dijeran: “No necesitamos que Dios nos gobierne. Podemos decidir por nosotros mismos lo que está bien y lo que está mal”. ¿Cómo resolvería Jehová la cuestión? ¿Cómo demostraría a todas las criaturas inteligentes que los rebeldes no tenían razón y que la forma en que él hace las cosas es la mejor? Hay quien piensa que Dios debería haber destruido a los rebeldes y haber creado una nueva pareja humana. Pero él ya había declarado que su propósito era que la Tierra fuera un paraíso y se llenara con los descendientes de Adán y Eva (Génesis 1:28). Y Jehová siempre cumple todo lo que se propone (Isaías 55:10, 11). Además, si hubiera eliminado a los rebeldes en el jardín de Edén, no se habría resuelto la cuestión relacionada con Su derecho a gobernar.

Pongamos una comparación. Un maestro está explicando a sus alumnos cómo resolver un difícil problema de matemáticas. De repente, un alumno inteligente pero rebelde afirma que la forma en que lo está resolviendo es incorrecta, y así da a entender que es un mal maestro. El muchacho insiste en que él conoce una forma mucho mejor de resolverlo. Algunos de sus compañeros de clase creen que tiene razón y se rebelan también. ¿Qué debería hacer el maestro? Podría echar de la clase a los estudiantes rebeldes, pero ¿cómo reaccionarían los demás? Tal vez pensarían que su compañero y los que se unieron a él tienen razón. Podrían perderle el respeto al maestro y pensar que tiene miedo de que se pruebe que está equivocado. Pero ahora suponga que el profesor permite que el estudiante rebelde demuestre a la clase cómo resolvería él el problema.

Jehová ha hecho algo parecido. Recuerde que quienes se rebelaron en el jardín de Edén no eran los únicos implicados en la cuestión. Millones de ángeles observaron lo que ocurrió (Job 38:7; Daniel 7:10). La forma en que Jehová respondiera a la rebelión tendría importantes consecuencias para aquellos ángeles y, con el tiempo, para todas las demás criaturas inteligentes. Así pues, ¿qué ha hecho Jehová? Ha permitido que Satanás demuestre cómo gobernaría él a la humanidad. Y también ha permitido que los seres humanos se gobiernen a sí mismos bajo la dirección de Satanás.

El maestro del que hablábamos sabe que el joven rebelde y los alumnos que lo apoyan no tienen razón. Pero también sabe que si deja que intenten resolver el problema a su manera, toda la clase se beneficiará. Así es, cuando se demuestre que los rebeldes están equivocados, los alumnos que sean sinceros reconocerán que el maestro es el único capacitado para dar la clase. Además, entenderán por qué a continuación este expulsa de la clase a los estudiantes rebeldes. Del mismo modo, Jehová sabe que todos los ángeles y humanos sinceros se beneficiarán cuando vean que Satanás y los demás ángeles rebeldes no tienen razón y que la humanidad no puede gobernarse a sí misma. Aprenderán esta gran verdad que expresó el profeta Jeremías: “Bien sé yo, oh Jehová, que al hombre terrestre no le pertenece su camino. No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23).

Pero ¿por qué ha permitido Jehová que el sufrimiento dure tanto tiempo? ¿Y por qué no evita que sucedan cosas malas? Pues bien, pensemos en dos cosas que el maestro antes mencionado no haría. Por un lado, no impediría que el alumno rebelde demostrara cuál es su solución, y por otro lado, no lo ayudaría a resolver el problema. De igual modo, hay dos cosas que Jehová ha decidido no hacer. En primer lugar, no ha impedido que el Diablo y los que están de su parte intenten demostrar que tienen razón. Para ello ha sido necesario dejar pasar el tiempo. En sus miles de años de historia, la humanidad ha probado todo tipo de gobierno y ha hecho avances en la ciencia y en otros campos. No obstante, las injusticias, la pobreza, los delitos y las guerras no han dejado de aumentar. Está más que demostrado que la gobernación humana es un fracaso.

En segundo lugar, Jehová no ha ayudado a Satanás a gobernar este mundo. Si Dios evitara que ocurrieran crímenes horribles y otras desgracias, ¿no cree que en realidad estaría apoyando a los rebeldes? ¿Verdad que podríamos pensar que los seres humanos sí podemos gobernarnos sin que se produzcan resultados desastrosos? Si Jehová actuara de esa forma, sería cómplice de una mentira. Sin embargo, “es imposible que Dios mienta” (Hebreos 6:18).

Pero ¿qué puede decirse de todo el daño que ha causado la larga rebelión contra Dios? Recordemos que Jehová es todopoderoso. Por lo tanto, puede reparar todo ese daño y, además, va a hacerlo. Como hemos aprendido, nuestro planeta se recuperará del maltrato que ha recibido y se convertirá en un paraíso. Gracias a la fe en el sacrificio de Jesús, los seres humanos serán liberados de las consecuencias del pecado. Y en el caso de los difuntos, la resurrección reparará el daño causado por la muerte. De esa forma, Dios utilizará a Jesús “para desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8). Jehová hará todo esto en el momento que él considere mejor. Podemos alegrarnos de que no haya actuado antes, pues gracias a su paciencia se nos ha ofrecido la oportunidad de aprender la verdad y servirle (2 Pedro 3:9, 10). Mientras tanto, Dios está buscando a las personas que desean sinceramente adorarlo y las ayuda a aguantar los sufrimientos en este mundo lleno de problemas (Juan 4:23; 1 Corintios 10:13).

Algunos tal vez piensen que todo este sufrimiento se habría evitado si Dios hubiera creado a Adán y Eva de tal modo que fueran incapaces de rebelarse. Sin embargo, los seres humanos fuimos creados con libre albedrío, es decir, con la capacidad de tomar nuestras propias decisiones. Nos alegra tener la libertad de decidir, por ejemplo, qué clase de personas seremos, qué vida llevaremos y qué amistades haremos. A nosotros nos encanta tener esa libertad, y Dios quiere que la tengamos. Jehová no desea que le sirvamos por obligación (2 Corintios 9:7).

Entonces, la pregunta que usted debe hacerse es:
“¿Cómo utilizaré yo el libre albedrío que Jehová me ha dado?”.
Satanás, Adán y Eva lo utilizaron de la peor manera posible, pues rechazaron a Jehová Dios.
¿Y usted? ¿Qué hará?

Qué dicen las Escrituras sobre la “divinidad de Cristo”?

Posté le 15.01.2008 par hermanogitano
Jesucristo ha ejercido gran influencia religiosa en la humanidad. Esto se debe a que millones aseguran que son sus seguidores.
Sin embargo, no todos ven en él lo mismo.
Para algunos que dicen que aceptan las enseñanzas de Jesús él es el Hijo de Dios; no ven en él al Creador mismo.
Otros creen en la “divinidad de Cristo” y opinan que él en realidad es Dios.
Sostienen que Jesús siempre ha existido y que, cuando estuvo aquí en la Tierra, fue más que simplemente un ser humano.
Tienen razón esas personas?
Qué dicen las Escrituras?

Mientras vivía como humano, Jesús dio testimonio de que había tenido una existencia previa. Dijo: “Ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre”. (Juan 3:13.)
Jesús también declaró: “Yo soy el pan vivo que bajó del cielo; si alguien come de este pan vivirá para siempre; y, de hecho, el pan que yo daré es mi carne a favor de la vida del mundo”. (Juan 6:51.)
El hecho de la existencia de Jesús antes de su venida a la Tierra se hace patente por estas palabras suyas: “Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido”. (Juan 8:58.) Abrahán vivió desde 2018 a.E.C. hasta 1843 a.E.C., mientras que la vida humana de Jesús transcurrió entre los años 2 a.E.C. y 33 E.C.
Poco antes de morir, Jesús oró: “Padre, glorifícame al lado de ti mismo con la gloria que tenía al lado de ti antes que el mundo fuera”. (Juan 17:5.)
Los seguidores de Jesús dieron un testimonio similar.
El apóstol Juan escribió: “En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios.
Todas las cosas vinieron a existir por medio de él, y sin él ni siquiera una cosa vino a existir. [...]
De modo que la Palabra vino a ser carne y residió entre nosotros, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece a un hijo unigénito de parte de un padre; y estaba lleno de bondad inmerecida y verdad”. (Juan 1:1, 3, 14.)
Sí, “la Palabra vino a ser carne” en la forma del hombre Jesucristo.
Refiriéndose a la existencia prehumana de Jesús, el apóstol Pablo escribió: “Mantengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús, quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios.
No; antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres”. (Filipenses 2:5-7.)
Pablo llamó a Jesús “el primogénito de toda la creación; porque por medio de él todas las otras cosas fueron creadas”. (Colosenses 1:13-16.)

Las Escrituras muestran con claridad que Jesús fue totalmente humano desde su nacimiento hasta su muerte.
Juan no dijo que la Palabra o el Verbo sencillamente se vistió de carne.
Él “vino a ser carne”, y no fue en parte carne y en parte Dios.
Si Jesús hubiera sido humano y divino a la vez, entonces no se pudiera haber dicho que se le había “hecho un poco inferior a los ángeles”. (Hebreos 2:9; Salmo 8:4, 5.)
Si mientras estuvo en la Tierra Jesús hubiera sido tanto Dios como hombre, ¿por qué oró en varias ocasiones a Jehová?
Pablo escribió: “En los días de su carne Cristo ofreció ruegos y también peticiones a Aquel que podía salvarlo de la muerte, con fuertes clamores y lágrimas, y fue oído favorablemente por su temor piadoso”. (Hebreos 5:7.)
El hecho de que Jesús no fue en parte espíritu mientras estuvo en la Tierra queda probado por la declaración de Pedro de que Cristo ‘fue muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu’. (1 Pedro 3:18.)
Solo por ser enteramente humano pudo haber experimentado Jesús lo que hombres imperfectos experimentan y de esa manera haber llegado a ser un sumo sacerdote compasivo.
Pablo escribió: “Porque no tenemos como sumo sacerdote a uno que no pueda condolerse de nuestras debilidades, sino a uno que ha sido probado en todo sentido igual que nosotros, pero sin pecado”. (Hebreos 4:15.)
Como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Jesús “se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos”. (Juan 1:29; 1 Timoteo 2:6.)
Así, Jesús compró exactamente lo que Adán había perdido... vida humana perfecta y eterna.
Puesto que la justicia divina requería ‘alma por alma’, Jesús entonces tenía que ser lo que Adán había sido originalmente: un humano perfecto, no un Dios-hombre. (Deuteronomio 19:21; 1 Corintios 15:22.)

Los que afirman que Jesús fue un Dios-hombre se valen de diferentes textos bíblicos en un esfuerzo por probar que Jesús es parte de la Trinidad en que cree la cristiandad, igual a Dios en esencia, poder, gloria y duración.
Pero cuando examinamos cuidadosamente esos textos descubrimos que los apoyadores de la “divinidad de Cristo” leen en estos versículos más de lo que estos realmente dicen.
Algunos alegan que los textos bíblicos en los que Dios usa el pronombre “nosotros” prueban que Jesús (la Palabra) en su existencia prehumana era igual a Jehová.
Pero el uso de este pronombre no significa que Dios estuviera hablando a alguien que fuera su igual.
A lo más comunica la idea de que, entre las criaturas celestiales, una ocupa una posición de preferencia con relación a Dios.
En su existencia prehumana, en realidad Jesús fue un asociado íntimo de Dios, un Obrero Maestro que trabajó con él y fue Portavoz de él. (Génesis 1:26; 11:7; Proverbios 8:30, 31; Juan 1:3.)
Las circunstancias relacionadas con el bautismo de Jesús no sugieren que Dios, Cristo y el espíritu santo sean coiguales.
Como humano, Jesús se bautizó en símbolo de que se presentaba ante su Padre celestial.
En aquella ocasión “los cielos se abrieron”, y el espíritu de Dios descendió; vino sobre Jesús como una paloma.
Además, “desde los cielos” se oyó que la voz de Jehová dijo: “Este es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”. (Mateo 3:13-17.)
Entonces, ¿qué quiso decir Jesús cuando mandó a sus seguidores a bautizar discípulos “en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo”? (Mateo 28:19, 20.)
Jesús no quiso decir, ni dijo, que él, su Padre y el espíritu santo fueran coiguales.
Más bien, los que se bautizan reconocen a Jehová como el Dador de Vida y Dios Todopoderoso, a quien dedican la vida.
Aceptan a Jesús como el Mesías y aquel mediante quien Dios suministró un rescate para la humanidad creyente.
Además, reconocen que el espíritu santo es la fuerza activa de Dios, a la cual deben someterse.
No obstante, los que se van a bautizar no deben considerar a Jehová, Jesús y el espíritu santo como una deidad trinitaria.
Pero ¿no demuestran los milagros de Jesús que él era un Dios-hombre?
No, pues Moisés, Elías, Eliseo, los apóstoles Pedro y Pablo y otros hicieron milagros sin que fueran Dioses-hombres. (Éxodo 14:15-31; 1 Reyes 18:18-40; 2 Reyes 4:17-37; Hechos 9:36-42; 19:11, 12.)
Como ellos, Jesús fue un humano que hizo milagros gracias al poder que Dios le había dado. (Lucas 11:14-19.)
Isaías llamó proféticamente “Dios Poderoso” a Jesús el Mesías. (Isaías 9:6.)
En Isaías 10:21 este mismo profeta llamó ‘el Dios Poderoso’ a Jehová.
Algunos tratan de usar esta similitud de palabras para probar que Jesús es Dios.
Pero tenemos que tener cuidado para no leer en estos versículos más de lo que dicen.
La expresión hebrea que se traduce “Dios Poderoso” no está limitada a Jehová, como sí lo está la expresión “Dios Todopoderoso”. (Génesis 17:1.)
Hay que reconocer que existe una diferencia entre ser poderoso y ser todopoderoso, es decir, poderoso al grado máximo.
De acuerdo con Isaías 43:10 Jehová dijo: “Antes de mí no fue formado Dios alguno, y después de mí continuó sin que lo hubiera”.
Pero esas palabras no prueban que Jesús sea Dios.
El punto es que Jehová no tuvo predecesor, que no existió dios alguno antes de él, porque es eterno.
No habrá dios después de Jehová porque él siempre existirá, y no tendrá sucesores suyos como Soberano Supremo.
Con todo, Jehová sí produjo otras criaturas a quienes él mismo llamó dioses, como las Escrituras lo muestran al decir acerca de unos humanos: “Yo mismo he dicho: ‘Ustedes son dioses, y todos ustedes son hijos del Altísimo. ¡De seguro morirán lo mismo que los hombres; y como cualquiera de los príncipes caerán!’”. (Salmo 82:6, 7.)
De manera similar, la Palabra era un dios creado por Jehová, pero eso nunca hacía que Jesús fuera igual al Dios Todopoderoso.

Los que aseguran que Dios tomó forma humana como Dios-hombre deberían notar que la Biblia ni siquiera insinúa que Jesús se viera a sí mismo en esa condición. Más bien, consecuentemente muestra que Jesús siempre ha sido inferior a su Padre. Mientras estuvo en la Tierra, Jesús nunca dijo que fuera más que el Hijo de Dios. Además, Cristo dijo: “El Padre es mayor que yo”. (Juan 14:28.)
Pablo distinguió entre Jehová y Jesús al decir: “Realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para él; y hay un solo Señor, Jesucristo, mediante quien son todas las cosas, y nosotros mediante él”. (1 Corintios 8:6.) Pablo dijo además: “Ustedes pertenecen a Cristo; Cristo, a su vez, pertenece a Dios”. (1 Corintios 3:23.) En verdad, así como los cristianos pertenecen a su Amo, Jesucristo, de igual manera él pertenece a su Cabeza, Jehová Dios.
Pablo llamó la atención a un punto similar cuando escribió: “La cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios”. (1 Corintios 11:3.) Esta relación entre Dios y Cristo continuará, pues después del Reinado de Mil Años de Jesús “él entrega el reino a su Dios y Padre” y “el Hijo mismo también se sujetará a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos”. (1 Corintios 15:24, 28; Revelación 20:6.)

Respecto al nacimiento de Jesús, Mateo escribió: “Todo esto realmente pasó para que se cumpliera lo que Jehová había hablado por su profeta [en Isaías 7:14], que dijo: ‘¡Miren! La virgen quedará encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel’, que, traducido, significa: ‘Con Nosotros Está Dios’”. (Mateo 1:22, 23.) A Jesús no se le puso el nombre personal de Emmanuel, pero el papel que desempeñó como humano cumplió el significado de ese nombre. La presencia de Jesús en la Tierra como la Descendencia Mesiánica y Heredero del trono de David demostró a los adoradores de Jehová que Dios estaba con ellos, de parte de ellos, respaldándolos en lo que hacían. (Génesis 28:15; Éxodo 3:11, 12; Josué 1:5, 9; Salmo 46:5-7; Jeremías 1:19.)
Al dirigirse a Jesús ya resucitado, el apóstol Tomás exclamó: “¡Mi Señor y mi Dios!”. (Juan 20:28.) Este relato y otros fueron ‘escritos para que creamos que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios’. Y Tomás no estaba contradiciendo a Jesús, quien había enviado a Sus discípulos el mensaje: “Asciendo [...] a mi Dios y Dios de ustedes”. (Juan 20:17, 30, 31.) De modo que Tomás no pensaba que Jesús fuera el Dios Todopoderoso. Puede que Tomás se haya dirigido a Jesús con la expresión “mi Dios” en el sentido de que Cristo era “un dios”, aunque no “el único Dios verdadero”. (Juan 1:1; 17:1-3.) O puede que, al decir “mi Dios”, Tomás estuviera reconociendo a Jesús como el Portavoz y Representante de Dios, tal como otros se dirigieron a un mensajero angelical como si él fuera Jehová. (Compárese con Génesis 18:1-5, 22-33; 31:11-13; 32:24-30; Jueces 2:1-5; 6:11-15; 13:20-22.)
Según la Biblia, pues, Jesús tuvo una existencia prehumana como la Palabra. Cuando estuvo en la Tierra no fue un Dios-hombre divino. Fue completamente humano, aunque perfecto, como Adán lo fue originalmente. Desde su resurrección Jesús ha sido un espíritu inmortal ensalzado que siempre estará subordinado a Dios. Por lo tanto, está claro que las Escrituras no apoyan la idea de la “divinidad de Cristo”.

Hablando acerca del cielo

Posté le 29.12.2007 par hermanogitano
Existíamos todos nosotros en la región espiritual antes que naciéramos como humanos?

Juan 8:23: “[Jesucristo les dijo:] ‘Ustedes son de las regiones de abajo; yo soy de las regiones de arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo.’” (Jesús había venido de la región espiritual. Pero, como indicó Jesús, los demás hombres no habían venido de allí.)

Romanos. 9:10-12: “Cuando Rebeca concibió gemelos [...] cuando todavía no habían nacido ni practicado cosa buena ni vil, para que el propósito de Dios tocante a la selección continuara dependiendo, no de obras, sino de Aquel que llama, se le dijo a ella: ‘El mayor será esclavo del menor.’” (Por supuesto, si los gemelos Jacob y Esaú hubieran vivido anteriormente en una región espiritual, con toda seguridad se habrían hecho un registro de actos basado en su conducta allí, ¿verdad? Pero no fue sino hasta después de nacer como humanos cuando se hicieron tal registro.)

Van al cielo todas las personas buenas?

Hechos. 2:34: “David [a quien la Biblia se refiere como un ‘hombre agradable al corazón de Jehová’] no ascendió a los cielos.”

Mateo. 11:11: “En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos mayor es que él.” (De modo que Juan no fue al cielo cuando murió.)

Salmo. 37:9, 11, 29: “Los malhechores mismos serán cortados, pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra. Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.”

Tiene que ir uno al cielo para tener un futuro verdaderamente feliz?

Salmo. 37:11: “Los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”

Revelacion (Apocalipsis). 21:1-4: “Vi un nuevo cielo y una nueva tierra [...] Oí una voz fuerte desde el trono decir: ‘¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. Y él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.’”

Miqueas. 4:3, 4: “No alzarán espada, nación contra nación, ni aprenderán más la guerra. Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

Se muestra en el “Nuevo Testamento” que la vida celestial sea la esperanza para todo cristiano?

Juan 14:2, 3: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.” (Jesús muestra aquí que sus apóstoles fieles, a quienes estaba hablando, con el tiempo estarían en la “casa” de su Padre, en el cielo, con Jesús. Pero aquí él no dice cuántos más irían también al cielo.)

Juan 1:12, 13: “A cuantos sí lo recibieron [a Jesús], a ellos les dio autoridad de venir a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Nótese que el contexto, en el versículo 11, se refiere a “los suyos”, a los del pueblo de Jesús, los judíos. Todos los que sí lo recibieron cuando él vino a ellos en el primer siglo llegaron a ser hijos de Dios, con la perspectiva de vida celestial. Los verbos en el texto se hallan en pretérito o tiempo pasado, de modo que este pasaje no se refiere a todos los que han llegado a ser cristianos desde entonces.)

Rom. 8:14, 16, 17: “Todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, mas coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.” (Cuando se escribió esto, era cierto que todos los que eran conducidos por el espíritu de Dios eran hijos de Dios que tenían la esperanza de ser glorificados con Cristo. Pero no siempre ha sido así. Lucas 1:15 dice que a Juan el Bautizante se le llenaría de espíritu santo, pero Mateo 11:11 aclara que él no participará de la gloria del Reino celestial. Del mismo modo, también, después del recogimiento de los herederos del Reino celestial habría otras personas que servirían a Dios como seguidores de su Hijo y sin embargo no participarían de la gloria celestial.)

A cuántos les ofrece la Biblia la esperanza de vida celestial?

Luc. 12:32: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino.”

Rev. 14:1-3: “Vi, y, ¡miren! el Cordero [Jesucristo] de pie sobre el monte Sión
  • , y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escrito en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre. [...] Y están cantando como si fuera una canción nueva [...] y nadie pudo aprender esa canción sino los ciento cuarenta y cuatro mil, que han sido comprados de la tierra.”

    Es el número 144.000 sencillamente una cifra simbólica?

    El hecho de que, después de mencionar el número específico de 144.000, Revelación 7:9 hace referencia a una “grande muchedumbre, que ningún hombre podía contar”, señala la respuesta a esa pregunta. Si la cifra 144.000 no fuera literal, carecería de significado como contraste con la “grande muchedumbre”. El que consideremos que la cifra es literal concuerda con la declaración de Jesús en Mateo 22:14 con relación al Reino de los cielos: “Hay muchos invitados, pero pocos escogidos”.

    Van al cielo también los de la “grande muchedumbre” a que se hace referencia en Revelación 7:9, 10?

    De ellos Revelación no dice —como lo hace en el caso de los 144.000— que hayan sido “comprados de la tierra” para estar con Cristo en el monte Sión celestial. (Rev. 14:1-3.)

    Esta descripción que se da de ellos: “de pie delante del trono y delante del Cordero”, no indica necesariamente una ubicación, sino un estado de aprobación. (Compárese con Revelación 6:17; Lucas 21:36.) La expresión “delante del trono” (griego: e·no′pi·on tou thro′nou; literalmente: “a la vista del trono”) no exige que estén en el cielo. Su posición es sencillamente “a la vista” de Dios, quien nos dice que desde el cielo él contempla a los hijos de los hombres. (Sal. 11:4; compárese con Mateo 25:31-33; Lucas 1:74, 75; Hechos 10:33.)

    La “grande muchedumbre en el cielo” a que se hace referencia en Revelación 19:1, 6 no es la misma “grande muchedumbre” de Revelación 7:9. De estos que están en el cielo la descripción no dice que salen “de todas las naciones” ni que están atribuyendo su salvación al Cordero; son ángeles. En la Biblia, la expresión “grande muchedumbre” se usa en diferentes contextos. (Mar. 5:24; 6:34; 12:37.)

    Qué harán en el cielo los que vayan allí?

    Rev. 20:6: “Serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y gobernarán como reyes con él por los mil años.” (También Daniel 7:27.)

    1 Cor. 6:2: “¿[...] no saben ustedes que los santos juzgarán al mundo?”

    Rev. 5:10: “Hiciste que fuesen un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de gobernar como reyes sobre [“en”, BD, NBE; “sobre”, TA, NC (1972), BJ, VP, VM] la tierra.” (La misma palabra griega y la misma estructura gramatical se halla en Revelación 11:6. Allí TA, NC (1972), BJ, y otras, vierten la construcción “sobre”.)

    Quién selecciona a los que van al cielo?

    2 Tes. 2:13, 14: “Estamos obligados a siempre dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por Jehová, porque Dios los eligió a ustedes desde el principio para salvación al santificarlos con espíritu y por su fe en la verdad. A este mismo destino los llamó él mediante las buenas nuevas que nosotros declaramos, con el propósito de adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”

    Rom. 9:6, 16: “No todos los que provienen de Israel son realmente ‘Israel’. [...] No depende del que desea ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia.”

    * El monte Sion no es el monte Sion literal sino uno que es espiritual; uno que esta puesto en el cielo.
  • Ce blog est hébérgé par centerblog. Créer un blog c'est simple, rapide et gratuit sur centerblog.net !
    Signaler un abus